La gobernanza global pasa factura

Global governance takes its tool

What does the World Trade Organization (WTO) , the International Monetary Found (IMF)  and the European Union (EU) have in Common?
They are  supranational organizations that incited by the globalization process, have re-formulated their mission and organization. In this post we will discuss how global governance affect us.

 La gobernanza global pasa factura

¿Qué tienen en común la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE)? Son organizaciones supranacionales que, espoleadas por el avance del proceso de globalización, han reformulado su misión y organización; en este post comentaremos cómo afecta a la gobernanza global, la renovación institucional de estas tres instituciones; también reflexionaremos sobre lo que estas organizaciones no comparten: su eficacia o efectividad en la gestión de los bienes públicos globales.

Las tres instituciones son fruto, en su estado actual, de la globalización. Nadie imaginaba, hace tan solo 30 o 40 años, un mundo tan inter-conectado, en el cual los bienes y servicios circularan con gran rapidez. Tampoco imaginábamos que el FMI junto a la UE y el Banco Central Europeo formaran un trio -los hombres de negro- que permitiera generar control y estabilidad financiera en una de las zonas más prósperas del planeta. Pocas personas podían aventurar una Europa tan amplia como la actual y, con tantos problemas nuevos, que van más allá de lo económico,  afectando a cuestiones políticas, sociales, culturales, etc..

 En cuanto a los bienes públicos, hay un amplio consenso en que su provisión debe ser tanto a escala local como a escala global.  En el caso de los bienes públicos locales, casi todos aceptan que los gobiernos deben imponer impuestos, regulaciones y  recomendaciones para que la provisión de los así llamados bienes públicos puros (no exclusión y no rivalidad en el consumo) e impuros (como puede ser el caso de la congestión de tráfico o de la generación de una externalidad negativa) sea eficiente.  Por el contrario, a escala global al no haber una gobernanza mundial,  la provisión de determinados bienes públicos es todavía un concepto abstracto y con contados ejemplos reales.

En definitiva, el debate acerca de la  gobernanza global y la gestión de los bienes públicos globales (estabilidad, seguridad, bienestar, sostenibilidad ambiental) está más presente que nunca, al tiempo que el debate nunca ha sido tan difícil como ahora.

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En todo caso, la hipótesis de partida de este post sobre la gobernanza global debe construirse sobre un hecho: de las tres instituciones mencionadas, una de ellas –la UE- aparenta mayor fortaleza; pero tiene, a mi juicio, una debilidad estructural -la brecha entre sus objetivos como Unión y los objetivos de sus estados miembros- que pone en cuestión la posibilidad de proveer determinados bienes públicos globales. Con el añadido de que, de una forma u otra, esta organización es un elemento imprescindible de  la gobernanza global.

Las otras dos instituciones que mencionamos están atravesando un período de serias dificultades. El FMI intenta su reorganización para transformarse en una  institución que se pueda sumar a la gobernanza mundial. Y, la OMC intenta volver a la ronda de negociaciones sobre el comercio mundial que logre una mayor liberalización.

¿Todo esto nos hacer ser pesimista sobre el futuro de la gobernanza global? La respuesta, desde mi perspectiva es que no; por el contrario, la necesidad de la provisión de bienes públicos globales nos hace estar cada más cerca de la problemática y de la pregunta que hemos postergado durante mucho tiempo: ¿Cómo construir instituciones supranacionales? y ¿Cómo adaptar su funcionamiento a los cambios provocados por la globalización?

Comencemos con la OMC:  la mayoría piensa que no se avanza en las rondas de negociaciones para liberalizar el comercio porque la organización es muy débil. Sin embargo, algunos argumentos como los de S. Guriev nos indican justamente lo contrario. Guriev afirma que si el avance no es rápido, se debe a que los gobiernos saben que cuando la OMC aprueba condiciones, su nivel de cumplimiento en el mediano plazo es muy fuerte. En otras palabras, cuando se producen acuerdos en la OMC, se consolida una gobernanza global del comercio internacional que ningún país por poderoso que sea, puede incumplirla por mucho tiempo. Este mecanismo de sujeción a la norma se refuerza por la propia dinámica de la globalización. Por lo tanto que la OMC no avance como nos gustaría es una paradójica buena señal de que la gobernanza comienza a funcionar.

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En lo que respecta al FMI , hasta hace poco tiempo era institución dedicada a proveer soluciones a los problemas de los países en desarrollo y de algunos países emergentes. Ahora juega un rol fundamental en la provisión de un bien público global como es la estabilidad financiera. En ese sentido, muchos se quejan de que tampoco avanza al ritmo que nos gustaría. Y, de forma similar al caso de la OMC, es posible que este avance lento nos muestre que el camino de la gobernanza mundial está a la vuelta de la esquina. Pensemos, por ejemplo, en la lucha en la que están empeñados muchos países para conseguir mayores cuotas de decisión, o en el caso del yuan para que forme parte  de las monedas de reserva. Quizás esa falta de acuerdo se deba a que gradualmente se acepta más y más que las decisiones del FMI en materia de recomendación son equiparables a la calificación de las agencias de riesgo; y, que sus decisiones ya no pueden ser menospreciadas pues forman parte de una gobernanza que quién sabe puede en el corto plazo imponer los primeros impuestos o tasas financieras globales.

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El caso de la Unión Europea es otro ejemplo de creación de una autoridad supranacional proveedora de bienes públicos que los Estados no pueden generar a su nivel con un grado de eficiencia aceptable. Pensemos en la moneda única vs la gestión de tipos de cambio nacionales. O determinados acuerdos ambientales que  hoy en día, sin el protagonismo de la UE, difícilmente podrían aprobarse. Otros acuerdos también se enfrentan a desafíos importantes que ponen en duda la legitimidad y existencia de la UE. Pensemos, por ejemplo, en la situación a la que se ha llegado con la flexibilización de los criterios de Maastricht: casi todos los países los incumplen (bueno mejor dicho todos), lo cual muestra una debilidad manifiesta de la UE en tanto que proyecta la idea de que no puede imponerse un gobierno europeo más allá de lo nacional, si lo que está en juego es el bienestar de los ciudadanos nacionales.

Consejo de la UE grande

En este sentido, sobre el futuro de la UE, son más numerosos los optimistas que los pesimistas. Al fin y al cabo, Europa ha logrado una paz y prosperidad como nunca en su historia ha logrado un estado social y de derecho. Logros muy relevantes en los países del Norte y grandes aspiraciones en los países del Sur. Europa ha logrado superar retos como la unificación alemana o la ampliación al Este. Mientras que en el caso de la OMC y el FMI posiblemente se dé lo contrario, siendo mayoría los pesimistas que afirman que las instituciones se han quedado anticuadas y que no sirven para mucho.

Mi posición es distinta. Creo que la provisión de bienes públicos globales  (podemos incluir la mejora de la equidad o la regulación de la economía colaborativa entre otros ya muy conocidos) necesita de organizaciones globales que vayan más allá de la UE. Comparando Europa con la OMC o con el FMI, creo que hay una mayor debilidad en la UE respecto a la hipótesis de una gobernanza supranacional capaz de proveer bienes públicos globales. Ello se debe básicamente a dos cuestiones: la primera que son menos los países involucrados y, la segunda que algunos países son demasiados grandes para caer. Un riesgo moral que ninguna de las otras dos instituciones soportan. Hay ejemplos de sobra que muestran como en Europa se puede sancionar a Grecia o Portugal, pero no a Francia o Alemania. Mientras que también hay ejemplos de sobra conocidos en los que la OMC puede sancionar a países grandes, incluso a Estados Unidos sin temor a una represalia.

La reflexión final con la que quiero concluir este post es que, paradójicamente, el tipo de instituciones globales como el FMI o la OMC, que aparentan haber fracasado, son las instituciones que gradualmente, paso a paso, están garantizando la provisión de ciertos bienes público globales.

Y, si no son éstas, otras ocuparán su lugar. Pero, en cualquier caso, siempre bajo la forma de instituciones globales, no necesariamente supranacionales.  Mientras que el modelo de la UE sigue atrayendo al resto de organizaciones regionales supranacionales, son otras instituciones globales las que están cosechando más éxitos, reemplazando a los estados y foros regionales en la provisión de bienes públicos globales que ni los estados ni las organizaciones supranacionales por criterios organizativos o de tamaño están en condiciones de proveer. Pensemos en la aparición de mega-ciudades y qué organizaciones están sirviendo de canalizadores de iniciativas que dan respuesta a problemas como la adaptación al cambio climático. En el caso del comercio y las finanzas, éstas se han globalizado, ahora hace falta asegurar determinados bienes públicos que aseguren que la globalización discurra por los cauces que nos interesan a todos.

Por último me gustaría introducir el tema de la “equidad” como bien público, pero nuevamente cuando nos referimos a la desigualdad global entre los ciudadanos (no entre las naciones) nos damos cuenta que los niveles son exageradamente elevados (GINI =0,67 de promedio -concepto 1-) y que no tiene nada que ver con la idea nacional o supra nacional (UE) de la equidad donde lo que interesa es la equidad entre los ciudadanos de un mismo territorio (GINI ponderado por habitante de 0,55 -concepto 2-). La pregunta nuevamente es si las Instituciones que no sean globales podrán resolver un problema global como el de la equidad.Y la respuesta posiblemente es que “no”.

Dejamos planteada la idea para un siguiente post que analice el papel de instituciones como el Banco Mundial y los Bancos de Desarrollo Multilaterales y su rol como proveedores de “bienes públicos globales”

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Carpe Diem

España ante la encrucijada

España ante la encrucijada.

A few days away from an unprecedented political outcome, Spain faces another challenge (internal and external) that feels very similar to the one it had to face in 2008.

A solo unos días de un desenlace político inédito, España se enfrenta nuevamente a dos desafíos (interno y externo) similares a las que tuvimos que enfrentar en 2008.

En cuanto a la coyuntura interna, aparte del lio político que debo confesar ni lo entiendo ni creo que valga la pena profundizar mucho, el país tiene un nuevo desafío y es el de funcionar con un gobierno en minoría parlamentaria que sea capaz de llegar a acuerdos suficientes que garanticen la gobernabilidad.

Si los políticos, la opinión pública y la ciudadanía no entienden este nuevo escenario se hará muy difícil avanzar. La mejor muestra de que cuesta entenderlo es que las cuatro formaciones con aspiraciones de gobierno presentaron un programa electoral para el 20-D que sabían no iban a cumplir.

Pactar es ceder. Por eso, para que el electorado mejor informado pueda elegir, los partidos también deberían haber incluido en los programas el “grosor de sus líneas rojas”. De lo contrario, la alternativa que se impone es una visión asamblearia en la que en el momento en que las formaciones tienen que pactar, los partidos políticos nos dicen a los ciudadanos que consultarán a sus bases; pero se olvidan que no son las bases las que votan, sino los ciudadanos . Para muestra un botón, los militantes del PSOE -200 mil afiliados- pueden validar una propuesta de pacto que no consultarán a los 5,3 millones de sus votantes.

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En cuanto a la economía, la situación de lo que llamamos Macroeconomía está ahí, casi todos afirman que es mucho mejor y debemos entender que “sí” que la macro tiene que ver con la micro, solo es una cuestión temporal pero si la macro está bien la micro también. De lo contrario algo falla y quizás sea la propia macro pues no es de recibo pensar que la economía se divida en macro y micro sino que al final es una sola.

Un buen ejemplo es la medida del crecimiento económico y de la desigualdad. En el primer caso, si medimos el crecimiento económico a través de su evolución observamos cómo de una caída del 3,6% en 2009, la economía ha crecido al 3,4% en 2015. Pero como nos recuerda Hausman Klinger y Wagnern en un Documento de Trabajo muy interesante, hay diferencias a la hora de mirar el crecimiento: bien, a través del diagnóstico (tasas de crecimiento) bien, a través de la teoría económica (productividad total de los factores. PTF), o bien, a través de las opiniones (basado en ranking internacionales).

En este sentido, aún cuando la tasa es positiva cuando uno analiza el índice de competitividad global, la situación ya no es tan alentadora. Para dar solo un par de cifras (el índice tiene 12 pilares), en 2008 España ocupaba el lugar número 29 de este índice y hoy ocupa el 33; en algunos pilares como el institucional hemos pasado de estar en el lugar 43 al 65; y, en cuanto al ambiente macroeconómico, la situación ha ido a peor, pasando de estar en el lugar 30 al 116 . Por último, si usamos la teoría y una medida del PTF realizada por el (Banco de España) BDE entre 2002 y 2007, éste ha caído un -0,4; y, entre 2008 y 2012 ha caído -0,2; y, se espera que en el período 2013 al 2015 también tenga tasas negativas (aunque, a decir verdad, según se mire el mercado de trabajo, a veces estos datos bailan un poco).

En definitiva, España crece, pero no es competitiva internacionalmente y su productividad va en caída libre. Quizás esto puede explicar la disonancia que percibimos cuando observamos cómo vive la gente. Quizás el crecimiento se justifica por el comportamiento de las tres variables con que todo ministro de Economía sueña: una caída del precio de petróleo en una economía totalmente dependiente; una devaluación de su moneda del 20% en los últimos dos años; y, un Banco Central que está dispuesto a comprar toda la deuda a intereses bajos. Pero no nos engañemos: quizás lo que falla no es el puente entre la macro y la micro; sino que la propia economía no está tan bien.

El otro punto a debate es la desigualdad en España. La mayor parte de los ciudadanos tiene la percepción que esta crisis ha generado una situación de injusticia y desigualdad sin precedentes. Lo primero que deberíamos decir a la ciudadanía es que esta percepción no es del todo cierta. España ya figuraba antes de la crisis entre los países con mayores niveles de desigualdad de la UE, región que por cierto tiene una distribución bastante igualitaria comparada con otros países. El segundo comentario que hay que señalar es que cuando crece el ingreso (como sucedía antes de 2008), el problema de la desigualdad tiene que ver más con la estabilidad que con el tamaño. En otras palabras, que si nos va bien, solemos preocuparnos menos por la desigualdad.

Dicho esto, si es cierto que a partir de la crisis las rentas medias y bajas han sufrido un golpe importante. Y “la renta anual equivalente de la población” ha pasado en media de 17.000 € a 14.150 € entre 2009 y 2014. Pero lo mas importante de todo es que este impacto ha sido muy desigual: el primer decil de renta equivalente (10% de los más pobres) ha caído un 32,6 % durante el período de mayor ajuste 2008-2014, mientras que el décimo decil (10% mas rico) solo ha caído el 16%. O sea que cuando las cosas van mal, la distribución de los esfuerzos entre los ricos y los pobres es desigual.

La distribución de los esfuerzos es, por tanto, el meollo del asunto. El debate sobre la sobre la desigualdad debería centrarse en esta cuestión, más que en el propio indicador GINI (indicador de desigualdad). Las políticas públicas deberían orientarse a incorporar mecanismos para que una vez recuperada la economía, sean los sectores mas desfavorecidos los que reciban una recuperación mayor que los sectores más favorecidos.

Pero las cifras muestran otro dato curioso. Desde el decil 5 al 9 (una gran parte de la clase media) la caída y el esfuerzo es muy parecido al de las clases más favorecidas. Mi opinión es que, en esta primera etapa, es urgente recuperar a ese porcentaje que ha sufrido la crisis de forma mucho mas dura; y dejar para una segunda etapa, la mejora en la distribución entre toda la población. Esta elección implica que las políticas de apoyo deben ser claras y contundentes si esto es lo que se quiere, pues de lo contrario podemos caer en la tentación de recuperar a las clases medias, a costa de dejar en la cuneta a los sectores menos favorecidos.

Quizás valga la pena mencionar dos cuestiones adicionales que pueden condicionar los niveles futuros de desigualdad: una es la cuestión demográfica: el envejecimiento de la población y la precariedad laboral amenazan el mantenimiento de las futuras pensiones; y una segunda tiene que ver con la educación como vector de formación de un capital humano, que puede generar aumentos de productividad.

Respecto a la educación, cada vez hay más consenso en que lo relevante es discutir los aspectos relacionados con la calidad y no con la cobertura universal. Matiz que no siempre es bien entendido en los sectores progresistas de nuestra sociedad, puesto que la calidad es lo único que puede asegurarnos una mejor distribución de la renta en el futuro. La cobertura universal puede ser muy bien recibida, pero no asegura como hemos comprobado en los últimos 25 años mayores niveles de igualdad.

Otro tema que nos toca de cerca es la vulnerabilidad de nuestra economía frente a la amenaza de una crisis mundial, que de llegar a producirse causará estragos. La caída de las bolsas, si bien los mercados han exagerado en su reacción, auguran que algo está pasando. Las políticas monetarias no han logrado sacar adelante a las economías más desarrolladas, lo que a su vez genera problemas en el sector bancario. Este cada vez tendrá mas dificultades, tanto por el lado de una mayor regulación como, y esto es lo relevante, por la disminución de los márgenes del negocio, lo que amenaza la propia existencia del concepto bancario comercial tal cual lo conocemos hoy.

Por lo tanto, es obvio que habrá crisis del negocio bancario y en algún momento descubriremos que los bancos centrales tienen un límite. A este escenario, le sumamos que la panacea de los BRICS se ha esfumado. A excepción de la India todos los países de este grupo se encuentran en recesión y con problemas muy serios en sus estrategias de desarrollo. Al fin y al cabo pensar que las materias primas desarrollan a los países es un concepto poco realista en la historia económica.

Con este panorama no es de extrañar que en los próximos semestres asistamos a fuertes desajustes de la economía mundial, que pueden provocar serios reveses en la economía que afecten al movimiento de capitales, el comercio mundial y produzcan una ralentización del crecimiento.

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Con este escenario, vuelve a ponerse de moda el argumento del estancamiento secular, concepto puesto en circulación a fines del año 2013, por el ex Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Lawrence Summers. La idea no es nueva, viene de los años 30 del siglo pasado cuando Hansen (1938) atribuyó las dificultades para recuperar los niveles de actividad a factores de orden estructural. Hoy muchos piensan que la situación es similar; ya que, si bien hemos salido de la crisis, entramos en un estancamiento secular que no permite a la economía aprovechar su potencial. Summers habla que la diferencia entre lo que producimos y lo que podemos producir con nuestros recursos y tecnología es del 10% y todo esto porque hay factores estructurales que no permiten igualar los ahorros con la inversión. Por el contrario hay un exceso de ahorro y una exigua inversión, los precios caerán y la demanda no se recupera. Esto no es una nueva recesión sino que estamos transitando un estancamiento que a veces se disimula con políticas públicas pero estas no han sido suficientes o pero aún han sido poco adecuadas y cada tanto la realidad aparecerá en forma de amenaza de recesión hasta que por fin seamos capaces de explotar nuestro potencial, crear demanda e invertir (el ABC de la economía)

Más pronto que tarde, el próximo gobierno de España debe definir políticas que, por un lado, incluyan respuestas a las amenazas externas, que vendrán de la mano de contagios y que afectarán básicamente a las cuentas externas y a nuestra capacidad de financiación. Y, por otro lado, a las amenazas internas ocultas bajo la superficie, lo que implica tomarse en serio que crecer no es solo tener una “tasa de crecimiento”, sino, básicamente, mejorar la productividad y la competitividad internacional. Y, mientras reparar los efectos de la crisis en las capas mas desfavorecidas, que si bien no son muchos en términos cuantitativos si lo son en términos de perjuicios. El populismo puede echar por traste esta estrategia, y las políticas conservadoras pueden ahondar en las restricciones de una convivencia social que el 20% mas pobre de la población no creo que pueda seguir soportando.

How animals feel and think?

How animals feel and think? Do they have families, friends and are capable of developing actions that most people deem “exclusively human”. These entry’s reflections hinge on a former post I wrote about the Laudato Si encyclical on ecology. What are the disadvantages of holding an anthropocentric philosophical view on sustainability development? Ethology helps us to understand fundamental insights about animal and human psychology that had been for long time misconceived.

En una entrada anterior de este blog, comentaba la encíclica Laudatio Si del Papa Francisco y su relación con los objetivos de desarrollo sostenible definidos por Naciones Unidas. Alababa el diálogo establecido por Francisco con la ciencia, pero no podía evitar mi decepción con la escasa valoración que en la encíclica se daba al aporte de la ciencia económica, en particular, la economía ambiental.

En el post deje caer una reflexión sobre la capacidad exclusiva del hombre de asignar un valor al medio ambiente. Y, aunque adelantaba la cautela de que esta visión pecaba de antropocéntrica y, por tanto, limitaba su alcance científico. No obstante, sostenía, que si queremos conciliar el medio ambiente y los objetivos del milenio, la concepción antropocéntrica, aunque imperfecta, resulta útil debido precisamente a la singularidad del ser humano en ser el único depositario de valores morales; lo que, continuaba, otorga a nuestra especie obligaciones consigo misma y deberes de protección con aquello que conocemos como la naturaleza.

En este punto, por tanto, y sin renunciar a las ventajas y desventajas de la visión antropocéntrica, en la que el “ser humano” es el único ser vivo que se considera “persona moral”; básicamente porque posee “razón” y “libertad” lo que le hace poseedor de un derecho inmanente y no derivado. Aunque todo hay que decirlo: la definición de racionalidad no está exenta de muchos problemas.

Como era previsible cuando uno se adentra en estos jardines filosóficos, recibí algunos comentarios de amigos que tienen el gusto y la paciencia de leerme, alertándome, con razón, de que la comunidad científica dedicada a la etología -la ciencia del comportamiento animal en su entorno- ha llegado a un consenso general suscrito solemnemente en 2012 en la declaración de Cambridge sobre la existencia de la conciencia en los animales. Ya que en el anterior post veía las ventajas del enfoque antropocéntrico, les debo a mis amigos lectores una explicación de cuáles son las limitaciones del enfoque antropocéntrico que no trataba en mi anterior post.

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Desde un punto de vista científico puede afirmarse que las evidencias sostienen que los animales sienten y piensan, aunque como manifestaba Philip Low, en la presentación de las conclusiones de la mencionada declaración de Cambridge: “decidimos llegar a un consenso y hacer una declaración para el público que no es científico. Es obvio para todos en este salón que los animales tienen conciencia, pero no es obvio para el resto del mundo… No es algo obvio para la sociedad.”

No es obvio para mucha gente… aunque si echamos un vistazo a nuestro muro de Facebook o canal de YouTube, ciertamente cada vez son más las personas, que conmovidos por comportamientos altruistas y compasivos de los animales, difunden evidencias coincidentes con el consenso existente en la comunidad científica.

La sociedad occidental y, en menor medida otras sociedades, están llegando a las mismas conclusiones que la ciencia obtiene aplicando la regla de la navaja de Ockham. En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Así que, animado por unirme a tan excelente compañía –los amigos del facebok y los científicos-, prestemos atención a los razonamientos de los científicos que vienen divulgando la ciencia del comportamiento animal. ¿Cuáles son las respuestas sencillas que la etología nos plantea?

Y, también, cuáles son las preguntas –hasta hace poco “prohibidas” por la corrientes conductistas dominantes – que nos abren la puerta a nuestro encuentro con los animales. ¿Tienen los animales familia; y relaciones personales? ¿Se reconocen unos a otros? ¿Puede un lobo ser magnánimo? ¿Los elefantes velan y pasan duelo? ¿Tienen algunos animales, como las hienas, capacidad de engañar y pueden anticipar su conducta a lo que piensan otros? ¿Cooperan los delfines y las orcas con los humanos para cazar? Estas y otras preguntas se plantea Carl Safina en un excelente libro – Beyond Words – que recomiendo lean si tienen curiosidad por saber quiénes son y quiénes somos, los animales; si, también nosotros.

También pueden escucharle en esta charla TED.

¡Quiénes son! Esta es la pregunta que nos interpela cuando comenzamos a observar el mundo desde fuera del ángulo de nuestra especie y nos damos cuenta de que la especie humana no somos la medida de todas las cosas. La etología nos ayuda a ver que en nuestro progresivo extrañamiento de la naturaleza, nos hemos alienado del sentimiento de comunidad compartida con los animales en una tierra común.

Una de las observaciones más perspicaces que nos brinda la etología es darnos cuenta que, al igual que los humanos somos todos iguales, y, a la vez, nos diferenciamos porque tenemos una personalidad diferente; otros seres vivos son iguales y, a la vez, cada especie es diferente; y siguiendo el razonamiento hasta el final, concluimos que en cada especie, cada ser es un individuo dotado de personalidad. Leyendo a autores como C. Safina, Frans de Waal o Jane Goodall se puede aprender como los animales pueden cruzar el puente que nos separa de ellos. Trasciende lo que siempre ha sido aparente, que un perro busca la compañía humana, que el halcón vuela hacia el halconero y que los delfines nos guían y protegen de otros depredadores.

Vista la naturaleza desde este ángulo, nos lleva a asumir que entender mejor a los animales –objetivo de la etología- no es un capricho; es un imperativo moral para hacer más justa y humana la civilización. ¿Seremos capaces de dejar un mundo mejor y en sintonía con la naturaleza?

Y regresando a nuestra visión antropocéntrica, Diego Azqueta nos recuerda en su libro, que así como existen posturas muy recientes de discriminación por raza, sexo, religión que parecen superadas, al menos, desde el punto de vista de la discriminación moral. El caso de otros seres vivos, por ejemplo, la protección a los primates, no sería mas que un ejemplo de este tipo de discriminación respecto al resto de especies. Derribar barreras en torno al “especismo o racismo antropocéntrico” es posible que sea el siguiente paso, lo cual encuentra, como es obvio, muchas limitaciones que van más allá del alcance de la discriminación. Por ejemplo ¿qué haríamos con las especies que necesitan matar para vivir?, ¿Cómo se clasifican aquellos seres vivos manipulados por el propio ser humano?…

Daniel Sotelsek

¿Que sucede en Argentina y Brasil?

What would happen in Argentina and Brazil?  Argentine past elections has signed a change of direction with no precedent. It is the first time in a hundred years that neither Peronists, nor radicals, nor the military will form government, but someone who we can say that belongs to liberalism.

The circumstances require to take drastic policy changes in many fronts: economically undoubtedly; inflation and the exchange rate will be among the topics that occupy Macri government .

La triste historia de París nos ha alejado de algunas realidades y por ello primero que nada, recordar en este blog a toda la buena gente que sufre el terror.

Pasadas las elecciones argentinas tras un cambio de rumbo sin precedentes -es la primera vez en cien años que no gobiernan ni peronistas, ni radicales, ni militares, sino alguien que podemos decir que pertenece al liberalismo….- ahora toca gestionar muchos frentes: en lo económico, sin duda alguna, la inflación y el tipo de cambio serán dos de los temas que más ocupen al equipo de Macri.

Casi sin reservas (es un secreto a voces que las reservas se agotaron y que los swaps de China, también) el gobierno debe decidir un proceso de normalización monetaria que lo sitúe en los mercados internacionales; pues, sabemos que sin financiación no salimos adelante. Así que como primera condición previa, es necesario arreglar el lío de los fondos buitres.

Por otra parte, hay que desmontar una economía basada en los subsidios. El problema reside en que una parte significativa y heterogénea de la población reciben este tipo de ayudas. Por tanto, introducir racionalidad en este tema tiene, sin duda, un coste político que no es fácil de asumir, especialmente con tan poco margen y tan poco apoyo en la legislatura.

Los subsidios incluyen desde la subvención a la energía en los sectores más acomodados de la Recoleta porteña; pasando por un sistema cambiario que origina grandes desequilibrios productivos (proteccionismo y falta de competitividad); hasta transferencias de rentas a sectores muy humildes de la población que dependen de ellos para subsistir. Afrontar con decisión el fin de los subsidios es una tarea urgente porque el déficit público está en niveles cercanos al 7% (y, quién sabe si esta cifra es aún peor).

Por último, por terminar aquí la lista de desafíos que esperan al gobierno, tenemos que sumar los factores externos, que se pueden resumir en: el desplome del precio de las materias primas; y, la desaceleración del gigante asiático que ahora, y por bastante tiempo, comprará menos.

A favor de este gobierno, juega la ilusión y la confianza que genera un nuevo gobierno que en lo político, si bien debe su victoria a una “Alianza” (fruto de la segunda vuelta), tendrá que gestionar con inteligencia este activo, mientras observa la descomposición de un peronismo que, por ahora, ha caducado. Además de los problemas macroeconómicos, también habrá que pensar en cómo reducir el desempleo y mejorar la educación, luchar contra la corrupción, asegurar la independencia de la justicia, no interferir con los medios, salvaguardar el federalismo, restablecer relaciones internacionales tradicionales…

Sin embargo, estos problemas tienen una sombra muy grande (que realmente es lo que debería preocupar a los argentinos y, a gran parte de los latinoamericanos). Me refiero a la situación de Brasil que es, por decirlo suavemente, una amenaza en toda regla a la estabilidad y prosperidad de la región. Si Brasil logra pasar este temporal, sin contagiar a sus socios estaremos en el buen camino. De lo contrario la realidad, no solo de Argentina y Brasil, sino de varios países latinoamericanos puede parecerse a la de la década de los Ochenta y asomarnos a un período de estancamiento que no se conocería desde finales del siglo pasado.

Para Brasil, en comparación con los Ochenta, donde fue el elevado tipo de interés internacional lo que hizo de canal de trasmisión, hoy la situación es algo diferente, aunque no debemos menospreciar este problema. Un pequeño incremento del tipo de interés en las economías avanzadas (por ejemplo, en EE.UU.) puede afectar de manera desproporcionada el riesgo país en la región; y, con ello el fantasma de siempre: la falta de financiamiento internacional.

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Otros factores externos con los que debemos contar son la caída en el precio de las materias primas en todo el mundo y,  por supuesto, la desaceleración de China, elprincipal socio comercial de Brasil. Todo esto constituye el coctel ideal para que se desate la tormenta perfecta. Por si fuera poco, contamos, como en todas las recesiones, con la opacidad de la deuda pública (garantías) y también con la incertidumbre relativa a la deuda privada (apalancamiento). No se sabe bien su volumen, aunque la mayor parte de los investigadores apuestan por niveles que ni siquiera imaginamos.  Sobre esta última cuestión los denominados “bancos en la sombra” constituyen un fenómeno nuevo en las economías emergentes. Básicamente, el incremento del crédito y la deuda han circulado por este canal. Podemos colegir que, igual que en un sistema Ponzi, cuando la circulación se pare, la burbuja explote.

Si bien los datos del PIB de América Latina en 2015 son del -0,3%.  En Brasil, la economía mas grande de la región, la cifra es del -3%. El pronóstico no tiene visos de cambiar en 2016.  Por otra parte, Brasil mantiene un sistema flexible de tipo de cambio y, aunque en principio el tipo flexible es una ventaja,  en la medida que la depreciación del “real” (ya no la apreciación como estaba acostumbrado) siga adelante, las expectativas de la política económica se deteriorarán. Aparecerá la inflación acompañada de tipos de interés muy altos, lo que que generará recesión. Parece claro que Brasil ya no atrae capitales internacionales con la fuerza de antaño. Ni siquiera los llamados capitales “golondrinas”. Queda, pues, lejos otro verano para Brasil.

Otro factor que apareció en escena en 2014 es el déficit fiscal primario (hasta 2009 Brasil llegó a tener superávit fiscal del 3%). El déficit fiscal empuja  a una subida del tipo de interés, lo que se suma al argumento anterior. Confiar en ello para evitar inflación puede terminar siendo contraproducente.

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La conclusión es que Brasil, con un fuerte endeudamiento, déficit fiscal, alto interés y falta de financiamiento puede caer en una depresión que contagie a la región.  Por tanto, es urgente lograr, antes de que sea tarde, una cooperación internacional -por ejemplo del FMI- para que acude en ayuda del gigante del Sur y le asista en  recomponer sus finanzas. Las soluciones que pasen por ejecutar políticas fruto de una “sudden stop” y  recurrir al alto endeudamiento pueden ser un desastre.

Todos sabemos que este tipo de ayuda exige ajustarse el cinturón, justo ahora que una incipiente clase media ha aparecido en escena. Nadie quiere, por tanto, hablar de estos temas. Creo que sin esta ayuda, los problemas de devaluación e inflación pueden ramificarse a otros países (especialmente a Argentina) y generar dificultades como las que hemos vivido en otros años: guerra de devaluación y parón del financiamiento.

Brasil está en una situación muy difícil y no es fácil acertar en la forma de encarar la situación. Volviendo al principio del post, si yo fuera Macri estaría mas preocupado por los problemas de Brasil que de Argentina. Al menos en el mediano plazo, pues Argentina no puede salir adelante con un Brasil en crisis; y, eso lo cuenta muy bien la historia.

Carpe Diem

Daniel Sotelsek

¿Qué está pasando con la carne roja y la carne procesada? y ¿Cuál es la relación entre seguridad alimentaria y estabilidad sociopolítica? – Daniel Sotelsek

What’s going on with red meat and processed meat? And what is the relationship between food security and political stability?
In this post I make my contribution to the debate aroused by the WHO’s report on processed meats and the increasing probability of theirs in causing cancer .
 
The media had sided with WHO and says that this is not good news for health. 
But there is another perspective that I wanted to address in this post. It refers to the related “food security”, the price of food and socio-political stability.

¿Qué está pasando con la carne roja y la carne procesada? y ¿Cuál es la relación entre seguridad alimentaria y estabilidad sociopolítica?

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En este post me uno al debate provocado por el informe de la OMS sobre el controvertido tema de la vinculación de la carne procesada y carne roja como una causa de cáncer en las personas. La verdad, todo sea dicho, al margen de la polémica, el debate nace a partir de la evidencia de que el consumo de carne está aumentado de manera importante en todo el mundo. Y, yo me pregunto si es esto una buena o una mala noticia.

Desde el punto de vista en cómo se ha tratado este tema en los medios parece que la opinión pública está de acuerdo con la OMS en que “no” es una buena noticia para la salud, sea cuál sea la evidencia que se esgrime (más o menos limitada). Sin excepciones, casi todos las noticias coinciden en que un consumo limitado de carnes rojas “no viene mal” para la salud. Pero hay otra perspectiva que quería tratar en este post. Se refiere a la relacionada con la de la “seguridad alimentaria”, el precio de los alimentos y la estabilidad sociopolítica.

Avanzo desde ya, que el aumento del consumo de carne desde esta perspectiva no se ve tan negativa, pues puede significar mayor seguridad y menos inestabilidad. Y, este escenario, sin duda, es una buena noticia para el mundo en su conjunto y, por lo tanto, una noticia como ésta es bienvenida para muchas naciones y millones de seres humanos, que ven en el acceso a los alimentos, un futuro menos negro desde el punto de vista de la estabilidad sociopolítica.

Desde fines de los años ochenta, el precio de los cereales y de la carne habían caído o permanecía estable como consecuencia del avance tecnológico y otros factores que hicieron aumentar la oferta por encima de la demanda. Pero los episodios de crisis económica e inestabilidad geopolítica de 2007 y 2010 y, las proyecciones hasta 2025 y 2050 auguran un incremento de precios.

Este ejercicio de prospectiva interesa a muchos investigadores que tratan de conocer las causas, y sobre todo, evaluar la conexión entre los precios de los alimentos y las crisis civiles (guerras, levantamientos armados, etc). Si analizamos el aumento de precios de los alimentos en 2008 y 2010, observamos que influyeron, al menos, cinco factores: el crecimiento de la renta y de la población mundial, el aumento de la demanda de biodiesel, los problemas climáticos, el reciente desarrollo de un mercado de materias primas –commodities- (que genera especulación) y, por último, a la ejecución de políticas que restringen el comercio.

Con relación a las políticas económicas, los políticos con capacidad de influencia se han empeñado en incentivar el aumento de una oferta, que, en los últimos años, se ha visto frenada debido a la baja productividad de la industria, a una menor tasa en las inversiones en investigación agrícola y a un aumento del precio de la energía.   Son varios los autores que han estudiado las relaciones que, de alguna forma mas o menos compleja, muestran como las demostraciones callejeras en muchos países (cerca de 70 países) y los fuertes disturbios acaecidos (21 países) entre 2006-2011 coinciden con un incremento de los precios de los alimentos y, como, cuando los precios caen, los disturbios se reducen y los conflictos civiles disminuyen. Sobre esta cuestión, Cullen, Hendrix and Henk-Jan Brinkman en Stability International Journal of Security & Development establecen evidencias causales y muestran las complejas interacciones entre seguridad alimentaria y conflictos.

También, respecto al cambio climático y sus efectos negativos en el crecimiento económico de los países encontramos abundante consenso científico sobre el tema. Además, de estos argumentos bastante conocidos sobre los problemas de la inseguridad alimentaria y su relación directa con miles y quizás millones de vidas (más importantes, sin duda, que los hábitos de consumo) me gustaría destacar un argumento que no siempre se le da la importancia debida, y, que tiene que ver con la mejora en la eficiencia a través de la reducción de la comida que se desperdicia en la cadena alimentaria y como se puede mejorar la capacidad de recuperación.

Esta pérdida de alimentos es relevante, no solo, por razones éticas y humanitarias, también porque las cifras son escandalosas, tanto en los países pobres donde la perdida se produce en la granja, el procesamiento y el transporte, como en los países ricos donde la pérdida se produce en la última etapa: en el plato de los consumidores, bien por ser muy estrictos en la eliminación de alimentos, bien porque se procesan y no se consumen.

Las cifras de desperdicio alimentario (que son bastante aproximadas) llegan al 20-30% en el caso de cereales, 40-50% en frutas, vegetales y pescado (véase las tablas abajo) y alrededor del 25% en carnes (esas mismas sobre las que la OMS alerta sobre su consumo) A nadie se le escapa que una mejora en la pérdida de alimentos (que, en principio, sería neutral desde el punto de vista de los recursos ambientales, pues básicamente, se trata de mejorar la eficiencia) redundaría, a largo plazo, en una mejora de la oferta. Lo que estabilizaría los precios y mejoraría la predictibilidad de la producción.

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Justo es en el largo plazo, donde debemos poner el foco. Pues, sin duda, factores como el cambio climático y la escasez de la cantidad y la calidad del agua se sumarán al debate. Teniendo en cuenta la pérdida por desperdicio, los precios de alimentos, como los cereales y la carne, según se estima en distintos escenarios – (IMPACT Model) – subirán de forma importante. El incremento de precios hará disminuir el consumo de calorías lo que, como efecto indeseado provocará una caída de los ingresos de los consumidores mas pobres, quienes cada vez destinarán una mayor cantidad de renta a gastarla en alimentos, con la consiguiente reducción en el nivel de vida en los países pobres; pero la mala noticia para los países ricos es que el efecto de una mayor inestabilidad se incrementará hasta límites que no son fáciles de imaginar.

En este sentido, el estudio de la OMS persigue ,sin duda, un objetivo loable –la mejora de la salud- aunque, mucho me temo que sobre el tema elegido –los alimentos en general y la carne en especial- la situación es más compleja a la hora de “definir cómo aumentará nuestro bienestar”, en relación a lo que consumimos; y, a la forma, en que lo debemos consumir. Porque, sin duda, lo que consumimos afectará a la relación entre la oferta y demanda de alimentos, y, por supuesto, a la estabilidad socioeconómica.

Carpe Diem

Daniel Sotelsek

www.danielsotelsek.com

Bitcoin: ¿el futuro o una moda pasajera?

When we asked what is the Bitcoin (BTC) traditional wisdom find out many replies to try to explain how this acronym usually identified as “virtual money” and “crypto-currency -P2P-”

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Cuando preguntamos qué es el Bitcoin (BTC) la sabiduría popular encuentra infinidad de respuestas para tratar de explicar el funcionamiento de esta sigla que normalmente se identifica como “Dinero Virtual” o “Cripto-moneda”.

En este post no pretendo ni me creo capacitado para abordar una cuestión tan compleja de forma integral pero no está demás conocer algunos elementos que hacen del Bitcoin una frase de moda y cada vez más de moda, lo que no sabemos es si será pasajera o el inicio de una época donde algunos entusiastas hablan de deshacerse del yugo de los Bancos Centrales o de multiplicar el comercio mundial.

Bitcoin es ante todo una nueva red de pago y en ese sentido podemos decir que consituye un forma de “dinero” (que si bien no cumple con todas las características del dinero si incluye las de medio de pago y depósito de valor) y una tecnología de carácter experimental, de allí que no se aconseja invertir los ahorros en Bitcoin.

Pero esto no significa que haya un emisor detrás de los Bitcoin pues es una tecnología entre pares donde no hay una autoridad central que resguarde y cree materialmente el dinero, las emisiones de Bitcoin se hacen de forma colectiva en la red (en otras palabras nadie es dueño, nadie controla y cualquiera puede estar presente).

Para tener BTC lo primero es tener un lugar donde guardarlo o sea un monedero (ordenador , tel etc.etc) y luego comprar a través de la entrega de bienes o servicios o bien directamente a otros usuarios que tienen BTC. No es como un billete que pasa de una mano a otra sino que es un código encriptado.

Decíamos que se asemeja a una moneda porque también se puede gastar comprando bienes y servicios que cada día más se expanden en el mundo de la economía formal y legal (pues es cierto que todo el comercio ilegal y no formal suele utilizarlo desde hace tiempo ya que presenta un grado de privacidad muy superior a las transacciones tradicionales que se realizan con dinero, para ello nada mas elocuente que mirar un poco más sobre cómo funciona Internet y qué es la “deep web” donde el BTC se utiliza de forma generalizada.)

La explicación sobre el BTC se puede encontrar en los documentos para desarrolladores, la idea es que uno genera en su monedero una dirección de Bitcoin y luego esta se da a las personas que se relacionen con usted como su fuese una dirección de correo electrónico personal, lo que lo diferencia es que las direcciones de los Bitcoins que se mueven se pueden usar una sola vez, cuando se realiza una transacción se utiliza lo que se llama la “cadena de bloques” que es una especie de gran libro de contabilidad pública compartida entre todos (gestionada por los “mineros”), esta tecnología permite un grado de privacidad e integridad que no existe en otras transacciones. En este caso si transfiero valores de mi monedero Bitcoin a otra persona uso mi clave (prueba matemática) que asegura la autenticidad y la red lo conoce y lo contabiliza siendo imposible que alguien pueda manipularla.

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Esta estructura de gestión y pagos no permite algo muy importante que otras monedas si lo permiten: la posibilidad de manipulación por parte del mercado o de alguna autoridad central, nadie puede crear bitcoin y por tanto no puede haber inflación de bitcoin.El incremento limitado de la oferta monetaria del sistema Bitcoin (la creación de nuevas monedas) se distribuye de manera uniforme (según la potencia computacional) a los nodos participantes, denominados mineros, que contribuyen a asegurar la red.

La pregunta clave es: ¿cómo se forma el precio relativo del BTC con otras monedas? ¿Qué hace que su precio suba o baje?. Preguntas muy relevantes pues sin duda el precio del BITcoin es muy volátil pero no hay otra explicación que su oferta y demanda y en algunos casos puede tener períodos ilíquidos. Si aumentara la cantidad de sitios donde comprar con BITcoin es posible que su precio suba y lo contrario lo haría bajar, algo parecido pasa con otras divisas (oferta y demanda) pero lo diferente es que la base de un billete es la confianza en un emisor central y lo que se supone que hay detrás de una emisión son bienes y servicios reales

Debido a lo volátil de esta tecnología que se usa como canal y medio de pago se hacía necesario contar con alguna institución que medie de forma seria para hacer mas transparente el “precio diario del XBT” y esto ha sucedido en mayo de 2015 cuando el la Bolsa de New York NYSE estrenó su “índice Bitcoin” como el primer índice de una divisa digital siguiendo su evolución en los distintos mercados que opera. El índice NYXBT se ofrece diariamente después de las 4 de la tarde. También la Comisión de comercio de futuros sobre comodities (CFTC), ha declarado que todas las monedas virtuales por supuesto el BITcoin es un comodities

Es importante poner de manifiesto que el BITcoin al ser una tecnología más que una moneda es una innovación que va más allá de un sistema de pagos y que incluye: Protección contra el fraude por un intercambio seguro, puede ayudar a globalizar, optimizar el sistema de costes, mejorar los micropagos, ayudar a la financiación colectiva etc etc. Realmente esto es lo importante y no quedarnos en la anécdota de si Satoshi Nakamoto (su misterioso y desaparecido creador) es un genio o un manipulador.

Como toda tecnología tiene su lado pesimista y en este caso viene de la mano de quiénes consideran que el sistema no tiene capacidad para crecer (solo se puede hacer 7 transacciones por segundo) por el tamaño de los bloques pero ya hay quienes están trabajando en una versión de Bitcoin XT de ello depende que el Bitcoin sobreviva y posiblemente se generalice o bien que desaparezca.

En España no son pocas las tiendas o despachos que aceptan BITcoin pero igual que el coche eléctrico todavía su futuro no es muy claro, por ahora la última noticia es que Princeton University ha lanzado un curso masivo MOOC en Coursera el 5 de septiembre será por algo.

Veremos que pasa…..

Daniel Sotelsek

El Medio Ambiente y la encíclica LaudatioSi´

Environment and Encyclical LauadatioSi´

The idea of this post comes from the recent publication of the encyclical of Pope Francisco I, LaudatioSI´and the UN proposal on “Sustaniable Development Goals” (ODS). I don´t want to go beyond a general reflection on the issues we can find underline in the encyclical and particullary think about the “trilema”; development-enviroment-poverty.

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La idea de este post parte de la reciente publicación de la encíclica LaudatoSI´ del Papa Francisco y de la propuesta de la ONU sobre los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS). No pretende ir más allá de una reflexión muy general sobre cuestiones que están subyacentes en la encíclica y especialmente sobre los problemas ambientales más significativos. Cuestiones ambientales, justamente en un año donde, además, de sumarse la Iglesia Católica con la encíclica de Francisco, la ONU echa el resto en París y New York con objeto de dar impulso a los llamados “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS) y lograr compromisos que revitalicen el Protocolo de Kyoto para mejorar uno de los problemas ambientales mas serios a los que se enfrenta la humanidad: el calentamiento global.

No tiene demasiado sentido analizar cuáles son los problemas ambientales más importantes, pues mal que bien (la encíclica y la ONU) los describen de una manera adecuada; la primera, en el capítulo primero -Lo que le está pasando a nuestra casa- y, los ODS, en un sentido muy parecido, también los describe con precisión.

Mi primera reflexión es que resulta poco estimulante considerar solamente los problemas de carácter global, aunque resulta muy efectista; pues, también, hay problemas ambientales de carácter nacional y local, que, si bien no  influyen de manera determinante en el futuro del Planeta, están ahí. Y, afectan al bienestar de las personas.

En este sentido, el desplante que se le hace a la “Economía Ambiental” es notorio. Muchos problemas ambientales, locales y nacionales, se han resuelto, y, ha mejorado el bienestar de la sociedad, a partir de soluciones que da la Economía. Tal es el caso de las “técnicas de valoración monetaria” (pensemos por ejemplo cuánto debe ser la tasa acústica para las compañías que operan en los aeropuertos); o, la aplicación de “instrumentos económicos”en las políticas ambientales (qué útiles han resultado ser los mecanismos de desarrollo limpio -MDL)

En segundo lugar, la Ecología, sin lugar a dudas, tiene mucho que decir a la hora de comprender como funcionan los sistemas que conforman el funcionamiento de la vida en nuestro planeta. Esta reflexión tiene que ver con las intenciones de los que se empeñan en recurrir en proponer metas exigentes y dan cifras sobre reducciones de CO2 (por poner un ejemplo), que sin duda son complicadas de cumplir. Muchos dirán (y, en esto, la Encíclica es un claro ejemplo) que hay que perseguir la utopía; pero, resulta que en las negociaciones que dan lugar a los acuerdos sobre el clima hay dos variables a considerar: una los límites que se proponen (umbrales); y, otra es la probabilidad de que el evento sea posible (incertidumbre).

Simplemente aplicando la teoría de juegos se demuestra que, mientras mejores estén definidos los umbrales, menor probabilidad de incertidumbre se produce, y, el resultado es que la cooperación es mayor. Hasta ahora, y, tanto la Encíclica como la ONU, insisten en poner umbrales exigentes. Y, así solo logran mayor incertidumbre y menos cooperación, tal y como ilustran la historia de los acuerdos y sus denuncias.

Así podemos entender que establecer umbrales menos ambiciosos no significa ser irresponsables, sino todo lo contrario. Pero muchas veces lo “politicamente correcto” es proponer más y más. Un estupendo ejemplo sobre la aplicación de la teoría de juegos en el ámbito de la negociación del clima lo encontramos en Barret, S. and Dannenberg, A (2012).

Una tercera reflexión tiene que ver sobre quién le da valor al Medio Ambiente. Por descontado, esta pregunta nos obligaría a un post específico y mucho más detallado. No obstante, parece que hay cierto acuerdo en que, para bien o para mal, es el “hombre”el único que puede asignar un valor al medio ambiente. Esta visión antropocéntrica, posiblemente es bastante limitada. No se nos escapa que necesitamos extenderla a fin de considerar casos, donde algunas cuestiones ambientales tienen un valor muy elevado. La visión antropocéntrica debe ampliarse.El ser humano es el único depositario de valores morales, y, en esa singularidad reside el imperativo que le compele a reconocerse con obligaciones consigo mismo y con su entorno, deberes de protección y cuidado con aquello que conocemos como la “naturaleza”.

En este sentido, la Iglesia, y esta Encíclica en particular, nos ofrecen una revisada exégesis de la narración que nos ofrece el Génesis de la “Creación”. Afirma su convicción de que “el hombre dominará esta Tierra”, para seguidamente agregar “responsablemente”. Lo cual sigue siendo una visión antropocéntrica. Y sigue, aunque ampliada, quedando alejada de algunas visiones ecologistas donde existe una clara contradicción a la hora de proponer mejoras. Tampoco es fácil dar contenido al término “responsablemente”. Quién suponemos que ostenta la legitimidad de decidir el alcance de lo responsable. Llegados a este punto, relacionando el uso responsable de los recursos con el concepto de pobreza, la cuestión se torna compleja. Muchas veces para paliar la pobreza, el ser humano no actúa responsablemente con la naturaleza. ¿Tiene derecho a ello?. Desde mi punto de vista, claro que sí.

Hemos pasado de la única época estable para la Tierra (unos 1000 años) el Holoceno a la del Antropoceno, y, por ello, son muchas las presiones y los límites que hoy deben afrontarse con un paradigma diferente, donde el crecimiento de la población estén en el centro del debate, parafraseando a Rockstrom (un video que vale la pena ver) :

“El problema es que estamos exprimiendo a este pobre planeta; una explotación que, como presión principal, tiene al crecimiento demográfico, claro. Pero esto no se trata sólo de números. No se trata sólo de que somos 7.000 millones de personas en vías de ser 9.000 millones, también es una cuestión de equidad. La mayoría de los impactos ambientales en el planeta han sido provocados por la minoría rica; el 20% que se subióal tren industrial a mediados del siglo XVIII. La mayor parte del planeta, que aspira al desarrollo, que tiene derecho al desarrollo, aspira con ansias un estilo de vida insostenible, una presión trascendental.

En este sentido, la Iglesia no ha sido capaz de mencionar de forma clara en esta Encíclica la primera fuente de presión: el crecimiento de la población y la necesidad de hacer algo para conseguir la sostenibilidad. Tampoco la ONU ha sido explícita diciendo que este debería ser un objetivo. En mi opinión, como en la de muchos, no es la única presión, pero, sin lugar a dudas, para lograr un desarrollo sostenible, controlar la explosión demográfica actual es una condición necesaria.

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Una cuarta reflexión muy breve que me gustaría comentar es que la Encíclica si pone el dedo en la llaga al redefinir el concepto de sosteniblidad, ya que incorpora la equidad intra-generacional, que el mundo de la ecología ha ido abandonando poco a poco en beneficio del discurso inter-generacional. Lo único relevante para mejorar la sostenibilidad es reducir los niveles de pobreza, o, lo que es igual, solo logrando mayor equidad, seremos capaces de saber si estamos dispuestos a cuidar este planeta para las futuras generaciones. Olvidarse de este tema es no querer enfrentar el problema. Se hace necesario volver al espíritu de la definición de DS que se pensó en 1983 por la Comisión Brundtland (un informe original que vale la pena leer con atención)

“Está en manos de la humanidad hacer que el desarrolla sea sostenible, duradero, o sea, asegurar que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias.La Comisión cree que ya no es inevitable la pobreza general. La pobreza es no sólo un mal en sí misma. El desarrollo duradero exige que se satisfagan las necesidades básicas de todos y que se extienda a todos la oportunidad de colmar sus aspiraciones a una vida mejor. Un mundo donde la pobreza es endémica estará siempre propenso a ser víctima de la catástrofe ecológica o de otro tipo.”

Debo decir que, es tanto lo que cuesta desde el punto de vista ambiental lograr la equidad intra-generacional, que solo es posible con una reducción sustancial de los niveles de vida de los países de la OCDE. ¿De verdad creemos que es posible algo así?. Personalmente, creo que no; y, si no estoy equivocado, el discurso que vincula la pobreza y el medio ambiente puede ayudar y tranquilizar conciencias; pero, no es realista. Una buena forma de evitar instalarnos en el cinismo puede ser poner el énfasis en las generaciones venideras….. (en la equidad intergeneracional)

Para terminar, una reflexión sobre la imposibilidad de lograr todos los objetivos. Todo no se puede, la Encíclica pide todo a la vez, y, creo que no posible. La idea (que se repite de forma constante en la Encíclica) de corregir el funcionamiento del capitalismo mundial, de evitar las externalidades negativas de la globalización etc.. sin duda pueden ayudar a generar un ambiente mas sostenible, pero no necesariamente conlleva un desarrollo tal cual lo entendemos. Porque muchos de los beneficios que hacen que el ser humano disfrute de niveles de vida impensables hace cien años llevan implícitos el modo de producción capitalista. Podemos ilustrarlo con dos ejemplos: la energía y el empleo. En el primer caso, es necesario el crecimiento, y, por tanto, el aumento de la demanda de energía que no puede ser cubierta por las energías“renovables”en el mediano plazo. ¿Qué hacemos?. Producimos energía mas cara, quizás una solución intermedia sea mejorar la eficiencia. Respecto al empleo, su creación es una necesidad acuciante que se prioriza muy por encima de la sostenibilidad. La economía no generará el empleo suficiente para cubrir una oferta creciente, sin un crecimiento económico acelerado. ¿Qué hacemos?. Dejar a la población en el paro indefinido. No creo que esto sea posible.

En definitiva, los temas que hoy se debaten, por supuesto, que son relevantes. Pero, sobre todo implican un trilema a la hora de buscar soluciones: medio ambiente- crecimiento  y pobreza.


MAFALDAMUNDO

Daniel Sotelsek

Navegando en los límites de GAIA

Gaia Program focuses mainly on professional skills, nevertheless in this post we would like to dedicate a few lines to the Universe skills.

We live on a planet surrounded by numerous of marvels within our grasp. Thanks to the NASA HDEV experiment we can see our home from a different and real time perspective.  

En el programa Gaia se imparte, entre otros temas las competencias profesionales, sin embargo en este post también dedicamos un espacio a las competencias Universales.

El planeta que habitamos esconde numerosas maravillas que solemos ver desde nuestra perspectiva. Gracias al experimento NASA HDEV podemos ver nuestro hogar desde una perspectiva diferente y en tiempo real.

La Estación Espacial Internacional órbita nuestro planeta a 28.000 km/h a una altura de 400 Km, dando una vuelta completa al planeta cada 90 minutos. Las impresionantes imágenes que transmite la cámara de alta definición (primer vídeo de esta publicación) nos permitirán acompañar a la Estación en su viaje, además de saber exactamente donde se encuentra en cada momento (segundo vídeo de esta publicación).

45 minutos de cada 90, la Estación se encuentra en la zona oscura del planeta por lo que para poder disfrutar de las imágenes más impactantes es probable que haya que esperar a que vuelva a la zona iluminada, por lo que os animo a volver a consultar este post a menudo para conocer nuevas zonas de nuestro planeta GAIA.

Daniel Sotelsek

La Tragedia Griega Toca su fin

After a few months away, I´m back with a post of a major topic as far as macroeconomic policy is concerned. The endless Greek tragedy. And why is it endless? Basically for three reasons.

The first reason to analyze is the longevity of the crises, almost five years over the edge.  Secondly, we need to understand the importance of  streamlining  the decision-making  process and try to remove the eternal bureaucracy that it involves.
Last but not least, delve into a deeper topic, which refers to the voluntary choice of the member countries of the European union at the time of transferring the monetary sovereignty.
In my opinion this process needs to end. Based on the classic idea of the tragedy , when the end is known , the tragedy is consummated . And I think that we all know which is the end for Greece : a default on its debt , whatever the stated context is. 

A mi vuelta con el blog depués de un receso, recurro al tema de mayor actualidad en lo que a política macroeconómica se refiere. La interminable tragedia griega”. Y, es tragedia y es interminable básicamente por tres razones.

La primera, porqué un país como Grecia no se merece estar tanto tiempo (casi cinco años) al borde del abismo. Desde el primer rescate financiero, su gente está sufriendo sin saber para qué, ni para cuándo se prevé el final. El segundo motivo es porque la tragedia griega ha puesto de manifiesto la pesada maquinaria europea de toma de decisiones, que se enreda en consultas y reuniones del Consejo Europeo hasta tal punto que es casi imposible seguir los acontecimientos de forma ordenada.  Este laberinto decisional implica un riesgo que va más allá del propio problema griego y que se adentra en las tripas de una Unión que tiene todas las papeletas para fracasar en su visión de alcanzar una Unión cada vez más estrecha, que lleve quizás a los Estados Unidos de Europa.

La tercera cuestión tiene que ver con un tema más de fondo, que se refiere a la elección voluntaria de los países miembros a la hora de ceder su soberanía monetaria. Hasta ahora los ejemplos eran casi insignificantes como Ecuador o Panamá, pero el Euro ha demostrado que el concepto de “las áreas monetarias óptimas” no era tan antiguo y, que asimilar un sistema de cambio “super fijo” tiene entre sus riesgos la incertidumbre del “coste de salida” que nadie conoce; pero que, a tenor, de los últimos acontecimientos  no son temas despreciables. A Merkel y a Hollande ya se les nota preocupados.

Mi opinión es que este proceso toca a su fin. Y, me baso en la idea clásica de la tragedia. Cuando se conoce  el final,  la tragedia está consumada; y, en este caso me parece que todos sabemos cuál es el final, al menos para Grecia: un impago de su deuda sea cuál sea el decorado de este último acto y, sea cuál sea el tiempo de representación en la dilatada negociación europea.

Veamos rápidamente los números para situarnos: Grecia tiene una deuda de unos 315 mil millones , un PIB de unos 200 mil millones, un crecimiento entre 0% y 1% y unos intereses que, en promedio (esto cada vez es más difícil de calcular dada la variedad de mecanismos que se usaron para refinanciar en los últimos años) pueden oscilar entre un 3% y 4%. Para pagar los intereses necesita, aproximadamente, un 5% o 6% de su PIB. Si sigue creciendo a este ritmo y, en teoría, cumple con el rango de déficit/superávit primario de 0%  a 1% (lo cual implica menos necesidad de financiamiento) no hay solución posible.

Para muestra un botón, los vencimientos del 2015 representan un 12% del PIB aproximadamente.

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Para pagar su deuda necesita que estos números cuadren de alguna forma razonable:

a) Incrementar el crecimiento (recordemos que es una economía con un 26% de sus recursos laborales en paro) a tasas cercanas al 6% sostenido en el tiempo. Este escenario queda descartado como solución en el corto plazo. Más aun conseguir que sea vía inversión y por cuenta externa más que de consumo, lo que implica aún mas sacrificios para la población.

b) Superávit primario del orden del 6% para poder hacer frente a los intereses lo que se logra subiendo impuestos (sin que la actividad no se deprima) a una sociedad que no tiene una estructura institucional consolidada; o, bajando los gastos del Estado (la pregunta es por dónde se puede comenzar, sin que esto signifique un adelanto de las elecciones y vuelta a comenzar). Este escenario también queda descartado en el corto plazo.

c) Que la deuda deje de ser una preocupación para la política económica. Y, esto se logra o bien “reestructurando la deuda” (en cualquier forma: quita, plazos perpetuos, intereses cercanos a cero etc etc). O bien, “dejando el euro y pasando a una moneda nacional” que se pueda devaluar (con el coste que supone un corralito: fuga de divisas y cierre de los mercados) a costa de hacer un default o impago preventivo.

Como se puede observar la tragedia está consumada y el final va depender, no tanto de los griegos sino de los acreedores, que a estas alturas ya valoran el coste de salida del euro, o bien asumiendo el impago, como es obvio, o bien perdonando las deudas,  lo cual implica un antecedente desconocido en la UE.

A estas alturas, la UE, el BCE y el FMI actúan como los verdaderos protagonistas de la tragedia, asumiendo que el camino de las reformas llevarán a Grecia a una salida ordenada de su problemática. Pero todos saben que este camino reformista solo supone ganar tiempo, pues no hay nadie que se atreva a decir que subiendo el IVA se recaudará lo suficiente; o, que bajando las pensiones, el gobierno podrá aguantar. Este camino no se puede hacer desde el euro, sino desde una devaluación nominal que permita una primer sinceramiento de la economía. Parece obvio, pero hemos olvidado que la moneda representa dos cuestiones fundamentales: la riqueza de un país, y la confianza de generar más riqueza y pagar las deudas. Así que en este escenario, Grecia debería tener una moneda mas devaluada, sin lugar a dudas.

Esta reflexión no es gratuita en la práctica. El default te saca de los mercados un tiempo mas o menos largo, los capitales huyen. En realidad, la fuga de capitales no es algo nuevo. En abril se fueron del sistema bancario griego 5.000 mil millones de euros y el BCE tiene prestado 80.700 millones en líneas de emergencia, que se garantizan con letras griegas de corto plazo. Europa repudiará esta acción en función de los efectos colaterales que produzca la salida del euro; y, por otra parte en Grecia el fenómeno de la inflación generado por una posible devaluación distorsionará una salida ordenada.

Algunos opinan (entre ellos Klaus Scmidt-Hebbel) que esta conclusión es buena para el mundo, pues se pone en tela de juicio la entrega de la soberanía monetaria a una Unión política sin haber acordado la entrega de soberanía en política fiscal. Así se pone en evidencia que la corrupción del sistema político es mucho más costosa: en inestabilidad política y en subdesarrollo económico. Situaciones como ésta piden a gritos reformas de libro que no funcionan como se esperan y, por último, se hace más evidente el riesgo de la aparición de los populismos.

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La segunda razón que mencionamos es que lo que suceda a estas alturas y con dos rescates a cuestas y un tercero en camino,  supone que la UE ya no puede echar órdagos a nadie. Los comunicados europeos sobre la tragedia griega ya no se toman en serio en los mercados. Las discusiones en el seno de Europa (tanto de los líderes de los gobiernos como del Eurogrupo –incluido por cierto el FMI- parecen una discusión de patio de vecinos, donde se aspira no ya a una solución para Grecia y los acreedores, sino a disimular actitudes que no resten votos en las circunscripciones nacionales. No es serio que varios millones de griegos se levanten con la incertidumbre de cobrar o no sus pensiones porque una línea del memorándum de Yanis Varufakis incluye una coma en un sitio inadecuado. Ya es hora de tomar de decisiones y decir si los que pierden son los acreedores o son los griegos. La incertidumbre no es un buen consejo en economía y esta tragedia dura cinco años, con lo cual el daño mayor ya está hecho. Pase lo que pase a Grecia nadie le devolverá su bienestar y Europa quedará en el lugar que se merece: “no sabe no contesta”. Los argumentos del “moral hazard” y del “me too” (para ver estos argumentos un excelente artículo de Pablo Gerchunoff y Llach) cada día tienen menos relevancia porque la realidad se impone. Grecia está en quiebra y, también pesan los argumentos políticos. Si Grecia se salva, quien gana políticamente es la izquierda más radical y este factor puede ayudar a que en otros países las ideologías populistas avancen. Pero nuevamente la realidad política puede superarnos y si hay quiebra, es posible que los radicalismos de uno u otro signo salgan todavía más fortalecidos.

Por último, hagamos una breve referencia al proyecto del euro,  que está en tela de juicio con Grecia. Puede iniciarse un efecto dominó que afecte a otros países, cuyo nivel de endeudamiento y déficit público tampoco son viables si tienen que pagar sus deudas en solitario sin la ayuda Europea. En este sentido, si Europa quiere una moneda común, al menos, tendrá que tener una política fiscal común (esto implica renunciar a la soberanía fiscal) y poder emitir eurobonos, porque éstas dos últimas cuestiones son la base de una moneda común). Es la única salida para restablecer la confianza en el sistema y generar expectativas favorables de que las deudas se pagan. En definitiva, supone tener un banco central que puede emitir moneda en la misma denominación que los compromisos que se adquieren. No se puede echar balones fuera durante tanto tiempo porque donde no hay confianza, no hay expectativas. Y, donde no hay expectativas favorables, no puede haber una moneda común. Esto es cierto con Grecia dentro del Euro, o fuera del Euro.

El final dependerá de muchos factores y los resultados sobre los costes y beneficios de salvar o no a Grecia; y, de qué Grecia se quede o no en el  Euro están en su fase decisiva. Pero esto no obvia, que la tragedia griega ya toca a su fin.  Las expectativas se han desvanecido y la incertidumbre campa por doquier.

Daniel Sotelsek