Los laberintos de la economía en el Siglo XXI

Los laberintos de la Economía en el Siglo XXI

If you understand: the productivity, the imperfect information and the trilema (International Macroeconomic) may be you will understand something about the welfare but if you do not understand one of this concepts you must be sure: you will never understand how the people can be more happy.

Mejor no hablemos de política pues en éstos días da la impresión que nada funciona. El Brexit de espejismo va mutando poco a poco en realidad, España puede estar abocada a unas terceras elecciones sucesivas y, la campaña de Donald Trump no muestra signos de agotamiento . Ya veremos que ocurre.

 En este post quería recuperar tres ideas, conceptos y teorías que han cambiado la forma de entender la economía en los últimos 60 años y, que de alguna forma han superado la primera revolución teórica de J. M. Keynes. Además, estas ideas coinciden con las principales preocupaciones de la mayor parte de los agentes económicos (los gobiernos -incluidos los organismos multilaterales, las empresas, los trabajadores y los que conocemos genéricamente como “los mercados”).

 En primer lugar tenemos “la productividad”, concepto que más o menos lo define todo, pues sin “productividad” es imposible avanzar en el bienestar de la sociedad. El crecimiento económico ya no tiene sentido sin un incremento de lo que se denomina “Productividad Total de los Factores” (PTF), en tanto en cuanto los factores trabajo y capital son cada día más productivos, con los mismos insumos podemos obtener una mayor cantidad de bienes y servicios. También hay quién afirma que la distribución de la renta al final depende esencialmente de la PTF.

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 El año que viene se cumplen 60 años desde que en 1957 R. Solow (nobel de economía en 1987) escribiera un artículo denominado: TECHNICAL CHANGE AND THE AGGREGATE PRODUCTION FUNCTION donde básicamente venía a decir que no sabemos muy bien porqué hay crecimiento. O, lo que es igual hay un factor, que no es el trabajo ni el capital, que explica un porcentaje elevado del crecimiento económico. A ese factor lo denominó el “factor residual” (que de residual no tenía nada ya que algunos estudios consideraban que ese factor explicaba en algunos casos el 70% del crecimiento) o, también “la medida de nuestra ignorancia”. Durante todo este tiempo los economistas ligados a la teoría del crecimiento han tenido como objetivo fundamental inspeccionar ese residuo (igual que en la bioquímica).

 En estos años, se han encontrado muchas explicaciones que han mermado nuestra ignorancia. Por ejemplo, entender que no solo basta con contar la mano de obra, sino también su calidad (educación , experiencia, entrenamiento). O, que no basta con acumular capital, sino también analizar cuánta tecnología e innovación se incorpora en ese capital. También se ha estudiado cómo la ubicación geográfica de esos factores y su movilidad logran explicar parte del residuo. Cómo los llamados problemas institucionales (estados democráticos, violencia, corrupción, seguridad jurídica..) también explican parte de esa ignorancia.

 Pero llegados al punto en el que se ha refinado el estudio del “factor residual”, nos sigue faltando qué es lo que explica la productividad. Debemos decir que aún nuestra medida de la ignorancia sigue siendo muy elevada y, que debido a ello se han cometido muchos errores a la hora de generar políticas. Por ejemplo, aplicando políticas educativas de gasto pensando que mejoraban nuestra productividad; o, infraestructuras que ayudaban a generar externalidades para un crecimiento sano. Ciertamente, cada vez con más frecuencia, muchos bancos internacionales de desarrollo , entre ellos el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, se vuelven a plantear la misma pregunta. Y, muchos coinciden que nuestra medida de la ignorancia sigue siendo importante; y, que no sabemos muy bien qué es lo que hace aumentar la productividad, sobre todo a la hora de utilizar políticas públicas conocidas.

 La segunda cuestión tiene que ver con la “información” durante muchos años y hasta hace muy poco tiempo (aún algunos lo creen) se pensaba que en el mercado se ajustaba casi todo y, que, por lo tanto, se lograban equilibrios más o menos estables. Por desgracia, la realidad nos ha demostrado que los mercados funcionarían de esa forma si la información fuese perfecta. En 1970 (hace unos cincuenta años), un incomprendido economista G. Akerlof (por cierto cuyo director de doctorado fue R. Solow) veía como un paper “The Market for “Lemons: Quality Uncertainty and the Market Mechanism” era rechazado tres veces por prestigiosas revistas, artículo que años más tarde, en 2001, le valió un premio nobel compartido con Spence y Stiglitz y, quizás, bromas aparte, una boda con Janet Yellen (actual Chairman de la FED).

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 La idea no era demasiado sofisticada. Akerlof observó que en el mercado unas personas saben más que otras; y, a partir de esa “información asimétrica” se podían explicar demasiadas cosas que no siempre son tenidas en cuenta cuando reina la estabilidad.

 La información asimétrica, por ejemplo, es causa de que muchas veces se paguen salarios más bajos a trabajadores que son más cualificados, pero como los empleadores no lo saben, prefieren ofrecerles un salario como si todos fuesen mediocres. Una muestra de cómo se intentó resolver esta cuestión fue cuando se propuso contratar trabajadores de acuerdo a su “record” bancario. El resultado fue que quedaban fuera del mercado de trabajo gente preparada, lo cual implicaba que existía una información imperfecta. Y, ocurría una “selección adversa”.

 Un primo cercano de ésta es el “riesgo moral”. Veamos la primera derivada. Si tomas un seguro completo es posible que tengas menos cuidado con la velocidad y el riesgo de accidentes; si el gobierno ayuda a un banco porque su quiebra es un problema sistémico, corre el riesgo que el banco no se cuide como debiera. (esto nos suena…).

 La segunda derivada es “el salario de eficiencia” (Stiglitz) que implica pagar más de lo que te mereces porque con ello me evito controlar que en tus horas de trabajo no te comportes de manera inadecuada. (el trabajador lo hará mejor) y con ello evito la falta de información. Esto se puede reconocer como la teoría del “principal” (empleador) y el “agente” (trabajador) la cual ha cambiado la forma de pensar sobre la economía y, sobre todo, de la política económica. La reflexión es: “pregunte a un joven negro de Washington, con un buen récord bancario, quién encuentra el mejor trabajo”. Muchas de las políticas públicas y las regulaciones que se establecen para el buen funcionamiento de la economía se enfrentan a este problema y corren el riesgo de lograr efectos perversos si no se tiene en cuenta.

La tercera cuestión tiene que ver con el funcionamiento de la macroeconomía a nivel internacional y su famoso “trilema” o, también conocido como “la trinidad inconsistente”, término con el que fue bautizada por Krugman (nobel de Economía en 2008) y Obstfeld en 1997.

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Viene a decirnos que un país debe elegir entre: a) movilidad de capitales libres (que entren y salgan sin restricciones) y, b) gestionar el tipo de cambio (desde el gobierno –normalmente, los bancos centrales) a través del valor de la moneda nacional respecto al valor de las divisas (tipo de cambio fijo) y, c) autonomía en la política monetaria o, lo que es igual, fijar, a través del manejo de su oferta y demanda de dinero, el tipo de interés.

 Lamentablemente aunque muchos gobiernos quieren influir sobre los tres instrumentos -movilidad, tipo de cambio y tipo de interés-, solo es posible elegir dos de ellos. Si elijo un tipo de cambio y también el tipo de interés, no puedo tener movilidad de capitales. Si elijo el tipo de cambio y la movilidad, no puedo influir en el tipo de interés. Si elijo el tipo de interés y la movilidad debo dejar que el tipo de cambio fluctúe.

 Los países desarrollados normalmente han elegido la movilidad y el tipo de interés; y dejan fluctuar su moneda, pero en el caso de la zona Euro al fijar el tipo de cambio y tener movilidad se renuncia a la política monetaria.

 Este trilema viene de un modelo conocido como “Mundel – Fleming” en honor a dos economistas que intentaron en los años 60 decirnos mas o menos lo mismo. Robert Mundell, economista canadiense y premio nobel en 1999, mostró, en 1963, en su artículo “Capital Mobility and Stabilization Policy under Fixed and Flexible Exchange Rates”, la inefectividad de la política monetaria cuando hay tipos de cambios flexibles y movilidad de capitales. Y Fleming llegó a la misma conclusión.

Ambos escribieron sus respectivos artículo trabajando en el FMI, por lo que no era casual, por tanto, su preocupación sobre cómo deben actuar los países para lograr aumentar su competitividad (se entiende que lo que hay detrás es la capacidad para devaluar o bien expandir la demanda). Si bien esto influye totalmente a la hora de fijar la política económica, hay algunos estudios nuevos especialmente de H. Rey en “International Channels of Transmission of Monetary Policy and the Mundellian Trilemma” donde con base al modelo Mundell, Rey viene a decirnos que los movimientos de la FED respecto al tipo de interés influyen más allá de lo que esperamos. Y, que, por tanto, la opción de tener política monetaria independiente no parece ser del todo real. En todo caso, el trilema nos deja, al igual que los otros dos temas, un cuestionamiento muy importante a la hora de definir el bienestar de la sociedad a través de mecanismos en este caso vinculados a la competitividad externa.

 Como conclusión, podemos afirmar que la productividad, la competitividad y el funcionamiento del mercado (información simétrica) son conceptos que están presentes en nuestro día a día; pero, quizás nos somos conscientes que cuando nos dan recetas para lograr mejoras en estos objetivos, el grado de incertidumbre sobre los resultados es muy elevado. O, por decirlo de otro modo, sabemos muy poco sobre cómo ser más productivos, sobre cómo hacer para que los mercados funcionen bien y, sobre qué coste pagar para ser más competitivos.

 Carpe Diem

Daniel Sotelsek

¿Y después de las elecciones, qué?

España, Europa y Estados Unidos tienen, en poco tiempo, citas electorales que pueden ser cruciales para el futuro de sus sociedades. Estas elecciones son muy importantes, básicamente, por una razón: en muchos años es la primera vez que nos enfrentamos a populismos y nacionalismos con una probabilidad cierta de gobernar y eso, sin duda, pone de pelos de punta a mucha gente.

En este sentido, las cosas no van tan bien como nos gustaría, pero debemos ser conscientes de que tampoco van tan mal. El mundo, y en ello cuento, no solo a España, Europa y Estados Unidos, ha experimentado un tiempo muy largo de paz y prosperidad. Indicadores sociales como la mortalidad infantil o la esperanza de vida han mejorado de manera exponencial, incluso en regiones como África. La pobreza y la desigualdad son mucho menores que hace ochenta años. Nos guste o no, en Occidente, el nivel de vida de la población medido como se quiera ha ido a mejor.

Ni hablar de cómo ha mejorado la política: atrás quedaron tiranos como Hitler, Stalin y las dictaduras sangrientas del siglo XX, lo cual no implica que haya que bajar la guardia ni que las guerra “no mundiales” no nos afecten. La amenaza yihadista o países como Corea del Norte son un lastre que debemos atender.

Dicho esto, la situación económica de España ha mejorado desde el final de la crisis. El paro ha bajado y la economía crece, dos indicadores necesarios para mantener la sociedad del bienestar que los cuatro partidos mayoritarios, cada uno a su manera, propugnan. Nadie sabe a estas alturas qué pasará en las elecciones ni quién gobernará España los próximos años, pero de lo que si estamos seguros y esto me parece lo más importante es que ningún gobierno podrá hacer lo que le venga en gana. El partido o partidos que gobiernen deberán ser prudentes en sus acciones y concertar casi todas las medidas importantes que decidan tomar: la reforma de la constitución y la cuestión territorial deberá acometerse por consenso; y, no solo por una mayoría de derechas o de izquierdas. Quizás es un bueno momento para resolver tres de los grandes problemas de España: la constitución, la organización territorial y la educación; y, dejar para más adelante otras cuestiones igual de importantes para el día a día, pero que pueden esperar.

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Es curioso pero ningún partido habla de Europa en la campaña, básicamente porque quita votos. Hablar de Europa no es prudente ni popular, pero deberíamos reflexionar sobre este tema porque el futuro de la Unión Europea es otro de los grandes desafíos que enfrentamos. Casi nadie en Europa habla de Europa y su gobernanza. Qué debemos hacer para retomar la confianza en Europa: creo que la respuesta se encuentra en redefinir cuál es el objetivo de la Unión Europea. Para qué sirve a los ciudadanos más allá de mantener la paz y la concordia (cosa que no está tan mal si miramos la historia de los últimos doscientos años). Creo que es importante pensar en una Unión Europea mas reducida, al menos, en lo que se refiere a la unión política, la cual debe incluir la unión monetaria (más o menos consolidada con el euro) y la unión fiscal.

En este punto, entra de lleno la próxima votación del referéndum del Brexit sobre la permanencia o salida de la Unión Europea. A estas alturas nadie sabe tampoco que pasará, pero desde mi punto de vista, siendo coherente con lo dicho anteriormente, no pasará nada pues el Reino Unido no forma parte del proyecto europeo que tiene futuro. Si gana el “si“ se abran marchado de Europa donde nunca se integraron del todo; si gana el “nó” se quedarán en esa Europa que debe redefinirse y donde mucho me temo los ingleses no ven un futuro muy promisorio. En todo caso pienso que el “remain” se va a imponer” y el Brexit no se producirá.

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Por último, quedan las elecciones en Estados Unidos que pintan de lo más interesante (al menos hace años que no había un republicano tan populista como Trump, ni una lucha por la izquierda de la izquierda). Un país, que digan lo que digan, ha sufrido la peor crisis económica y financiera de los últimos años y ha salido adelante en tan solo cinco años, lo cual muestra que a pesar de la amenaza de las economías emergentes sigue siendo una locomotora mundial.

Por esa razón, las elecciones norteamericanas posiblemente son más relevantes para nuestro bienestar que lo que pase en España, o incluso en Europa. Con el resultado de las elecciones presidenciales americanas nos jugamos que el ámbito atlántico pierda importancia, y que los factores positivos de una globalización (con sus luces y sombras) se desvanezca. Donald Trump puede generar una política que vaya en contra de los valores que hacen de ese país el motor de la economía mundial, la integración, la tolerancia y el empuje de una clase media que ha logrado avances en productividad sin precedentes; y que lidera el conocimiento y la tecnología que nos ayuda a mejorar nuestro bienestar.

Tenemos que preguntarnos porque el populismo está avanzando. Hay que preguntarse por qué sucede y no negar la mayor. Esta pregunta tiene muchas respuestas, pero se me ocurren algunas que nos deben hacer pensar. La primera es la falta de trabajo tanto cualificado como no cualificado. El empleo ya no se crea como antes y la sociedad tendrá que dar respuesta a un mundo sin empleo y con muchos pensionistas; así será la sociedad del futuro. La segunda es que la nueva economía tecnológica es deflacionista. Todo se hace más barato, el capital en si mismo y su propiedad ya no son relevantes (incluso el discurso de la clase anticapitalista tendrá que cambiar). La lucha se dará al interior del mercado laboral, pues esa será la fuente de la desigualdad que no parece disminuir. El 1% más rico de la población ha surgido ya no del capital, sino de los elevados salarios de los ejecutivos que gestionan mega empresas que nadie controla, al menos como antes. La tercera respuesta se encuentra en el mundo de las finanzas. Los bancos comerciales y la intermediación pronto tenderán a desaparecer y el mundo interconectado suplantará a una élite financiera que ha sido la dominante en los últimos cincuenta años. El cuarto tema es el nuevo orden internacional, los países del Pacífico y los emergentes habrán logrado, antes que tarde, una importancia impensable hace unos años. Los países emergentes han pasado de representar el 36% del PIB Mundial en 2012 al 60% en 2020, mientras que la UE ha retrocedido del 30% al 15% en tan solo 40 año. Las instituciones multilaterales tendrán, por tanto, nuevos protagonistas, lo cual puede implicar que los bienes públicos internacionales se cada vez más públicos y menos occidentales.

Por todo esto, creo que lo que pase en España el 26-J no es tan relevante ni será tan grave, tanto si sigue Rajoy y su política de austeridad como si gana Iglesias y el populismo llega al poder, pues hoy más que nunca el meollo de la cuestión, nuestro bienestar futuro está en Europa y mucho más en Estados Unidos.

Hace poco me llamó la atención una frase que mencionaba el secretario de Naciones Unidas a los estudiantes en una universidad americana: “voten programas y no candidatos” y un estudiante que estaba a mi lado se preguntaba: “dónde se pueden consultar los programas” ….

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Carpe Diem

Daniel Sotelsek

La gobernanza global pasa factura

Global governance takes its tool

What does the World Trade Organization (WTO) , the International Monetary Found (IMF)  and the European Union (EU) have in Common?
They are  supranational organizations that incited by the globalization process, have re-formulated their mission and organization. In this post we will discuss how global governance affect us.

 La gobernanza global pasa factura

¿Qué tienen en común la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE)? Son organizaciones supranacionales que, espoleadas por el avance del proceso de globalización, han reformulado su misión y organización; en este post comentaremos cómo afecta a la gobernanza global, la renovación institucional de estas tres instituciones; también reflexionaremos sobre lo que estas organizaciones no comparten: su eficacia o efectividad en la gestión de los bienes públicos globales.

Las tres instituciones son fruto, en su estado actual, de la globalización. Nadie imaginaba, hace tan solo 30 o 40 años, un mundo tan inter-conectado, en el cual los bienes y servicios circularan con gran rapidez. Tampoco imaginábamos que el FMI junto a la UE y el Banco Central Europeo formaran un trio -los hombres de negro- que permitiera generar control y estabilidad financiera en una de las zonas más prósperas del planeta. Pocas personas podían aventurar una Europa tan amplia como la actual y, con tantos problemas nuevos, que van más allá de lo económico,  afectando a cuestiones políticas, sociales, culturales, etc..

 En cuanto a los bienes públicos, hay un amplio consenso en que su provisión debe ser tanto a escala local como a escala global.  En el caso de los bienes públicos locales, casi todos aceptan que los gobiernos deben imponer impuestos, regulaciones y  recomendaciones para que la provisión de los así llamados bienes públicos puros (no exclusión y no rivalidad en el consumo) e impuros (como puede ser el caso de la congestión de tráfico o de la generación de una externalidad negativa) sea eficiente.  Por el contrario, a escala global al no haber una gobernanza mundial,  la provisión de determinados bienes públicos es todavía un concepto abstracto y con contados ejemplos reales.

En definitiva, el debate acerca de la  gobernanza global y la gestión de los bienes públicos globales (estabilidad, seguridad, bienestar, sostenibilidad ambiental) está más presente que nunca, al tiempo que el debate nunca ha sido tan difícil como ahora.

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En todo caso, la hipótesis de partida de este post sobre la gobernanza global debe construirse sobre un hecho: de las tres instituciones mencionadas, una de ellas –la UE- aparenta mayor fortaleza; pero tiene, a mi juicio, una debilidad estructural -la brecha entre sus objetivos como Unión y los objetivos de sus estados miembros- que pone en cuestión la posibilidad de proveer determinados bienes públicos globales. Con el añadido de que, de una forma u otra, esta organización es un elemento imprescindible de  la gobernanza global.

Las otras dos instituciones que mencionamos están atravesando un período de serias dificultades. El FMI intenta su reorganización para transformarse en una  institución que se pueda sumar a la gobernanza mundial. Y, la OMC intenta volver a la ronda de negociaciones sobre el comercio mundial que logre una mayor liberalización.

¿Todo esto nos hacer ser pesimista sobre el futuro de la gobernanza global? La respuesta, desde mi perspectiva es que no; por el contrario, la necesidad de la provisión de bienes públicos globales nos hace estar cada más cerca de la problemática y de la pregunta que hemos postergado durante mucho tiempo: ¿Cómo construir instituciones supranacionales? y ¿Cómo adaptar su funcionamiento a los cambios provocados por la globalización?

Comencemos con la OMC:  la mayoría piensa que no se avanza en las rondas de negociaciones para liberalizar el comercio porque la organización es muy débil. Sin embargo, algunos argumentos como los de S. Guriev nos indican justamente lo contrario. Guriev afirma que si el avance no es rápido, se debe a que los gobiernos saben que cuando la OMC aprueba condiciones, su nivel de cumplimiento en el mediano plazo es muy fuerte. En otras palabras, cuando se producen acuerdos en la OMC, se consolida una gobernanza global del comercio internacional que ningún país por poderoso que sea, puede incumplirla por mucho tiempo. Este mecanismo de sujeción a la norma se refuerza por la propia dinámica de la globalización. Por lo tanto que la OMC no avance como nos gustaría es una paradójica buena señal de que la gobernanza comienza a funcionar.

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En lo que respecta al FMI , hasta hace poco tiempo era institución dedicada a proveer soluciones a los problemas de los países en desarrollo y de algunos países emergentes. Ahora juega un rol fundamental en la provisión de un bien público global como es la estabilidad financiera. En ese sentido, muchos se quejan de que tampoco avanza al ritmo que nos gustaría. Y, de forma similar al caso de la OMC, es posible que este avance lento nos muestre que el camino de la gobernanza mundial está a la vuelta de la esquina. Pensemos, por ejemplo, en la lucha en la que están empeñados muchos países para conseguir mayores cuotas de decisión, o en el caso del yuan para que forme parte  de las monedas de reserva. Quizás esa falta de acuerdo se deba a que gradualmente se acepta más y más que las decisiones del FMI en materia de recomendación son equiparables a la calificación de las agencias de riesgo; y, que sus decisiones ya no pueden ser menospreciadas pues forman parte de una gobernanza que quién sabe puede en el corto plazo imponer los primeros impuestos o tasas financieras globales.

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El caso de la Unión Europea es otro ejemplo de creación de una autoridad supranacional proveedora de bienes públicos que los Estados no pueden generar a su nivel con un grado de eficiencia aceptable. Pensemos en la moneda única vs la gestión de tipos de cambio nacionales. O determinados acuerdos ambientales que  hoy en día, sin el protagonismo de la UE, difícilmente podrían aprobarse. Otros acuerdos también se enfrentan a desafíos importantes que ponen en duda la legitimidad y existencia de la UE. Pensemos, por ejemplo, en la situación a la que se ha llegado con la flexibilización de los criterios de Maastricht: casi todos los países los incumplen (bueno mejor dicho todos), lo cual muestra una debilidad manifiesta de la UE en tanto que proyecta la idea de que no puede imponerse un gobierno europeo más allá de lo nacional, si lo que está en juego es el bienestar de los ciudadanos nacionales.

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En este sentido, sobre el futuro de la UE, son más numerosos los optimistas que los pesimistas. Al fin y al cabo, Europa ha logrado una paz y prosperidad como nunca en su historia ha logrado un estado social y de derecho. Logros muy relevantes en los países del Norte y grandes aspiraciones en los países del Sur. Europa ha logrado superar retos como la unificación alemana o la ampliación al Este. Mientras que en el caso de la OMC y el FMI posiblemente se dé lo contrario, siendo mayoría los pesimistas que afirman que las instituciones se han quedado anticuadas y que no sirven para mucho.

Mi posición es distinta. Creo que la provisión de bienes públicos globales  (podemos incluir la mejora de la equidad o la regulación de la economía colaborativa entre otros ya muy conocidos) necesita de organizaciones globales que vayan más allá de la UE. Comparando Europa con la OMC o con el FMI, creo que hay una mayor debilidad en la UE respecto a la hipótesis de una gobernanza supranacional capaz de proveer bienes públicos globales. Ello se debe básicamente a dos cuestiones: la primera que son menos los países involucrados y, la segunda que algunos países son demasiados grandes para caer. Un riesgo moral que ninguna de las otras dos instituciones soportan. Hay ejemplos de sobra que muestran como en Europa se puede sancionar a Grecia o Portugal, pero no a Francia o Alemania. Mientras que también hay ejemplos de sobra conocidos en los que la OMC puede sancionar a países grandes, incluso a Estados Unidos sin temor a una represalia.

La reflexión final con la que quiero concluir este post es que, paradójicamente, el tipo de instituciones globales como el FMI o la OMC, que aparentan haber fracasado, son las instituciones que gradualmente, paso a paso, están garantizando la provisión de ciertos bienes público globales.

Y, si no son éstas, otras ocuparán su lugar. Pero, en cualquier caso, siempre bajo la forma de instituciones globales, no necesariamente supranacionales.  Mientras que el modelo de la UE sigue atrayendo al resto de organizaciones regionales supranacionales, son otras instituciones globales las que están cosechando más éxitos, reemplazando a los estados y foros regionales en la provisión de bienes públicos globales que ni los estados ni las organizaciones supranacionales por criterios organizativos o de tamaño están en condiciones de proveer. Pensemos en la aparición de mega-ciudades y qué organizaciones están sirviendo de canalizadores de iniciativas que dan respuesta a problemas como la adaptación al cambio climático. En el caso del comercio y las finanzas, éstas se han globalizado, ahora hace falta asegurar determinados bienes públicos que aseguren que la globalización discurra por los cauces que nos interesan a todos.

Por último me gustaría introducir el tema de la “equidad” como bien público, pero nuevamente cuando nos referimos a la desigualdad global entre los ciudadanos (no entre las naciones) nos damos cuenta que los niveles son exageradamente elevados (GINI =0,67 de promedio -concepto 1-) y que no tiene nada que ver con la idea nacional o supra nacional (UE) de la equidad donde lo que interesa es la equidad entre los ciudadanos de un mismo territorio (GINI ponderado por habitante de 0,55 -concepto 2-). La pregunta nuevamente es si las Instituciones que no sean globales podrán resolver un problema global como el de la equidad.Y la respuesta posiblemente es que “no”.

Dejamos planteada la idea para un siguiente post que analice el papel de instituciones como el Banco Mundial y los Bancos de Desarrollo Multilaterales y su rol como proveedores de “bienes públicos globales”

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Carpe Diem

España ante la encrucijada

España ante la encrucijada.

A few days away from an unprecedented political outcome, Spain faces another challenge (internal and external) that feels very similar to the one it had to face in 2008.

A solo unos días de un desenlace político inédito, España se enfrenta nuevamente a dos desafíos (interno y externo) similares a las que tuvimos que enfrentar en 2008.

En cuanto a la coyuntura interna, aparte del lio político que debo confesar ni lo entiendo ni creo que valga la pena profundizar mucho, el país tiene un nuevo desafío y es el de funcionar con un gobierno en minoría parlamentaria que sea capaz de llegar a acuerdos suficientes que garanticen la gobernabilidad.

Si los políticos, la opinión pública y la ciudadanía no entienden este nuevo escenario se hará muy difícil avanzar. La mejor muestra de que cuesta entenderlo es que las cuatro formaciones con aspiraciones de gobierno presentaron un programa electoral para el 20-D que sabían no iban a cumplir.

Pactar es ceder. Por eso, para que el electorado mejor informado pueda elegir, los partidos también deberían haber incluido en los programas el “grosor de sus líneas rojas”. De lo contrario, la alternativa que se impone es una visión asamblearia en la que en el momento en que las formaciones tienen que pactar, los partidos políticos nos dicen a los ciudadanos que consultarán a sus bases; pero se olvidan que no son las bases las que votan, sino los ciudadanos . Para muestra un botón, los militantes del PSOE -200 mil afiliados- pueden validar una propuesta de pacto que no consultarán a los 5,3 millones de sus votantes.

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En cuanto a la economía, la situación de lo que llamamos Macroeconomía está ahí, casi todos afirman que es mucho mejor y debemos entender que “sí” que la macro tiene que ver con la micro, solo es una cuestión temporal pero si la macro está bien la micro también. De lo contrario algo falla y quizás sea la propia macro pues no es de recibo pensar que la economía se divida en macro y micro sino que al final es una sola.

Un buen ejemplo es la medida del crecimiento económico y de la desigualdad. En el primer caso, si medimos el crecimiento económico a través de su evolución observamos cómo de una caída del 3,6% en 2009, la economía ha crecido al 3,4% en 2015. Pero como nos recuerda Hausman Klinger y Wagnern en un Documento de Trabajo muy interesante, hay diferencias a la hora de mirar el crecimiento: bien, a través del diagnóstico (tasas de crecimiento) bien, a través de la teoría económica (productividad total de los factores. PTF), o bien, a través de las opiniones (basado en ranking internacionales).

En este sentido, aún cuando la tasa es positiva cuando uno analiza el índice de competitividad global, la situación ya no es tan alentadora. Para dar solo un par de cifras (el índice tiene 12 pilares), en 2008 España ocupaba el lugar número 29 de este índice y hoy ocupa el 33; en algunos pilares como el institucional hemos pasado de estar en el lugar 43 al 65; y, en cuanto al ambiente macroeconómico, la situación ha ido a peor, pasando de estar en el lugar 30 al 116 . Por último, si usamos la teoría y una medida del PTF realizada por el (Banco de España) BDE entre 2002 y 2007, éste ha caído un -0,4; y, entre 2008 y 2012 ha caído -0,2; y, se espera que en el período 2013 al 2015 también tenga tasas negativas (aunque, a decir verdad, según se mire el mercado de trabajo, a veces estos datos bailan un poco).

En definitiva, España crece, pero no es competitiva internacionalmente y su productividad va en caída libre. Quizás esto puede explicar la disonancia que percibimos cuando observamos cómo vive la gente. Quizás el crecimiento se justifica por el comportamiento de las tres variables con que todo ministro de Economía sueña: una caída del precio de petróleo en una economía totalmente dependiente; una devaluación de su moneda del 20% en los últimos dos años; y, un Banco Central que está dispuesto a comprar toda la deuda a intereses bajos. Pero no nos engañemos: quizás lo que falla no es el puente entre la macro y la micro; sino que la propia economía no está tan bien.

El otro punto a debate es la desigualdad en España. La mayor parte de los ciudadanos tiene la percepción que esta crisis ha generado una situación de injusticia y desigualdad sin precedentes. Lo primero que deberíamos decir a la ciudadanía es que esta percepción no es del todo cierta. España ya figuraba antes de la crisis entre los países con mayores niveles de desigualdad de la UE, región que por cierto tiene una distribución bastante igualitaria comparada con otros países. El segundo comentario que hay que señalar es que cuando crece el ingreso (como sucedía antes de 2008), el problema de la desigualdad tiene que ver más con la estabilidad que con el tamaño. En otras palabras, que si nos va bien, solemos preocuparnos menos por la desigualdad.

Dicho esto, si es cierto que a partir de la crisis las rentas medias y bajas han sufrido un golpe importante. Y “la renta anual equivalente de la población” ha pasado en media de 17.000 € a 14.150 € entre 2009 y 2014. Pero lo mas importante de todo es que este impacto ha sido muy desigual: el primer decil de renta equivalente (10% de los más pobres) ha caído un 32,6 % durante el período de mayor ajuste 2008-2014, mientras que el décimo decil (10% mas rico) solo ha caído el 16%. O sea que cuando las cosas van mal, la distribución de los esfuerzos entre los ricos y los pobres es desigual.

La distribución de los esfuerzos es, por tanto, el meollo del asunto. El debate sobre la sobre la desigualdad debería centrarse en esta cuestión, más que en el propio indicador GINI (indicador de desigualdad). Las políticas públicas deberían orientarse a incorporar mecanismos para que una vez recuperada la economía, sean los sectores mas desfavorecidos los que reciban una recuperación mayor que los sectores más favorecidos.

Pero las cifras muestran otro dato curioso. Desde el decil 5 al 9 (una gran parte de la clase media) la caída y el esfuerzo es muy parecido al de las clases más favorecidas. Mi opinión es que, en esta primera etapa, es urgente recuperar a ese porcentaje que ha sufrido la crisis de forma mucho mas dura; y dejar para una segunda etapa, la mejora en la distribución entre toda la población. Esta elección implica que las políticas de apoyo deben ser claras y contundentes si esto es lo que se quiere, pues de lo contrario podemos caer en la tentación de recuperar a las clases medias, a costa de dejar en la cuneta a los sectores menos favorecidos.

Quizás valga la pena mencionar dos cuestiones adicionales que pueden condicionar los niveles futuros de desigualdad: una es la cuestión demográfica: el envejecimiento de la población y la precariedad laboral amenazan el mantenimiento de las futuras pensiones; y una segunda tiene que ver con la educación como vector de formación de un capital humano, que puede generar aumentos de productividad.

Respecto a la educación, cada vez hay más consenso en que lo relevante es discutir los aspectos relacionados con la calidad y no con la cobertura universal. Matiz que no siempre es bien entendido en los sectores progresistas de nuestra sociedad, puesto que la calidad es lo único que puede asegurarnos una mejor distribución de la renta en el futuro. La cobertura universal puede ser muy bien recibida, pero no asegura como hemos comprobado en los últimos 25 años mayores niveles de igualdad.

Otro tema que nos toca de cerca es la vulnerabilidad de nuestra economía frente a la amenaza de una crisis mundial, que de llegar a producirse causará estragos. La caída de las bolsas, si bien los mercados han exagerado en su reacción, auguran que algo está pasando. Las políticas monetarias no han logrado sacar adelante a las economías más desarrolladas, lo que a su vez genera problemas en el sector bancario. Este cada vez tendrá mas dificultades, tanto por el lado de una mayor regulación como, y esto es lo relevante, por la disminución de los márgenes del negocio, lo que amenaza la propia existencia del concepto bancario comercial tal cual lo conocemos hoy.

Por lo tanto, es obvio que habrá crisis del negocio bancario y en algún momento descubriremos que los bancos centrales tienen un límite. A este escenario, le sumamos que la panacea de los BRICS se ha esfumado. A excepción de la India todos los países de este grupo se encuentran en recesión y con problemas muy serios en sus estrategias de desarrollo. Al fin y al cabo pensar que las materias primas desarrollan a los países es un concepto poco realista en la historia económica.

Con este panorama no es de extrañar que en los próximos semestres asistamos a fuertes desajustes de la economía mundial, que pueden provocar serios reveses en la economía que afecten al movimiento de capitales, el comercio mundial y produzcan una ralentización del crecimiento.

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Con este escenario, vuelve a ponerse de moda el argumento del estancamiento secular, concepto puesto en circulación a fines del año 2013, por el ex Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Lawrence Summers. La idea no es nueva, viene de los años 30 del siglo pasado cuando Hansen (1938) atribuyó las dificultades para recuperar los niveles de actividad a factores de orden estructural. Hoy muchos piensan que la situación es similar; ya que, si bien hemos salido de la crisis, entramos en un estancamiento secular que no permite a la economía aprovechar su potencial. Summers habla que la diferencia entre lo que producimos y lo que podemos producir con nuestros recursos y tecnología es del 10% y todo esto porque hay factores estructurales que no permiten igualar los ahorros con la inversión. Por el contrario hay un exceso de ahorro y una exigua inversión, los precios caerán y la demanda no se recupera. Esto no es una nueva recesión sino que estamos transitando un estancamiento que a veces se disimula con políticas públicas pero estas no han sido suficientes o pero aún han sido poco adecuadas y cada tanto la realidad aparecerá en forma de amenaza de recesión hasta que por fin seamos capaces de explotar nuestro potencial, crear demanda e invertir (el ABC de la economía)

Más pronto que tarde, el próximo gobierno de España debe definir políticas que, por un lado, incluyan respuestas a las amenazas externas, que vendrán de la mano de contagios y que afectarán básicamente a las cuentas externas y a nuestra capacidad de financiación. Y, por otro lado, a las amenazas internas ocultas bajo la superficie, lo que implica tomarse en serio que crecer no es solo tener una “tasa de crecimiento”, sino, básicamente, mejorar la productividad y la competitividad internacional. Y, mientras reparar los efectos de la crisis en las capas mas desfavorecidas, que si bien no son muchos en términos cuantitativos si lo son en términos de perjuicios. El populismo puede echar por traste esta estrategia, y las políticas conservadoras pueden ahondar en las restricciones de una convivencia social que el 20% mas pobre de la población no creo que pueda seguir soportando.

Los méritos de la buena escritura y cómo evitar el plagio

I would like to share with you some reflections about two topics: the learning advantages of writing, and the harmful effects when someone plagiarizes on the academic world. Hoping both of them may be interesting for students, teachers and tutors of GAIA Program, as well as for the friends who read patiently this blog.

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En este post me gustaría compartir algunas reflexiones sobre dos cuestiones: las ventajas que proporciona escribir en el aprendizaje; y, cuáles son las consecuencias dañinas que ocurren cuando se recurre al plagio en la experiencia académica. Unos temas que espero sean de interés para estudiantes, profesores y tutores de GAIA Program, así como para los amigos que pacientemente siguen este blog.

Comencemos por la segunda cuestión. Los estudiantes recurren al plagio, lo sabemos desde hace tiempo y es una enfermedad extendida por las universidades de todo el mundo, independientemente de su fama. Copian los estudiantes de las universidades anglosajonas o europeas y copian en las titulaciones de humanidades, ciencias sociales o ciencias de la vida. Los estudiantes de hoy en día plagian y aparentemente, algunos sin mala fe no reparan en la gravedad del acto y el daño que causan.

Según la RAE, plagiar es copiar sustancialmente obras ajenas, dándolas como propias. En el plagio hay un componente de engaño que, en la enseñanza se agrava porque a la trampa se le añade su consecuencia: la falsificación de la nota que obtiene el estudiante. En el plagio hay beneficiados y perjudicados. Y, en nuestro caso, entre los perjudicados tenemos que contar con el profesor que evalúa el trabajo, los compañeros que respetan las reglas y la institución que acredita la calificación.

Sin margen para la duda, plagiar además de engañar a otros, es engañarse a uno mismo en tanto que la inmediatez e impunidad del acto provoca un irremediable debilitamiento ético del sujeto. Si el plagio es continuado ocurrirá que nuestro carácter -aquello que se define por cómo nos relacionamos con los demás- se deformará, de tal manera que seremos incapaces de pensar nuestras relaciones personales en términos de lealtad y compromiso mutuo.

Pero, ¿qué ocurre cuando un número significativo de estudiantes entienden el proceso de composición –la escritura- de un modo que se asemeja al plagio? El acceso libre en Internet a documentación sobre cualquier tema ha provocado cambios en los procesos de composición que, ahora, son más intertextuales.

Source: Allan Sanders

Imagen: Allan Sanders

En 1967, mucho antes de la aparición de Internet, Julia Kristeva fue la primera, que inspirada en las investigaciones de Bajtín, introduce el concepto de intertextualidad afirmando que  “todo texto se construye como un mosaico de citas, todo texto es absorción y transformación de otro texto. En el lugar de la noción de intersubjetividad se instala la de intertextualidad, y el lenguaje se lee, por lo menos, como doble”. Con Internet, el uso de la intertextualidad en la escritura se acelera. La Red hace visible y accesible lo que antes quedaba oculto al escritor y lector ocasional: el carácter dialógico de todo discurso.

Siguiendo este razonamiento, con Internet, se consolida una lógica de comunicación donde no está claro quién es el emisor y quién el receptor porque importa menos quién elabora el mensaje en primer lugar. Y, además,  la composición se convierte en un diálogo de textos, que si se hace mal se convierte, intencionalmente o no, en plagio.

Al igual que Internet facilita la composición intertextual, gracias a la tecnología los profesores disponemos de programas de software como Turnitin o Plagium que detectan el grado y la naturaleza del diálogo intertextual que un estudiante ha utilizado en su escritura.

Pero qué pasaría si pusiéramos a disposición de los estudiantes estas herramientas para que pudieran evitar el plagio cuando escriben. En este post,  Stuart Wrigley se hace esta misma pregunta. ¿Es legítimo que los estudiantes nos pidan que les avisemos de en qué porcentaje el software detecta el texto como plagio para a posteriori, rehacerlo? ¿Podemos escribir plagiando y de-plagiando?

Como educador, la única respuesta sensata que se me ocurre es negarnos a convertir el algoritmo en el juez de lo que se considera plagio. El estudiante no puede aprender algo significativo de este modo, y como dice el refrán inglés two wrongs don’t make a right (dos errores no hacen un acierto).

Ahora bien, y aquí introduzco la reflexión sobre los méritos de la buena escritura con la que titulo este post, mientras no cambiemos el proceso de composición de textos, el conflicto persiste y se agrava porque ambos –profesor y estudiante- pensamos lo mismo sobre la utilidad de los textos: se piden y se escriben con el objetivo de evaluar, y lamentablemente, la coincidencia es plena.

Así, si nuestro objetivo exclusivo es evaluar, no nos debe sorprender que los estudiantes cuando escriben caigan en la tentación de embellecer las ideas que han pensado durante la experiencia de aprendizaje recurriendo, en el mejor de los casos a la intertextualización y posterior edición o, en el peor al copia-pega descarado.

Creo que el aprendizaje efectivo se produce cuando les pedimos a lo estudiantes que escriban para pensar; no exclusivamente para ser evaluados. El aprendizaje efectivo se da en entornos que facilitan interacciones que, no necesariamente, tienen que dirigirse y terminar en un entregable. De ese modo, el aprendizaje fluye y se convierte en una conversación continua y muchas veces inacabada. Y, lo que es más importante en una conversación auténtica con uno mismo, con nuestros compañeros –peer to peer- y en una modalidad de colaboración en comunidad.

Si orientamos la actividad de elaborar un texto con el objetivo principal de lograr un aprendizaje efectivo, escribir no puede ser un proceso lleno de requerimientos formales, que puede llegar a bloquear la capacidad de pensar en ideas genuinas.

Como educadores necesitamos repensar la tarea de escribir. Volviendo al artículo de Stuart Wrigley una posibilidad original puede ser recurrir a la escritura a mano. Recuperar –algunos comenzar- la técnica de enfrentarnos a un papel en blanco y escribir a mano.

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Estudios científicos avalan que la escritura manuscrita aporta múltiples ventajas al desarrollo cerebral y a nuestro proceso de aprendizaje, ayuda a formar nuestro carácter y nos exige prestar mayor atención, combinando habilidades visuales y táctiles. Además, la escritura a mano nos puede ayudar a liberarnos de la presión de tener que escribir para demostrar.

La escritura nos hace menos proclives a reproducir exactamente lo escrito por otros, por lo que quizás sea una buena idea escribir y entregar algún que otro trabajo de puño y letra de vez en cuando.

Daniel Sotelsek

How animals feel and think?

How animals feel and think? Do they have families, friends and are capable of developing actions that most people deem “exclusively human”. These entry’s reflections hinge on a former post I wrote about the Laudato Si encyclical on ecology. What are the disadvantages of holding an anthropocentric philosophical view on sustainability development? Ethology helps us to understand fundamental insights about animal and human psychology that had been for long time misconceived.

En una entrada anterior de este blog, comentaba la encíclica Laudatio Si del Papa Francisco y su relación con los objetivos de desarrollo sostenible definidos por Naciones Unidas. Alababa el diálogo establecido por Francisco con la ciencia, pero no podía evitar mi decepción con la escasa valoración que en la encíclica se daba al aporte de la ciencia económica, en particular, la economía ambiental.

En el post deje caer una reflexión sobre la capacidad exclusiva del hombre de asignar un valor al medio ambiente. Y, aunque adelantaba la cautela de que esta visión pecaba de antropocéntrica y, por tanto, limitaba su alcance científico. No obstante, sostenía, que si queremos conciliar el medio ambiente y los objetivos del milenio, la concepción antropocéntrica, aunque imperfecta, resulta útil debido precisamente a la singularidad del ser humano en ser el único depositario de valores morales; lo que, continuaba, otorga a nuestra especie obligaciones consigo misma y deberes de protección con aquello que conocemos como la naturaleza.

En este punto, por tanto, y sin renunciar a las ventajas y desventajas de la visión antropocéntrica, en la que el “ser humano” es el único ser vivo que se considera “persona moral”; básicamente porque posee “razón” y “libertad” lo que le hace poseedor de un derecho inmanente y no derivado. Aunque todo hay que decirlo: la definición de racionalidad no está exenta de muchos problemas.

Como era previsible cuando uno se adentra en estos jardines filosóficos, recibí algunos comentarios de amigos que tienen el gusto y la paciencia de leerme, alertándome, con razón, de que la comunidad científica dedicada a la etología -la ciencia del comportamiento animal en su entorno- ha llegado a un consenso general suscrito solemnemente en 2012 en la declaración de Cambridge sobre la existencia de la conciencia en los animales. Ya que en el anterior post veía las ventajas del enfoque antropocéntrico, les debo a mis amigos lectores una explicación de cuáles son las limitaciones del enfoque antropocéntrico que no trataba en mi anterior post.

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Desde un punto de vista científico puede afirmarse que las evidencias sostienen que los animales sienten y piensan, aunque como manifestaba Philip Low, en la presentación de las conclusiones de la mencionada declaración de Cambridge: “decidimos llegar a un consenso y hacer una declaración para el público que no es científico. Es obvio para todos en este salón que los animales tienen conciencia, pero no es obvio para el resto del mundo… No es algo obvio para la sociedad.”

No es obvio para mucha gente… aunque si echamos un vistazo a nuestro muro de Facebook o canal de YouTube, ciertamente cada vez son más las personas, que conmovidos por comportamientos altruistas y compasivos de los animales, difunden evidencias coincidentes con el consenso existente en la comunidad científica.

La sociedad occidental y, en menor medida otras sociedades, están llegando a las mismas conclusiones que la ciencia obtiene aplicando la regla de la navaja de Ockham. En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Así que, animado por unirme a tan excelente compañía –los amigos del facebok y los científicos-, prestemos atención a los razonamientos de los científicos que vienen divulgando la ciencia del comportamiento animal. ¿Cuáles son las respuestas sencillas que la etología nos plantea?

Y, también, cuáles son las preguntas –hasta hace poco “prohibidas” por la corrientes conductistas dominantes – que nos abren la puerta a nuestro encuentro con los animales. ¿Tienen los animales familia; y relaciones personales? ¿Se reconocen unos a otros? ¿Puede un lobo ser magnánimo? ¿Los elefantes velan y pasan duelo? ¿Tienen algunos animales, como las hienas, capacidad de engañar y pueden anticipar su conducta a lo que piensan otros? ¿Cooperan los delfines y las orcas con los humanos para cazar? Estas y otras preguntas se plantea Carl Safina en un excelente libro – Beyond Words – que recomiendo lean si tienen curiosidad por saber quiénes son y quiénes somos, los animales; si, también nosotros.

También pueden escucharle en esta charla TED.

¡Quiénes son! Esta es la pregunta que nos interpela cuando comenzamos a observar el mundo desde fuera del ángulo de nuestra especie y nos damos cuenta de que la especie humana no somos la medida de todas las cosas. La etología nos ayuda a ver que en nuestro progresivo extrañamiento de la naturaleza, nos hemos alienado del sentimiento de comunidad compartida con los animales en una tierra común.

Una de las observaciones más perspicaces que nos brinda la etología es darnos cuenta que, al igual que los humanos somos todos iguales, y, a la vez, nos diferenciamos porque tenemos una personalidad diferente; otros seres vivos son iguales y, a la vez, cada especie es diferente; y siguiendo el razonamiento hasta el final, concluimos que en cada especie, cada ser es un individuo dotado de personalidad. Leyendo a autores como C. Safina, Frans de Waal o Jane Goodall se puede aprender como los animales pueden cruzar el puente que nos separa de ellos. Trasciende lo que siempre ha sido aparente, que un perro busca la compañía humana, que el halcón vuela hacia el halconero y que los delfines nos guían y protegen de otros depredadores.

Vista la naturaleza desde este ángulo, nos lleva a asumir que entender mejor a los animales –objetivo de la etología- no es un capricho; es un imperativo moral para hacer más justa y humana la civilización. ¿Seremos capaces de dejar un mundo mejor y en sintonía con la naturaleza?

Y regresando a nuestra visión antropocéntrica, Diego Azqueta nos recuerda en su libro, que así como existen posturas muy recientes de discriminación por raza, sexo, religión que parecen superadas, al menos, desde el punto de vista de la discriminación moral. El caso de otros seres vivos, por ejemplo, la protección a los primates, no sería mas que un ejemplo de este tipo de discriminación respecto al resto de especies. Derribar barreras en torno al “especismo o racismo antropocéntrico” es posible que sea el siguiente paso, lo cual encuentra, como es obvio, muchas limitaciones que van más allá del alcance de la discriminación. Por ejemplo ¿qué haríamos con las especies que necesitan matar para vivir?, ¿Cómo se clasifican aquellos seres vivos manipulados por el propio ser humano?…

Daniel Sotelsek

¿Que sucede en Argentina y Brasil?

What would happen in Argentina and Brazil?  Argentine past elections has signed a change of direction with no precedent. It is the first time in a hundred years that neither Peronists, nor radicals, nor the military will form government, but someone who we can say that belongs to liberalism.

The circumstances require to take drastic policy changes in many fronts: economically undoubtedly; inflation and the exchange rate will be among the topics that occupy Macri government .

La triste historia de París nos ha alejado de algunas realidades y por ello primero que nada, recordar en este blog a toda la buena gente que sufre el terror.

Pasadas las elecciones argentinas tras un cambio de rumbo sin precedentes -es la primera vez en cien años que no gobiernan ni peronistas, ni radicales, ni militares, sino alguien que podemos decir que pertenece al liberalismo….- ahora toca gestionar muchos frentes: en lo económico, sin duda alguna, la inflación y el tipo de cambio serán dos de los temas que más ocupen al equipo de Macri.

Casi sin reservas (es un secreto a voces que las reservas se agotaron y que los swaps de China, también) el gobierno debe decidir un proceso de normalización monetaria que lo sitúe en los mercados internacionales; pues, sabemos que sin financiación no salimos adelante. Así que como primera condición previa, es necesario arreglar el lío de los fondos buitres.

Por otra parte, hay que desmontar una economía basada en los subsidios. El problema reside en que una parte significativa y heterogénea de la población reciben este tipo de ayudas. Por tanto, introducir racionalidad en este tema tiene, sin duda, un coste político que no es fácil de asumir, especialmente con tan poco margen y tan poco apoyo en la legislatura.

Los subsidios incluyen desde la subvención a la energía en los sectores más acomodados de la Recoleta porteña; pasando por un sistema cambiario que origina grandes desequilibrios productivos (proteccionismo y falta de competitividad); hasta transferencias de rentas a sectores muy humildes de la población que dependen de ellos para subsistir. Afrontar con decisión el fin de los subsidios es una tarea urgente porque el déficit público está en niveles cercanos al 7% (y, quién sabe si esta cifra es aún peor).

Por último, por terminar aquí la lista de desafíos que esperan al gobierno, tenemos que sumar los factores externos, que se pueden resumir en: el desplome del precio de las materias primas; y, la desaceleración del gigante asiático que ahora, y por bastante tiempo, comprará menos.

A favor de este gobierno, juega la ilusión y la confianza que genera un nuevo gobierno que en lo político, si bien debe su victoria a una “Alianza” (fruto de la segunda vuelta), tendrá que gestionar con inteligencia este activo, mientras observa la descomposición de un peronismo que, por ahora, ha caducado. Además de los problemas macroeconómicos, también habrá que pensar en cómo reducir el desempleo y mejorar la educación, luchar contra la corrupción, asegurar la independencia de la justicia, no interferir con los medios, salvaguardar el federalismo, restablecer relaciones internacionales tradicionales…

Sin embargo, estos problemas tienen una sombra muy grande (que realmente es lo que debería preocupar a los argentinos y, a gran parte de los latinoamericanos). Me refiero a la situación de Brasil que es, por decirlo suavemente, una amenaza en toda regla a la estabilidad y prosperidad de la región. Si Brasil logra pasar este temporal, sin contagiar a sus socios estaremos en el buen camino. De lo contrario la realidad, no solo de Argentina y Brasil, sino de varios países latinoamericanos puede parecerse a la de la década de los Ochenta y asomarnos a un período de estancamiento que no se conocería desde finales del siglo pasado.

Para Brasil, en comparación con los Ochenta, donde fue el elevado tipo de interés internacional lo que hizo de canal de trasmisión, hoy la situación es algo diferente, aunque no debemos menospreciar este problema. Un pequeño incremento del tipo de interés en las economías avanzadas (por ejemplo, en EE.UU.) puede afectar de manera desproporcionada el riesgo país en la región; y, con ello el fantasma de siempre: la falta de financiamiento internacional.

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Otros factores externos con los que debemos contar son la caída en el precio de las materias primas en todo el mundo y,  por supuesto, la desaceleración de China, elprincipal socio comercial de Brasil. Todo esto constituye el coctel ideal para que se desate la tormenta perfecta. Por si fuera poco, contamos, como en todas las recesiones, con la opacidad de la deuda pública (garantías) y también con la incertidumbre relativa a la deuda privada (apalancamiento). No se sabe bien su volumen, aunque la mayor parte de los investigadores apuestan por niveles que ni siquiera imaginamos.  Sobre esta última cuestión los denominados “bancos en la sombra” constituyen un fenómeno nuevo en las economías emergentes. Básicamente, el incremento del crédito y la deuda han circulado por este canal. Podemos colegir que, igual que en un sistema Ponzi, cuando la circulación se pare, la burbuja explote.

Si bien los datos del PIB de América Latina en 2015 son del -0,3%.  En Brasil, la economía mas grande de la región, la cifra es del -3%. El pronóstico no tiene visos de cambiar en 2016.  Por otra parte, Brasil mantiene un sistema flexible de tipo de cambio y, aunque en principio el tipo flexible es una ventaja,  en la medida que la depreciación del “real” (ya no la apreciación como estaba acostumbrado) siga adelante, las expectativas de la política económica se deteriorarán. Aparecerá la inflación acompañada de tipos de interés muy altos, lo que que generará recesión. Parece claro que Brasil ya no atrae capitales internacionales con la fuerza de antaño. Ni siquiera los llamados capitales “golondrinas”. Queda, pues, lejos otro verano para Brasil.

Otro factor que apareció en escena en 2014 es el déficit fiscal primario (hasta 2009 Brasil llegó a tener superávit fiscal del 3%). El déficit fiscal empuja  a una subida del tipo de interés, lo que se suma al argumento anterior. Confiar en ello para evitar inflación puede terminar siendo contraproducente.

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La conclusión es que Brasil, con un fuerte endeudamiento, déficit fiscal, alto interés y falta de financiamiento puede caer en una depresión que contagie a la región.  Por tanto, es urgente lograr, antes de que sea tarde, una cooperación internacional -por ejemplo del FMI- para que acude en ayuda del gigante del Sur y le asista en  recomponer sus finanzas. Las soluciones que pasen por ejecutar políticas fruto de una “sudden stop” y  recurrir al alto endeudamiento pueden ser un desastre.

Todos sabemos que este tipo de ayuda exige ajustarse el cinturón, justo ahora que una incipiente clase media ha aparecido en escena. Nadie quiere, por tanto, hablar de estos temas. Creo que sin esta ayuda, los problemas de devaluación e inflación pueden ramificarse a otros países (especialmente a Argentina) y generar dificultades como las que hemos vivido en otros años: guerra de devaluación y parón del financiamiento.

Brasil está en una situación muy difícil y no es fácil acertar en la forma de encarar la situación. Volviendo al principio del post, si yo fuera Macri estaría mas preocupado por los problemas de Brasil que de Argentina. Al menos en el mediano plazo, pues Argentina no puede salir adelante con un Brasil en crisis; y, eso lo cuenta muy bien la historia.

Carpe Diem

Daniel Sotelsek

¿Qué está pasando con la carne roja y la carne procesada? y ¿Cuál es la relación entre seguridad alimentaria y estabilidad sociopolítica? – Daniel Sotelsek

What’s going on with red meat and processed meat? And what is the relationship between food security and political stability?
In this post I make my contribution to the debate aroused by the WHO’s report on processed meats and the increasing probability of theirs in causing cancer .
 
The media had sided with WHO and says that this is not good news for health. 
But there is another perspective that I wanted to address in this post. It refers to the related “food security”, the price of food and socio-political stability.

¿Qué está pasando con la carne roja y la carne procesada? y ¿Cuál es la relación entre seguridad alimentaria y estabilidad sociopolítica?

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En este post me uno al debate provocado por el informe de la OMS sobre el controvertido tema de la vinculación de la carne procesada y carne roja como una causa de cáncer en las personas. La verdad, todo sea dicho, al margen de la polémica, el debate nace a partir de la evidencia de que el consumo de carne está aumentado de manera importante en todo el mundo. Y, yo me pregunto si es esto una buena o una mala noticia.

Desde el punto de vista en cómo se ha tratado este tema en los medios parece que la opinión pública está de acuerdo con la OMS en que “no” es una buena noticia para la salud, sea cuál sea la evidencia que se esgrime (más o menos limitada). Sin excepciones, casi todos las noticias coinciden en que un consumo limitado de carnes rojas “no viene mal” para la salud. Pero hay otra perspectiva que quería tratar en este post. Se refiere a la relacionada con la de la “seguridad alimentaria”, el precio de los alimentos y la estabilidad sociopolítica.

Avanzo desde ya, que el aumento del consumo de carne desde esta perspectiva no se ve tan negativa, pues puede significar mayor seguridad y menos inestabilidad. Y, este escenario, sin duda, es una buena noticia para el mundo en su conjunto y, por lo tanto, una noticia como ésta es bienvenida para muchas naciones y millones de seres humanos, que ven en el acceso a los alimentos, un futuro menos negro desde el punto de vista de la estabilidad sociopolítica.

Desde fines de los años ochenta, el precio de los cereales y de la carne habían caído o permanecía estable como consecuencia del avance tecnológico y otros factores que hicieron aumentar la oferta por encima de la demanda. Pero los episodios de crisis económica e inestabilidad geopolítica de 2007 y 2010 y, las proyecciones hasta 2025 y 2050 auguran un incremento de precios.

Este ejercicio de prospectiva interesa a muchos investigadores que tratan de conocer las causas, y sobre todo, evaluar la conexión entre los precios de los alimentos y las crisis civiles (guerras, levantamientos armados, etc). Si analizamos el aumento de precios de los alimentos en 2008 y 2010, observamos que influyeron, al menos, cinco factores: el crecimiento de la renta y de la población mundial, el aumento de la demanda de biodiesel, los problemas climáticos, el reciente desarrollo de un mercado de materias primas –commodities- (que genera especulación) y, por último, a la ejecución de políticas que restringen el comercio.

Con relación a las políticas económicas, los políticos con capacidad de influencia se han empeñado en incentivar el aumento de una oferta, que, en los últimos años, se ha visto frenada debido a la baja productividad de la industria, a una menor tasa en las inversiones en investigación agrícola y a un aumento del precio de la energía.   Son varios los autores que han estudiado las relaciones que, de alguna forma mas o menos compleja, muestran como las demostraciones callejeras en muchos países (cerca de 70 países) y los fuertes disturbios acaecidos (21 países) entre 2006-2011 coinciden con un incremento de los precios de los alimentos y, como, cuando los precios caen, los disturbios se reducen y los conflictos civiles disminuyen. Sobre esta cuestión, Cullen, Hendrix and Henk-Jan Brinkman en Stability International Journal of Security & Development establecen evidencias causales y muestran las complejas interacciones entre seguridad alimentaria y conflictos.

También, respecto al cambio climático y sus efectos negativos en el crecimiento económico de los países encontramos abundante consenso científico sobre el tema. Además, de estos argumentos bastante conocidos sobre los problemas de la inseguridad alimentaria y su relación directa con miles y quizás millones de vidas (más importantes, sin duda, que los hábitos de consumo) me gustaría destacar un argumento que no siempre se le da la importancia debida, y, que tiene que ver con la mejora en la eficiencia a través de la reducción de la comida que se desperdicia en la cadena alimentaria y como se puede mejorar la capacidad de recuperación.

Esta pérdida de alimentos es relevante, no solo, por razones éticas y humanitarias, también porque las cifras son escandalosas, tanto en los países pobres donde la perdida se produce en la granja, el procesamiento y el transporte, como en los países ricos donde la pérdida se produce en la última etapa: en el plato de los consumidores, bien por ser muy estrictos en la eliminación de alimentos, bien porque se procesan y no se consumen.

Las cifras de desperdicio alimentario (que son bastante aproximadas) llegan al 20-30% en el caso de cereales, 40-50% en frutas, vegetales y pescado (véase las tablas abajo) y alrededor del 25% en carnes (esas mismas sobre las que la OMS alerta sobre su consumo) A nadie se le escapa que una mejora en la pérdida de alimentos (que, en principio, sería neutral desde el punto de vista de los recursos ambientales, pues básicamente, se trata de mejorar la eficiencia) redundaría, a largo plazo, en una mejora de la oferta. Lo que estabilizaría los precios y mejoraría la predictibilidad de la producción.

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Justo es en el largo plazo, donde debemos poner el foco. Pues, sin duda, factores como el cambio climático y la escasez de la cantidad y la calidad del agua se sumarán al debate. Teniendo en cuenta la pérdida por desperdicio, los precios de alimentos, como los cereales y la carne, según se estima en distintos escenarios – (IMPACT Model) – subirán de forma importante. El incremento de precios hará disminuir el consumo de calorías lo que, como efecto indeseado provocará una caída de los ingresos de los consumidores mas pobres, quienes cada vez destinarán una mayor cantidad de renta a gastarla en alimentos, con la consiguiente reducción en el nivel de vida en los países pobres; pero la mala noticia para los países ricos es que el efecto de una mayor inestabilidad se incrementará hasta límites que no son fáciles de imaginar.

En este sentido, el estudio de la OMS persigue ,sin duda, un objetivo loable –la mejora de la salud- aunque, mucho me temo que sobre el tema elegido –los alimentos en general y la carne en especial- la situación es más compleja a la hora de “definir cómo aumentará nuestro bienestar”, en relación a lo que consumimos; y, a la forma, en que lo debemos consumir. Porque, sin duda, lo que consumimos afectará a la relación entre la oferta y demanda de alimentos, y, por supuesto, a la estabilidad socioeconómica.

Carpe Diem

Daniel Sotelsek

www.danielsotelsek.com

Bitcoin: ¿el futuro o una moda pasajera?

When we asked what is the Bitcoin (BTC) traditional wisdom find out many replies to try to explain how this acronym usually identified as “virtual money” and “crypto-currency -P2P-”

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Cuando preguntamos qué es el Bitcoin (BTC) la sabiduría popular encuentra infinidad de respuestas para tratar de explicar el funcionamiento de esta sigla que normalmente se identifica como “Dinero Virtual” o “Cripto-moneda”.

En este post no pretendo ni me creo capacitado para abordar una cuestión tan compleja de forma integral pero no está demás conocer algunos elementos que hacen del Bitcoin una frase de moda y cada vez más de moda, lo que no sabemos es si será pasajera o el inicio de una época donde algunos entusiastas hablan de deshacerse del yugo de los Bancos Centrales o de multiplicar el comercio mundial.

Bitcoin es ante todo una nueva red de pago y en ese sentido podemos decir que consituye un forma de “dinero” (que si bien no cumple con todas las características del dinero si incluye las de medio de pago y depósito de valor) y una tecnología de carácter experimental, de allí que no se aconseja invertir los ahorros en Bitcoin.

Pero esto no significa que haya un emisor detrás de los Bitcoin pues es una tecnología entre pares donde no hay una autoridad central que resguarde y cree materialmente el dinero, las emisiones de Bitcoin se hacen de forma colectiva en la red (en otras palabras nadie es dueño, nadie controla y cualquiera puede estar presente).

Para tener BTC lo primero es tener un lugar donde guardarlo o sea un monedero (ordenador , tel etc.etc) y luego comprar a través de la entrega de bienes o servicios o bien directamente a otros usuarios que tienen BTC. No es como un billete que pasa de una mano a otra sino que es un código encriptado.

Decíamos que se asemeja a una moneda porque también se puede gastar comprando bienes y servicios que cada día más se expanden en el mundo de la economía formal y legal (pues es cierto que todo el comercio ilegal y no formal suele utilizarlo desde hace tiempo ya que presenta un grado de privacidad muy superior a las transacciones tradicionales que se realizan con dinero, para ello nada mas elocuente que mirar un poco más sobre cómo funciona Internet y qué es la “deep web” donde el BTC se utiliza de forma generalizada.)

La explicación sobre el BTC se puede encontrar en los documentos para desarrolladores, la idea es que uno genera en su monedero una dirección de Bitcoin y luego esta se da a las personas que se relacionen con usted como su fuese una dirección de correo electrónico personal, lo que lo diferencia es que las direcciones de los Bitcoins que se mueven se pueden usar una sola vez, cuando se realiza una transacción se utiliza lo que se llama la “cadena de bloques” que es una especie de gran libro de contabilidad pública compartida entre todos (gestionada por los “mineros”), esta tecnología permite un grado de privacidad e integridad que no existe en otras transacciones. En este caso si transfiero valores de mi monedero Bitcoin a otra persona uso mi clave (prueba matemática) que asegura la autenticidad y la red lo conoce y lo contabiliza siendo imposible que alguien pueda manipularla.

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Esta estructura de gestión y pagos no permite algo muy importante que otras monedas si lo permiten: la posibilidad de manipulación por parte del mercado o de alguna autoridad central, nadie puede crear bitcoin y por tanto no puede haber inflación de bitcoin.El incremento limitado de la oferta monetaria del sistema Bitcoin (la creación de nuevas monedas) se distribuye de manera uniforme (según la potencia computacional) a los nodos participantes, denominados mineros, que contribuyen a asegurar la red.

La pregunta clave es: ¿cómo se forma el precio relativo del BTC con otras monedas? ¿Qué hace que su precio suba o baje?. Preguntas muy relevantes pues sin duda el precio del BITcoin es muy volátil pero no hay otra explicación que su oferta y demanda y en algunos casos puede tener períodos ilíquidos. Si aumentara la cantidad de sitios donde comprar con BITcoin es posible que su precio suba y lo contrario lo haría bajar, algo parecido pasa con otras divisas (oferta y demanda) pero lo diferente es que la base de un billete es la confianza en un emisor central y lo que se supone que hay detrás de una emisión son bienes y servicios reales

Debido a lo volátil de esta tecnología que se usa como canal y medio de pago se hacía necesario contar con alguna institución que medie de forma seria para hacer mas transparente el “precio diario del XBT” y esto ha sucedido en mayo de 2015 cuando el la Bolsa de New York NYSE estrenó su “índice Bitcoin” como el primer índice de una divisa digital siguiendo su evolución en los distintos mercados que opera. El índice NYXBT se ofrece diariamente después de las 4 de la tarde. También la Comisión de comercio de futuros sobre comodities (CFTC), ha declarado que todas las monedas virtuales por supuesto el BITcoin es un comodities

Es importante poner de manifiesto que el BITcoin al ser una tecnología más que una moneda es una innovación que va más allá de un sistema de pagos y que incluye: Protección contra el fraude por un intercambio seguro, puede ayudar a globalizar, optimizar el sistema de costes, mejorar los micropagos, ayudar a la financiación colectiva etc etc. Realmente esto es lo importante y no quedarnos en la anécdota de si Satoshi Nakamoto (su misterioso y desaparecido creador) es un genio o un manipulador.

Como toda tecnología tiene su lado pesimista y en este caso viene de la mano de quiénes consideran que el sistema no tiene capacidad para crecer (solo se puede hacer 7 transacciones por segundo) por el tamaño de los bloques pero ya hay quienes están trabajando en una versión de Bitcoin XT de ello depende que el Bitcoin sobreviva y posiblemente se generalice o bien que desaparezca.

En España no son pocas las tiendas o despachos que aceptan BITcoin pero igual que el coche eléctrico todavía su futuro no es muy claro, por ahora la última noticia es que Princeton University ha lanzado un curso masivo MOOC en Coursera el 5 de septiembre será por algo.

Veremos que pasa…..

Daniel Sotelsek