El Medio Ambiente y la encíclica LaudatioSi´

Environment and Encyclical LauadatioSi´

The idea of this post comes from the recent publication of the encyclical of Pope Francisco I, LaudatioSI´and the UN proposal on “Sustaniable Development Goals” (ODS). I don´t want to go beyond a general reflection on the issues we can find underline in the encyclical and particullary think about the “trilema”; development-enviroment-poverty.

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La idea de este post parte de la reciente publicación de la encíclica LaudatoSI´ del Papa Francisco y de la propuesta de la ONU sobre los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS). No pretende ir más allá de una reflexión muy general sobre cuestiones que están subyacentes en la encíclica y especialmente sobre los problemas ambientales más significativos. Cuestiones ambientales, justamente en un año donde, además, de sumarse la Iglesia Católica con la encíclica de Francisco, la ONU echa el resto en París y New York con objeto de dar impulso a los llamados “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS) y lograr compromisos que revitalicen el Protocolo de Kyoto para mejorar uno de los problemas ambientales mas serios a los que se enfrenta la humanidad: el calentamiento global.

No tiene demasiado sentido analizar cuáles son los problemas ambientales más importantes, pues mal que bien (la encíclica y la ONU) los describen de una manera adecuada; la primera, en el capítulo primero -Lo que le está pasando a nuestra casa- y, los ODS, en un sentido muy parecido, también los describe con precisión.

Mi primera reflexión es que resulta poco estimulante considerar solamente los problemas de carácter global, aunque resulta muy efectista; pues, también, hay problemas ambientales de carácter nacional y local, que, si bien no  influyen de manera determinante en el futuro del Planeta, están ahí. Y, afectan al bienestar de las personas.

En este sentido, el desplante que se le hace a la “Economía Ambiental” es notorio. Muchos problemas ambientales, locales y nacionales, se han resuelto, y, ha mejorado el bienestar de la sociedad, a partir de soluciones que da la Economía. Tal es el caso de las “técnicas de valoración monetaria” (pensemos por ejemplo cuánto debe ser la tasa acústica para las compañías que operan en los aeropuertos); o, la aplicación de “instrumentos económicos”en las políticas ambientales (qué útiles han resultado ser los mecanismos de desarrollo limpio -MDL)

En segundo lugar, la Ecología, sin lugar a dudas, tiene mucho que decir a la hora de comprender como funcionan los sistemas que conforman el funcionamiento de la vida en nuestro planeta. Esta reflexión tiene que ver con las intenciones de los que se empeñan en recurrir en proponer metas exigentes y dan cifras sobre reducciones de CO2 (por poner un ejemplo), que sin duda son complicadas de cumplir. Muchos dirán (y, en esto, la Encíclica es un claro ejemplo) que hay que perseguir la utopía; pero, resulta que en las negociaciones que dan lugar a los acuerdos sobre el clima hay dos variables a considerar: una los límites que se proponen (umbrales); y, otra es la probabilidad de que el evento sea posible (incertidumbre).

Simplemente aplicando la teoría de juegos se demuestra que, mientras mejores estén definidos los umbrales, menor probabilidad de incertidumbre se produce, y, el resultado es que la cooperación es mayor. Hasta ahora, y, tanto la Encíclica como la ONU, insisten en poner umbrales exigentes. Y, así solo logran mayor incertidumbre y menos cooperación, tal y como ilustran la historia de los acuerdos y sus denuncias.

Así podemos entender que establecer umbrales menos ambiciosos no significa ser irresponsables, sino todo lo contrario. Pero muchas veces lo “politicamente correcto” es proponer más y más. Un estupendo ejemplo sobre la aplicación de la teoría de juegos en el ámbito de la negociación del clima lo encontramos en Barret, S. and Dannenberg, A (2012).

Una tercera reflexión tiene que ver sobre quién le da valor al Medio Ambiente. Por descontado, esta pregunta nos obligaría a un post específico y mucho más detallado. No obstante, parece que hay cierto acuerdo en que, para bien o para mal, es el “hombre”el único que puede asignar un valor al medio ambiente. Esta visión antropocéntrica, posiblemente es bastante limitada. No se nos escapa que necesitamos extenderla a fin de considerar casos, donde algunas cuestiones ambientales tienen un valor muy elevado. La visión antropocéntrica debe ampliarse.El ser humano es el único depositario de valores morales, y, en esa singularidad reside el imperativo que le compele a reconocerse con obligaciones consigo mismo y con su entorno, deberes de protección y cuidado con aquello que conocemos como la “naturaleza”.

En este sentido, la Iglesia, y esta Encíclica en particular, nos ofrecen una revisada exégesis de la narración que nos ofrece el Génesis de la “Creación”. Afirma su convicción de que “el hombre dominará esta Tierra”, para seguidamente agregar “responsablemente”. Lo cual sigue siendo una visión antropocéntrica. Y sigue, aunque ampliada, quedando alejada de algunas visiones ecologistas donde existe una clara contradicción a la hora de proponer mejoras. Tampoco es fácil dar contenido al término “responsablemente”. Quién suponemos que ostenta la legitimidad de decidir el alcance de lo responsable. Llegados a este punto, relacionando el uso responsable de los recursos con el concepto de pobreza, la cuestión se torna compleja. Muchas veces para paliar la pobreza, el ser humano no actúa responsablemente con la naturaleza. ¿Tiene derecho a ello?. Desde mi punto de vista, claro que sí.

Hemos pasado de la única época estable para la Tierra (unos 1000 años) el Holoceno a la del Antropoceno, y, por ello, son muchas las presiones y los límites que hoy deben afrontarse con un paradigma diferente, donde el crecimiento de la población estén en el centro del debate, parafraseando a Rockstrom (un video que vale la pena ver) :

“El problema es que estamos exprimiendo a este pobre planeta; una explotación que, como presión principal, tiene al crecimiento demográfico, claro. Pero esto no se trata sólo de números. No se trata sólo de que somos 7.000 millones de personas en vías de ser 9.000 millones, también es una cuestión de equidad. La mayoría de los impactos ambientales en el planeta han sido provocados por la minoría rica; el 20% que se subióal tren industrial a mediados del siglo XVIII. La mayor parte del planeta, que aspira al desarrollo, que tiene derecho al desarrollo, aspira con ansias un estilo de vida insostenible, una presión trascendental.

En este sentido, la Iglesia no ha sido capaz de mencionar de forma clara en esta Encíclica la primera fuente de presión: el crecimiento de la población y la necesidad de hacer algo para conseguir la sostenibilidad. Tampoco la ONU ha sido explícita diciendo que este debería ser un objetivo. En mi opinión, como en la de muchos, no es la única presión, pero, sin lugar a dudas, para lograr un desarrollo sostenible, controlar la explosión demográfica actual es una condición necesaria.

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Una cuarta reflexión muy breve que me gustaría comentar es que la Encíclica si pone el dedo en la llaga al redefinir el concepto de sosteniblidad, ya que incorpora la equidad intra-generacional, que el mundo de la ecología ha ido abandonando poco a poco en beneficio del discurso inter-generacional. Lo único relevante para mejorar la sostenibilidad es reducir los niveles de pobreza, o, lo que es igual, solo logrando mayor equidad, seremos capaces de saber si estamos dispuestos a cuidar este planeta para las futuras generaciones. Olvidarse de este tema es no querer enfrentar el problema. Se hace necesario volver al espíritu de la definición de DS que se pensó en 1983 por la Comisión Brundtland (un informe original que vale la pena leer con atención)

“Está en manos de la humanidad hacer que el desarrolla sea sostenible, duradero, o sea, asegurar que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias.La Comisión cree que ya no es inevitable la pobreza general. La pobreza es no sólo un mal en sí misma. El desarrollo duradero exige que se satisfagan las necesidades básicas de todos y que se extienda a todos la oportunidad de colmar sus aspiraciones a una vida mejor. Un mundo donde la pobreza es endémica estará siempre propenso a ser víctima de la catástrofe ecológica o de otro tipo.”

Debo decir que, es tanto lo que cuesta desde el punto de vista ambiental lograr la equidad intra-generacional, que solo es posible con una reducción sustancial de los niveles de vida de los países de la OCDE. ¿De verdad creemos que es posible algo así?. Personalmente, creo que no; y, si no estoy equivocado, el discurso que vincula la pobreza y el medio ambiente puede ayudar y tranquilizar conciencias; pero, no es realista. Una buena forma de evitar instalarnos en el cinismo puede ser poner el énfasis en las generaciones venideras….. (en la equidad intergeneracional)

Para terminar, una reflexión sobre la imposibilidad de lograr todos los objetivos. Todo no se puede, la Encíclica pide todo a la vez, y, creo que no posible. La idea (que se repite de forma constante en la Encíclica) de corregir el funcionamiento del capitalismo mundial, de evitar las externalidades negativas de la globalización etc.. sin duda pueden ayudar a generar un ambiente mas sostenible, pero no necesariamente conlleva un desarrollo tal cual lo entendemos. Porque muchos de los beneficios que hacen que el ser humano disfrute de niveles de vida impensables hace cien años llevan implícitos el modo de producción capitalista. Podemos ilustrarlo con dos ejemplos: la energía y el empleo. En el primer caso, es necesario el crecimiento, y, por tanto, el aumento de la demanda de energía que no puede ser cubierta por las energías“renovables”en el mediano plazo. ¿Qué hacemos?. Producimos energía mas cara, quizás una solución intermedia sea mejorar la eficiencia. Respecto al empleo, su creación es una necesidad acuciante que se prioriza muy por encima de la sostenibilidad. La economía no generará el empleo suficiente para cubrir una oferta creciente, sin un crecimiento económico acelerado. ¿Qué hacemos?. Dejar a la población en el paro indefinido. No creo que esto sea posible.

En definitiva, los temas que hoy se debaten, por supuesto, que son relevantes. Pero, sobre todo implican un trilema a la hora de buscar soluciones: medio ambiente- crecimiento  y pobreza.


MAFALDAMUNDO

Daniel Sotelsek

Navegando en los límites de GAIA

Gaia Program focuses mainly on professional skills, nevertheless in this post we would like to dedicate a few lines to the Universe skills.

We live on a planet surrounded by numerous of marvels within our grasp. Thanks to the NASA HDEV experiment we can see our home from a different and real time perspective.  

En el programa Gaia se imparte, entre otros temas las competencias profesionales, sin embargo en este post también dedicamos un espacio a las competencias Universales.

El planeta que habitamos esconde numerosas maravillas que solemos ver desde nuestra perspectiva. Gracias al experimento NASA HDEV podemos ver nuestro hogar desde una perspectiva diferente y en tiempo real.

La Estación Espacial Internacional órbita nuestro planeta a 28.000 km/h a una altura de 400 Km, dando una vuelta completa al planeta cada 90 minutos. Las impresionantes imágenes que transmite la cámara de alta definición (primer vídeo de esta publicación) nos permitirán acompañar a la Estación en su viaje, además de saber exactamente donde se encuentra en cada momento (segundo vídeo de esta publicación).

45 minutos de cada 90, la Estación se encuentra en la zona oscura del planeta por lo que para poder disfrutar de las imágenes más impactantes es probable que haya que esperar a que vuelva a la zona iluminada, por lo que os animo a volver a consultar este post a menudo para conocer nuevas zonas de nuestro planeta GAIA.

Daniel Sotelsek

La Tragedia Griega Toca su fin

After a few months away, I´m back with a post of a major topic as far as macroeconomic policy is concerned. The endless Greek tragedy. And why is it endless? Basically for three reasons.

The first reason to analyze is the longevity of the crises, almost five years over the edge.  Secondly, we need to understand the importance of  streamlining  the decision-making  process and try to remove the eternal bureaucracy that it involves.
Last but not least, delve into a deeper topic, which refers to the voluntary choice of the member countries of the European union at the time of transferring the monetary sovereignty.
In my opinion this process needs to end. Based on the classic idea of the tragedy , when the end is known , the tragedy is consummated . And I think that we all know which is the end for Greece : a default on its debt , whatever the stated context is. 

A mi vuelta con el blog depués de un receso, recurro al tema de mayor actualidad en lo que a política macroeconómica se refiere. La interminable tragedia griega”. Y, es tragedia y es interminable básicamente por tres razones.

La primera, porqué un país como Grecia no se merece estar tanto tiempo (casi cinco años) al borde del abismo. Desde el primer rescate financiero, su gente está sufriendo sin saber para qué, ni para cuándo se prevé el final. El segundo motivo es porque la tragedia griega ha puesto de manifiesto la pesada maquinaria europea de toma de decisiones, que se enreda en consultas y reuniones del Consejo Europeo hasta tal punto que es casi imposible seguir los acontecimientos de forma ordenada.  Este laberinto decisional implica un riesgo que va más allá del propio problema griego y que se adentra en las tripas de una Unión que tiene todas las papeletas para fracasar en su visión de alcanzar una Unión cada vez más estrecha, que lleve quizás a los Estados Unidos de Europa.

La tercera cuestión tiene que ver con un tema más de fondo, que se refiere a la elección voluntaria de los países miembros a la hora de ceder su soberanía monetaria. Hasta ahora los ejemplos eran casi insignificantes como Ecuador o Panamá, pero el Euro ha demostrado que el concepto de “las áreas monetarias óptimas” no era tan antiguo y, que asimilar un sistema de cambio “super fijo” tiene entre sus riesgos la incertidumbre del “coste de salida” que nadie conoce; pero que, a tenor, de los últimos acontecimientos  no son temas despreciables. A Merkel y a Hollande ya se les nota preocupados.

Mi opinión es que este proceso toca a su fin. Y, me baso en la idea clásica de la tragedia. Cuando se conoce  el final,  la tragedia está consumada; y, en este caso me parece que todos sabemos cuál es el final, al menos para Grecia: un impago de su deuda sea cuál sea el decorado de este último acto y, sea cuál sea el tiempo de representación en la dilatada negociación europea.

Veamos rápidamente los números para situarnos: Grecia tiene una deuda de unos 315 mil millones , un PIB de unos 200 mil millones, un crecimiento entre 0% y 1% y unos intereses que, en promedio (esto cada vez es más difícil de calcular dada la variedad de mecanismos que se usaron para refinanciar en los últimos años) pueden oscilar entre un 3% y 4%. Para pagar los intereses necesita, aproximadamente, un 5% o 6% de su PIB. Si sigue creciendo a este ritmo y, en teoría, cumple con el rango de déficit/superávit primario de 0%  a 1% (lo cual implica menos necesidad de financiamiento) no hay solución posible.

Para muestra un botón, los vencimientos del 2015 representan un 12% del PIB aproximadamente.

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Para pagar su deuda necesita que estos números cuadren de alguna forma razonable:

a) Incrementar el crecimiento (recordemos que es una economía con un 26% de sus recursos laborales en paro) a tasas cercanas al 6% sostenido en el tiempo. Este escenario queda descartado como solución en el corto plazo. Más aun conseguir que sea vía inversión y por cuenta externa más que de consumo, lo que implica aún mas sacrificios para la población.

b) Superávit primario del orden del 6% para poder hacer frente a los intereses lo que se logra subiendo impuestos (sin que la actividad no se deprima) a una sociedad que no tiene una estructura institucional consolidada; o, bajando los gastos del Estado (la pregunta es por dónde se puede comenzar, sin que esto signifique un adelanto de las elecciones y vuelta a comenzar). Este escenario también queda descartado en el corto plazo.

c) Que la deuda deje de ser una preocupación para la política económica. Y, esto se logra o bien “reestructurando la deuda” (en cualquier forma: quita, plazos perpetuos, intereses cercanos a cero etc etc). O bien, “dejando el euro y pasando a una moneda nacional” que se pueda devaluar (con el coste que supone un corralito: fuga de divisas y cierre de los mercados) a costa de hacer un default o impago preventivo.

Como se puede observar la tragedia está consumada y el final va depender, no tanto de los griegos sino de los acreedores, que a estas alturas ya valoran el coste de salida del euro, o bien asumiendo el impago, como es obvio, o bien perdonando las deudas,  lo cual implica un antecedente desconocido en la UE.

A estas alturas, la UE, el BCE y el FMI actúan como los verdaderos protagonistas de la tragedia, asumiendo que el camino de las reformas llevarán a Grecia a una salida ordenada de su problemática. Pero todos saben que este camino reformista solo supone ganar tiempo, pues no hay nadie que se atreva a decir que subiendo el IVA se recaudará lo suficiente; o, que bajando las pensiones, el gobierno podrá aguantar. Este camino no se puede hacer desde el euro, sino desde una devaluación nominal que permita una primer sinceramiento de la economía. Parece obvio, pero hemos olvidado que la moneda representa dos cuestiones fundamentales: la riqueza de un país, y la confianza de generar más riqueza y pagar las deudas. Así que en este escenario, Grecia debería tener una moneda mas devaluada, sin lugar a dudas.

Esta reflexión no es gratuita en la práctica. El default te saca de los mercados un tiempo mas o menos largo, los capitales huyen. En realidad, la fuga de capitales no es algo nuevo. En abril se fueron del sistema bancario griego 5.000 mil millones de euros y el BCE tiene prestado 80.700 millones en líneas de emergencia, que se garantizan con letras griegas de corto plazo. Europa repudiará esta acción en función de los efectos colaterales que produzca la salida del euro; y, por otra parte en Grecia el fenómeno de la inflación generado por una posible devaluación distorsionará una salida ordenada.

Algunos opinan (entre ellos Klaus Scmidt-Hebbel) que esta conclusión es buena para el mundo, pues se pone en tela de juicio la entrega de la soberanía monetaria a una Unión política sin haber acordado la entrega de soberanía en política fiscal. Así se pone en evidencia que la corrupción del sistema político es mucho más costosa: en inestabilidad política y en subdesarrollo económico. Situaciones como ésta piden a gritos reformas de libro que no funcionan como se esperan y, por último, se hace más evidente el riesgo de la aparición de los populismos.

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La segunda razón que mencionamos es que lo que suceda a estas alturas y con dos rescates a cuestas y un tercero en camino,  supone que la UE ya no puede echar órdagos a nadie. Los comunicados europeos sobre la tragedia griega ya no se toman en serio en los mercados. Las discusiones en el seno de Europa (tanto de los líderes de los gobiernos como del Eurogrupo –incluido por cierto el FMI- parecen una discusión de patio de vecinos, donde se aspira no ya a una solución para Grecia y los acreedores, sino a disimular actitudes que no resten votos en las circunscripciones nacionales. No es serio que varios millones de griegos se levanten con la incertidumbre de cobrar o no sus pensiones porque una línea del memorándum de Yanis Varufakis incluye una coma en un sitio inadecuado. Ya es hora de tomar de decisiones y decir si los que pierden son los acreedores o son los griegos. La incertidumbre no es un buen consejo en economía y esta tragedia dura cinco años, con lo cual el daño mayor ya está hecho. Pase lo que pase a Grecia nadie le devolverá su bienestar y Europa quedará en el lugar que se merece: “no sabe no contesta”. Los argumentos del “moral hazard” y del “me too” (para ver estos argumentos un excelente artículo de Pablo Gerchunoff y Llach) cada día tienen menos relevancia porque la realidad se impone. Grecia está en quiebra y, también pesan los argumentos políticos. Si Grecia se salva, quien gana políticamente es la izquierda más radical y este factor puede ayudar a que en otros países las ideologías populistas avancen. Pero nuevamente la realidad política puede superarnos y si hay quiebra, es posible que los radicalismos de uno u otro signo salgan todavía más fortalecidos.

Por último, hagamos una breve referencia al proyecto del euro,  que está en tela de juicio con Grecia. Puede iniciarse un efecto dominó que afecte a otros países, cuyo nivel de endeudamiento y déficit público tampoco son viables si tienen que pagar sus deudas en solitario sin la ayuda Europea. En este sentido, si Europa quiere una moneda común, al menos, tendrá que tener una política fiscal común (esto implica renunciar a la soberanía fiscal) y poder emitir eurobonos, porque éstas dos últimas cuestiones son la base de una moneda común). Es la única salida para restablecer la confianza en el sistema y generar expectativas favorables de que las deudas se pagan. En definitiva, supone tener un banco central que puede emitir moneda en la misma denominación que los compromisos que se adquieren. No se puede echar balones fuera durante tanto tiempo porque donde no hay confianza, no hay expectativas. Y, donde no hay expectativas favorables, no puede haber una moneda común. Esto es cierto con Grecia dentro del Euro, o fuera del Euro.

El final dependerá de muchos factores y los resultados sobre los costes y beneficios de salvar o no a Grecia; y, de qué Grecia se quede o no en el  Euro están en su fase decisiva. Pero esto no obvia, que la tragedia griega ya toca a su fin.  Las expectativas se han desvanecido y la incertidumbre campa por doquier.

Daniel Sotelsek

¿Qué nos depara el 2015?

Que nos depara el 2015 en Europa

Por ahora, el año comienza de la peor forma posible, con un ataque terrorista que ha costado la vida a los trabajadores del semanario Charlie Hebdo y que por su brutalidad se nos hace incomprensible desde cualquier punto de vista. Las imágenes nos dejan sin palabras y con un sentimiento de impotencia ante tanto terror y maldad. Un suceso que tendrá repercursiones -no sabemos cuáles- en la Francia de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

En lo político, la situación es de mucha incertidumbre, el ascenso en intención de voto de partidos populistas (tanto de derechas como de izquierdas) en Grecia, España, Francia, Italia y Holanda, sumado al posible adelanto del referéndum en Reino Unido sobre  la continuidad en la UE y, la debilidad política en Portugal hacen que los cimientos de la UE se vean amenazados seriamente.

En lo económico, la situación no es mucho mejor y alimenta el rumbo político con la frase “demasiado es demasiado”. Europa está estancada (no crece), con deflación (la demanda no tira del carro), con deuda soberana y privada muy elevada (sacrificios para el pago de intereses), y con un alto nivel de desempleo ( exige sacrificios para mantener los seguros de desempleo).

En lo social, desde la crisis de 2008, la situación no ha hecho más que empeorar tanto en los niveles de pobreza como de desigualdad. Los ciudadanos están cansados de escuchar que la única solución es el ajuste y comienzan a pensar que la única solución es menos Europa, opinión más extendida entre los que forman la Eurozona. El horizonte no parece ser muy bueno pues a estos niveles algunas estadísticas indican que el nivel de vida en 2015 en términos medios puede haber caído un 18% desde el 2008; y, si excluimos Alemania, Reino Unido y los Países nórdicos la situación es realmente preocupante. Piketty se ha convertido en el gurú de toda el ala izquierda que clama una vuelta a una economía mas humana y mas igualitaria.

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Algunos economistas como N. Roubini han destacado la fragilidad del momento en que se encuentra Europa, especialmente cuando se la compara con Estados Unidos pero también hay diferencias con el caso de Japón.

En el primer caso considera que son tantas las diferencias con Estados Unidos, que Europa se encuentra en una situación donde realmente no puede hacer frente a los problemas que son necesarios superar para mantener el Euro: la demografía de un continente envejecido que se dirige a la insostenibilidad ( en 2060 puede alcanzar el 60%); la geografía no ayuda ( Europa sigue siendo un conjunto de países heterogéneo); el libre movimiento de personas y capitales está restringido por cuestiones lingüísticas, culturales, legales; la asimetría entre las países es enorme: mientras un grupo gasta (Grecia, Portugal, Italia..), otro grupo debe ahorrar (Alemania, Holanda, etc.) y por último la incoherencia de un área monetaria óptima (no existe unión fiscal ni política -en términos reales de soberanía-).

Éstos y otros factores explican la forma de hacer política en la UE y más específicamente la forma de hacer política monetaria. El BCE lo esta haciendo todo, absolutamente todo, con un retraso considerable: la política monetaria activa, la supervisión bancaria, la expansión monetaria, etc.

Frente a estos argumentos están los que dicen que la situación será similar a la de Japón ,pero hay una pequeña – gran diferencia- y es que Japón no tuvo la crisis de deuda de Europa porque supo monetizar su deuda imprimiendo dinero en una economía única. El BCE no puede hacer esto simplemente porque la divergencia entre países hace imposible un consenso y adoptar una estrategia coherente a la hora de actuar. Sólo con palabras de “súper Mario” no se puede hacer frente a una situación como esta.

En estos días, se decidirá el futuro político de Grecia y si las cosas salen mal (esto es, que gane Syriza con planteamientos radicales) es posible que la salida del país heleno del Euro comience a plantearse seriamente, pues la devaluación es, al fin y al cabo, la primera herramienta a mano cuando uno se encuentra en una situación desesperada. Es cierto que el Euro ya lo esta haciendo (devaluándose), pero esto no puede tener mucho recorrido pues la asimetría entre países saldría a la luz y veríamos como para un país como Alemania un euro/dólar de 1,50 es una buena medida mientras que para las países del Sur de Europa es posible que el equilibrio se encuentre en una banda de 1,10-0,9.

Con estos mimbres la pregunta es qué hacer y luego cómo hacerlo. Mucho me temo que no tenemos demasiadas respuestas para la primera pregunta y llegado el caso de una decisión concreta tampoco tenemos respuesta para la segunda pregunta.

Pero siempre hay optimistas que piensan que tirando para adelante la situación cambiará y los astros nos serán favorables: pues a siete años de vacas flacas le siguen siete años de vacas gordas; pero como decía un amigo mío no vaya a ser que estos años fueron lo de las vacas gordas.

Las soluciones no son fáciles, pero debemos entender que el ciclo político económico es difícil de predecir. A medida que continúe el ajuste, la política será populista y, a medida que la política sea populista la culpa será de Europa. Quizás sea el momento de reflexionar sobre un avance en materia fiscal que nos haga mas iguales pues de esa forma podremos hacer una política económica coherente con dos principios: apostar por la tecnología y la innovación como única vía para aumentar la productividad en términos reales en el largo plazo; y, una política monetaria y fiscal que ayude a toda la Unión en el corto plazo.

En todo caso, sigue pesando como tema central de esta Europa dividida (también en Japón y en cierto modo en Estados Unidos) la desinflación y el estancamiento. En Europa el tipo de interés real es negativo y el índice de inflación también, lo cual implica que a la postre se puede producir lo que la propia Alemania (y posiblemente todos los países de la UE) persigue a la hora de poner firme al BCE con el tema de la inflación. Esto es que nada permita que el ahorro de sus concuidadanos pierda valor, en otras palabras lo que no ha hecho la inflación lo puede hacer la deflación. Y en medio de este enredo de tipos de interés nominales en cero y reales negativos están aquellos economistas que como L. Summers plantean una etapa en la economía mundial (mucho más acentuada en Europa) de un “estancamiento secular”.

El argumento no es difícil de entender: el desequilibrio entre el ahorro y la inversión ha hecho que el tipo de interés de equilibrio (o sea el que coincide con el pleno empleo) sea de un -2 o -3% pero como el interés nominal no puede ser negativo, las economías se verían abocadas a un estancamiento secular, o lo que es igual a un crecimiento muy bajo especialmente por falta de demanda. Sin embargo, los problemas por el lado de la oferta no son menores y se pueden explicar, en parte, por los problemas económicos del pasado; pero, también, por la caída de la demografía y la pirámide de edades, el final del incremento de la fuerza del trabajo por la incorporación de la mujer al mercado, el bajo rendimiento (en términos de productividad) que nos otorga una mejor educación y, el escaso incremento de la productividad.

Daniel Sotelsek

Bitcoins: Más BITs que COINs

A pesar de parecer un tema muy novedoso, ya en 1998 Wei Dai propuso un nuevo tipo de dinero que utilizara la criptografía para el control de sus transacciones e incluso para la propia creación de moneda, sustituyendo así el concepto de autoridad centralizada como emisora de moneda por el de “moneda criptográfica” que realmente no depende de nadie en concreto.

Hasta que no pasaron 11 años y en 2009 Satoshi Nakamoto desarrolló el protocolo Bitcoin, por lo que se le considera el “padre del Bitcoin” cuando en realidad esto es parecido a considerar a Gutenberg el “padre del papel” cuando lo que realmente hicieron es dar una aplicación práctica a unas tecnologías que existían desde (mucho) tiempo antes.

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Bitcoin es, según la definición más aceptada,  “una red consensuada que permite un nuevo sistema de pago y una moneda completamente digital”. Una de las principales características de Bitcoin es que supone la primera red entre pares de pago descentralizado sin una autoridad central regulatoria. Esto es lo verdaderamente novedoso, los pagos y las relaciones de confianza se establecen entre pares, no dependiendo el valor de la moneda de la confianza en un país emisor, sino en la propia relación oferta/demanda de sus usuarios. Lo que hace distinto al Bitcoin es esto, su descentralización, lo que la convierte en el único sistema de contabilidad triple que existe en la actualidad.

Una de las cosas que más se critican sobre Bitcoin es que nadie lo controla, ni su tecnología ni su  valor con respecto al resto de monedas que componen el dinero fiat (Dolar, Yen, Euro, Libra, etc.). Esto es parecido a criticar que “nadie controla” el correo electrónico, aunque los programadores generan y amplían el código, son todos los usuarios del mundo los que realmente lo controlan y Bitcoin solo puede funcionar si hay un consenso entre todos aquellos que lo usan, y esto se hace a través de lo más novedoso del Bitcoin, su tecnología, la tecnología de bloques.

Según la Bitcoin Foundation, “desde la perspectiva del usuario, Bitcoin no es más que una aplicación móvil o de escritorio que provee un monedero Bitcoin personal y permite al usuario enviar y recibir bitcoins con el. Así es como funciona Bitcoin para la mayoría de los usuarios. Detrás de las cámaras, la red Bitcoin comparte una contabilidad pública llamada “block chain”. Esta contabilidad contiene cada transacción procesada, permitiendo verificar la validez de cada transacción. La autenticidad de cada transacción esta protegida por firmas digitales correspondientes a las direcciones de envío, permitiendo a todos los usuarios tener control total al enviar Bitcoins desde sus direcciones Bitcoin. Además, cualquiera puede procesar una transacción usando el poder computacional de hardware especializado y conseguir una recompensa en Bitcoins por este servicio. Esto es comúnmente llamado “mining” o minería.”

https://www.youtube.com/watch?v=Gc2en3nHxA4

La quiebra de una de sus principales plataformas de trading (MtGox) ha incluso ayudado a que entrar en el mundo del Bitcoin sea más accesible para los usuarios. En la actualidad plataformas como Coinbase permiten acceder y operar con facilidad, incluso desde el propio teléfono móvil con su app para iPhone y iPad.

Se ha criticado mucho sus fluctuaciones de precio (que realmente obedecen a un sistema de Bid y Ask equivalente al de cualquier empresa con poca capitalización en bolsa, en la que una compra o venta masiva altera mucho el precio) y que en sus orígenes se ha utilizado para asuntos turbios o cuanto menos opacos a la ley, pero probablemente todos recuerden lo que ocurrió en los principios de internet, donde los más aventureros también fueron los que trataban de dar salida a mercados oscuros e incluso ilegales o alegales.

Lo que es incuestionable es que de la misma forma que en la Edad Media nadie hubiera entendido que se hablara de separación entre iglesia y estado, esta tecnología de bloques ha permitido descentralizar cosas que aún hoy nos parecen impensables, como la separación entre moneda y estado. Desde mi punto de vista lo mejor de Bitcoin es su tecnología, que permite descentralizar cosas antes impensables, más que su valor o utilidad como moneda, que puede ser cuestionable desde un punto de vista ortodoxo, con sus ventajas (libertad de pagos, neutralidad y seguridad) y desventajas (grado de aceptación relativamente pequeño, desarrollo aún en Beta y volatilidad del valor).

La realidad es que no hace falta imaginar una ciudad como Madrid en la que se pueda pagar en Bitcoins desde ropa de lujo hasta servicios médicos o de abogados, ya que esto es posible desde hace varios meses en la llamada “Calle Bitcoin” de Madrid.

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Para poder acercarnos desde el perfil adecuado y sin tapujos al Bitcoin, les propongo que entiendan el Bitcoin no como una Moneda, sino como una tecnología descentralizadora que, aplicada a los medios de pago, permite cambiar cosas que nunca hubiéramos creído posibles, por lo que podemos concluir que lo realmente innovador de los BITCOINS está más en la parte de los BITs que en la de los COINs.

Para un próximo post nos adentraremos en el mundo de la llamada “economía colaborativa” donde muchos de los principios que operan en  la economía tradicional comienzan a tambalearse….

¡Felices Fiestas a todos!

Daniel Sotelsek @Dfedericos
Luis González Lorenzo @lugonlo

El que da y reparte se queda con la mejor parte: La desigualdad en la distribución de la renta

 

The one that gives and distributes gets the best part: The income inequality

In this post, I would like to reflect on a very important topic to the economists in recent months: I am referring to the inequality of income distribution. The first question to analyze is that this issue is much more complex than it initially appears, what is the measure under consideration?. Income inequality between people (functional inequality); inequality in the territories (regional inequality);or inequality of income distribution between generations (temporal inequality). In this sense the book of Piketty is a good approximation to the discussion.

En este post me gustaría reflexionar sobre un tema muy de moda en los últimos meses tanto entre los economistas como en la sociedad en general: me refiero a la desigual distribución del ingreso.

Lo primero que debemos decir es que esta cuestión resulta mucho más compleja de lo que aparece a primera vista, ¿cuál es la medida que estamos considerando? la desigualdad de la renta entre las personas (desigualdad funcional ), la desigualdad en la distribución de la renta en los territorios (desigualdad regional) o la desigualdad de la distribución de los ingresos entre las generaciones (desigualdad temporal). Según sea el caso puede suceder que personas que tienen una renta parecida en un país consideren que la desigualdad de la renta regional es lo importante. También puede suceder que países (OCDE) con igual renta y distribución (convergencia) entre un grupo de países (OCDE) consideren que lo importante es que las generaciones presentes estarán mucho mejor que las generaciones futuras.

Lo segundo y no menos importante es definir donde están los límites de una desigual distribución de la renta. Muchos aceptarían de buen grado que una mejora en la distribución (equidad) forma parte de una mejora en el bienestar social, pero recordemos que el bienestar social también requiere de un nivel de eficiencia (crecimiento). Por ello, fijar el umbral no es una cuestión baladí y, en todo caso, representa un juicio de valor muy difícil de distinguir. Me atrevería a afirmar que a mayor igualdad no implica necesariamente un mayor bienestar.

La tercera cuestión tiene que ver con la definición de renta: la idea es sencilla: con más renta, las personas pueden tener acceso a más bienes y servicios, pero también es cierto que hay un agente que es el Estado que puede redistribuir la renta a través de la provisión y disfrute de los así llamados bienes públicos. (salud y educación) Esto último casi nunca se incorpora en las medidas tradicionales de desigualdad. (índice de Gini, curva de Lorenz,etc.) Además, es curioso, pero la globalización también provee “bienes públicos” globales que poco a poco se van incorporando en nuestro devenir diario.

En fin, un tema complejo que casi siempre se decanta por un sesgo muy peculiar y jerarquizado donde primero se considera la desigualdad entre las personas, luego entre los países y muy poco entre las generaciones. Dicho esto, mi reflexión seguramente pecará de más de lo mismo y será susceptible de muchas críticas.

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Piketty, el economista de moda, con su libro “Le capital au XXI siècle” ha dado una patada en toda regla al avispero y saca dos conclusiones muy contundentes: la primera es que el rendimiento del capital en un sentido amplio (tanto de las rentas como del patrimonio) se ha mantenido constante durante muchos años (su estudio comienza en el siglo XIX para algunos países) y ha sido muy superior a la tasa de crecimiento de la economía lo que deja mal parado a la parte de la renta del trabajo. Este hallazgo implica que la distribución del ingreso va de mal en peor para la mayor parte de las sociedades (independientemente de su nivel de desarrollo). La segunda conclusión es que esta situación que denomina “capitalismo patrimonial” junto a una estabilidad en el crecimiento de la población llevará a la sociedades a niveles inaceptables de convivencia. Su tesis se apoya en evidencias empíricas: el mundo ya pasó por esto a principios del Siglo XX, cuyo resultado más inmediato fue la Primera Guerra Mundial.

El estudio de Piketty no hubiera sido muy cuestionado por algunos economistas de no ser porque pone en entredicho principios básicos de la teoría económica: -amén de la crítica de algunos autores como Giles´s o Sala -i -Martin que se centran en constatar errores en los datos, y que desde mi punto de vista no son tan relevantes-.

El primero es que el rendimiento del capital se presuponía que era decreciente y, por ello, a medida que se acumulaba más y más, rendiría menos y menos. Sin embargo, por muchas razones que en este post no trataremos en detalle (en todo caso menciono una que es la globalización) este principio no se ha cumplido. Los rendimientos del capital se han mantenido y se mantendrán constantes y, por encima del crecimiento del PIB (renta). El segundo principio tiene que ver con lo que afirmaban muchos economistas del desarrollo (entre los cualesKuznets y su ya famosa curva en forma de U invertida) respecto al punto de inflexión por encima del cual cuando una sociedad alcanzaba un determinado nivel de renta la distribución del ingreso mejoraba. En otras palabras, los datos que parecían mostrar cierta igualación de la renta del capital y el crecimiento (lo cual indicaría que la distribución mejora) estaba muy sesgada por un período de “oro” que abarcaba los años posteriores a la segunda guerra mundial (1950) hasta la crisis del sistema financiero internacional (1971).

Aún más en Estados Unidos, Japón o la propia UE, la desigualdad no sólo está aumentando en líneas generales, sino que hay una porcentaje en lo alto de la pirámide, el 10%, el 1% y el 0,1% que cada vez acumulan un mayor nivel de riqueza; y, esto no puede continuar por mucho tiempo afirma Piketty, quién propone algo así como un impuesto mundial al capital.

La medida de desigualdad que Piketty y sus colaboradores proponen viene a ser la cantidad de años medidos en ingresos (PIB) que contiene la cantidad de capital de una economía. O sea un “5” significa que un país necesita 5 años de PIB para alcanzar la medida del stock de capital o de la “riqueza”.

En este sentido, han aparecido numerosas reflexiones en torno a las conclusiones y medidas usadas por Piketty, pero sin duda quién más nos ilustra (no podía ser menos) es un artículo de Robert Solow (padre de la teoría moderna del crecimiento económico) al respecto. Si bien los argumentos de Solow son muchos mas detallados, se puede decir de manera resumida, que para él lo importante es encontrar las causas del problema. Qué es lo que hace que las sociedades distribuyan de forma inequitativa. Menciona lo que ya era de sobra conocido: las causas pueden ser la caída del salario, la falta de protección sindical, los contratos, los cambios tecnológicos, la segmentación del mercado del trabajo, la globalización, etc… Sin embargo, hay algo que no explican estas causas y es el crecimiento desmedido de ese 1% que cada vez tiene mayores ingresos y riqueza.

Una primera aproximación al núcleo del problema parte de distinguir la idea que tenemos de riqueza, que a su vez genera una renta anual, de la idea de capital como factor de producción (maquinarias por ejemplo) que es la llamada renta del capital; pero es distinta a la idea de riqueza, sobre todo porque muchos activos que forman parte de la riqueza no son productivos en un sentido tradicional. (Solow pone el ejemplo de un cuadro valioso colgado en una pared cuyo “renta” depende de las condiciones de mercado y no de la productividad).

Solow insiste en que este punto es el relevante y es lo novedoso en la discusión de Piketty: si la tasa de retorno del capital es mayor que la tasa de crecimiento de la economía (incluida la población) sin duda la distribución mejora en el sentido del capital y empeora en el sentido del trabajo. Y aquí entra el 1% de los más ricos pues ellos obtienen ingresos de la acumulación de su riqueza (obtenida a través de sus elevados salarios) pero como no gastan todo lo que ingresan, siguen acumulando riqueza. Y así sucesivamente de manera tal que a largo plazo si bien la tasa de retorno del capital productivo (dadas unas condiciones normales) se mantiene constante, no sucede lo mismo con el ratio riqueza-ingreso que cada vez es mayor. Lo que termina con la idea de una distribución de la renta que cada vez es mas injusta.

En pocas palabras es el ingreso proveniente de los salarios de los más ricos que acumulan riqueza lo que explicaría, en principio, la idea de Piketty sobre la distribución del ingreso. Y, no necesariamente la idea de que los rendimientos del capital son mayores que los rendimientos del trabajo.

Otra cuestión que resulta de interés es preguntarse: porqué está sucediendo (como nunca antes en la historia de los países desarrollados) que pocos tengan tanto. No estoy seguro de la respuesta pero el fenómeno de la “globalización” nos puede dar una primera pista. D. Rodrik define a la globalización como “la integración comercial y financiera intensificada”. Si esto es cierto, y muchos aún dudan de que se esté produciendo una verdadera globalización (lo cual significa que apenas hemos visto el principio), es posible que la expansión de los mercados genere una prosperidad sin precedentes si nos atenemos a que cada uno produzca lo que sabe hacer mejor y lo podamos vender a una clientela global.

Por otra parte, el Estado Nación cada vez tiene menos oportunidades de regular este proceso, y recordemos que es el Estado y no el mercado el que podría ayudar a mejorar la creciente desigualdad en la distribución del ingreso. En definitiva, si defendemos la jurisdicción nacional se puede perjudicar la eficiencia que generan mercados globales; pero si defendemos la jurisdicción global se puede perjudicar la equidad que aseguran las reglas de juegos nacionales.

Un mundo mas amplio implica empresas y megacorporaciones antes desconocidas y la gestión empresarial genera una clase diferente de trabajadores (el 1%, 0,1%) cuyos ingresos hacen que la tendencia de la distribución de la renta sea cada vez a peor y refuerce el argumento de Piketty y porqué no las ideas preliminares de Maskin sobre los efectos de la globalización y la desigualdad entre los trabajadores de los países menos desarrollados lo cual explicaría la segunda cuestión: porqué los países pobres no alcanzan a los países ricos, sino todo lo contrario.

Por último, y solo de pasada me gustaría mencionar lo que sucede con la desigualdad entre los países: hasta que punto los países pobres están alcanzado a los ricos (convergencia) en los niveles de renta.

Hasta no hace mucho, veinticinco años atrás se creía que, por fin, los países menos desarrollados convergerían con los niveles de renta de los países ricos. Quizás la tecnología y la globalización dieron rienda suelta a la idea de un mundo más igualitario; y que el concepto de economías emergentes reemplazarían definitivamente al concepto de economías subdesarrolladas. Pero a medida que han pasado los años, los datos y la experiencia no parece demostrar que esto sea así. Si excluimos India y China (que no es poco) la gráfica tomada prestada del Blog de Brookings Institutions (E. Talvi) muestra que comparado con EEUU la mayor parte de los países emergentes no convergen con la renta de EEUU. La gráfica de la derecha incluye solo América Latina y la situación es mas o menos parecida, aunque se puede destacar que la crisis del 2008 ha cambiado un poco la tendencia. Pero en un período de sesenta y cinco años la situación no solo no ha mejorado sino que ha ido a peor.

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En este sentido, el estudio de la convergencia ha regresado al principio: ¿Cuáles son los “drivers” del crecimiento? ¿Qué es lo que hace que una economía aumente su productividad? Aunque nos desagrade sabemos muy poco de estos temas como para asegurar que apostando por cuestiones como el capital humano o la tecnología, el crecimiento será suficiente para que los países rezagados alcancen a los países desarrollados.

Es probable y, solo probable, que podamos descubrir que la desigual distribución de la renta es uno de esos factores esenciales para la convergencia; y, por lo tanto, a medida que la distribución empeora, también le sucede lo mismo al crecimiento; y así el círculo vicioso se puede poner en marcha y el proceso de convergencia se aleja cada vez más.

Nos queda para un siguiente post tratar la tercera visión de la desigualdad: me refiero a la desigualdad temporal (generaciones presentes y futuras) Dejo un aviso a navegantes: la encuesta global de felicidad nos indica que más del 65% de los jóvenes creen que vivirán peor que sus padres….

Daniel Sotelsek

El futuro del negocio bancario en entredicho

The future of banking: ⇓⇓⇓⇓

“Big bank have changed a lot, but not sufficient , since the crisis (2008-2009) it has become commonplace to argue that bank should be run as utilities, not casinos”. What happens to the profits?.

El futuro del negocio bancario: “un mal presagio”

Las próximas horas conoceremos los resultados de los test del Banco Central Europeo sobre la banca, lo que ha despertado las alarmas en la prensa económica. Por supuesto tendremos análisis para todos los gustos. Ya ha empezado The Economist (25/10/14) calentando motores con un artículo sobre la deuda de los países en el que viene a decir, mas o menos, que la deuda es impagable; y, más si se suma que a la recesión, lo siguiente es la deflación.


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También se han adelantado, al coro que vendrá, voces nacionales que alertan de la recesión europea, que de darse, también será española. Santiago Carbó escribe en El País (21/10/14) un artículo muy interesante sobre la foto de lo que sería el purgatorio (7 años) de la banca europea. Lo que no sabemos es cuántos van al infierno y cuántos van el cielo. En todo caso, lo que si parece un hecho es que Europa en conjunto, y España en particular, no despega a pesar del activismo de Draghi y de la buenas palabras del ministro Montoro. Europa está en recesión y deflación, y España tiene 5,4 millones de parados, 6% de déficit, 300% del PIB de deuda pública y privada…

Pero de lo que quería hablar es de un tema algo mas de fondo que de coyuntura, aunque sin duda no es fácil desvincularlos. Me refiero a que, poco a poco, se va descubriendo que el negocio bancario está en declive y que sus causas se han agravado con la crisis. La tendencia venía de antes y, por lo tanto, la industria de la banca (especialmente, la comercial) ya no será la misma en el mediano plazo. Algunos se atreven a decir que “ya no será” en el largo plazo. Frases como “Too big to fail” seguidas de “Too big to bail out”, “leverage”, “bail out”, “bail in”, “Basilea”, “Tobin Tax”, “big data”, “Euribor flat” deberían habernos dado una pista de que las cosas no iban bien.

Hasta 2007, según Oliver Wyman (la consultora bancaria por antonomasia) la banca americana tenía retornos del 30% (acciones). En la actualidad, una vez ajustado el sector, la rentabilidad no llegaría al 8%, rentabilidad mas parecida a las compañías de servicios públicos. Incluso en 2013, el promedio para los grandes bancos no ha superado el 5%.

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Lo que está pasando es que los tres pilares sobre los que se sustenta la rentabilidad bancaria comercial (al menos en el mundo desarrollado) se están quebrando y el camino no parece tener un retorno fácil.

1. Los bancos necesitan de un ambiente donde la intermediación entre el ahorro y la inversión sea necesaria. Antes los bancos ayudaban a reducir los así llamados costes de transacción y las asimetrías de información. En otras palabras, alguien (los bancos) estaban en el medio para evitar costes y riesgos no deseados. La crisis ha demostrado que esto ya no es así. Al contrario, cuando los riesgos llamados sistémicos aparecieron, la justificación de la intermediación y la confianza sobre la industria cayó en picado.

2. Los bancos necesitan una ecuación de rentabilidad-riesgo que les permita obtener ingresos suficientes para mantenerse en pie, que están disminuyendo inexorablemente. Algunas variables coyunturales como los bajos tipos de interés pueden cambiar la tendencia en el mediano plazo (aunque la sangría de estos años puede dejar huella para aquellas instituciones que no han realizado una adecuada reestructuración). El resto de ingresos como las comisiones por servicios y los préstamos en condiciones ventajosas del BCE tampoco parecen ser el camino. (por cierto, es un tema que atañe a la política de ayudas y subsidios, de la que curiosamente nadie en la UE quiere hablar demasiado).

Pero el tiro de gracia a esta, antaño virtuosa, ecuación rentabilidad-riesgo viene del lado de las regulaciones que en pocos meses más se empezarán a imponer. Las normas de Basilea III (además de ser muy complejas en su cálculo –casi 5.000 variables) apuntan básicamente a tres cuestiones relevantes: la primera es el aumento del capital exigible, tanto en calidad como en cantidad (mayor seguridad pero menos rentabilidad). Y, esto especialmente aplicable para los bancos “too big to fail” llegando incluso a niveles que duplican los ratio anteriores a la Crisis (del 8% al 15%.) La segunda tiene que ver con el ratio de liquidez que ajustan el balance para evitar en lo posible crisis de liquidez (pues el riesgo sistémico hace que la frontera entre liquidez y solvencia sea cada vez mas fino y evita las ganancias vía desfase temporal). Esto implica un sistema mas desapalancado (leverage) o, lo que es igual con menos activos. Lo que supone, voilà, un sistema con menos crédito. La tercera vía apunta a cómo se comportarán en la gestión y la transparencia los bancos, ya que se reducen los incentivos para generar productos financieros de alto riesgo, y, al tiempo, aparece una reglamentación del supervisor orientada a que los problemas no los paguen los contribuyentes (bail out) sino los accionistas (bail in).

Todo esto tiene un claro componente restrictivo desde el punto de vista del negocio y, por tanto, de la rentabilidad. En este contexto, la pregunta obvia es: ¿Quién pone capital en una actividad poco rentable? Si, como parece obvio la respuesta es negativa -a no ser que se asuman mas riesgos- los bancos tendrán problemas para mejorar su capital y, en consecuencia, en un entorno donde la situación de la economía no es favorable, la falta de eficiencia del sistema es elevada, los préstamos disminuyen, las ayudas públicas (rescates) solo existen luego de la perdida del capital, etc. etc. Se genera un circulo vicioso donde el resultado es una caída en la rentabilidad desconocida hasta ahora.

3. En tercer lugar, los bancos, como industria, necesitan de un ambiente donde los costes de entrada sigan siendo importantes. O, lo que es igual, en un negocio donde los competidores se mueven en un mercado imperfecto, lleva naturalmente a la formación de bancos mas grandes. Inevitablemente, la hegemonía de estos bancos “demasiado grandes para caer” conlleva dejar un poco de lado la presión regulatoria y supervisora. Pero es evidente que la globalización tiene un apellido llamado “innovación tecnológica” que favorece que los competidores en esta industria aumenten y aparezcan nuevos jugadores, que conocen mejor el juego de las nuevas tecnologías. Es posible que veamos novedosas fórmulas y transacciones financieras que lleven, en algunos casos, a un perfecta desintermediación…

Dicho esto, son muchos los elementos que estamos dejando de lado, entre los cuales vale la pena destacar la propuesta de Piketty ahora y de muchos otros antes sobre el “Tobin Tax” (impuesto a las transacciones bancarias). Hay mucha literatura al respecto que se puede consultar, solo quería incidir en que el cóctel del negocio bancario parece tener una difícil solución. Seguramente nos llevará a cuestionar el funcionamiento de muchas entidades cuya ecuación rentabilidad-riesgo no dará respiro a la salida de capitales de la industria en busca de otros derroteros, algunos de los cuales tomarán el relevo de la tradicional banca comercial.

Mientras tanto, en Europa seguimos deshojando la margarita sobre la famosa intervención del BCE que nunca llega. En este sentido, los resultados  sobre el sistema europeo de bancos pueden dar un primera pista, pero creo que las ramas del árbol nos siguen tapando el bosque.

Por último, creo importante diferenciar este análisis de países mas o menos desarrollados. A estos últimos, es posible que el tirón del negocio bancario les sea mas duradero. Todo dependerá de la capacidad de adaptación que a estas alturas se nos antoja muy difícil de predecir.

Daniel Sotelsek

Lo próximo en impresión 3D

Avi Reichental is a maker of things. Now he can use 3D printers to make almost anything, out of almost any material. Reichental tours us through the possibilities of 3D printing, for everything from printed candy to highly custom sneakers.

En una fenomenal charla sobre el futuro de la impresión 3D, Avi Reichental nos muestra una historia que comienza con la primera pieza impresa en 3D en 1983 (si, en 1983¡) hasta como la “manufactura distribuida”, en la cada uno pueda crearse las cosas que necesita, cambiará el mundo dentro de muy poco.

Desde zapatos o gafas hasta prótesis corporales. Problemas como la escoliosis o las prótesis dentales pueden mejorar de una forma insospechada con esta nueva tecnología.

La simetría, algo que nos reconforta como seres humanos, vuelve a dominar el día a día de muchas personas que de otra forma no hubieran podido llevar una vida normal.

Aprovechar una prótesis de rodilla impresa en 3D para introducir sensores en el cuerpo con el que poder medir desde cómo esta funcionando la prótesis hasta el tipo de vida que lleva quien la porta, puede ser uno de los futuros de esta tecnología.

Gracias a la impresión 3D una pequeña startup lanzará este año su propio artefacto al espacio a un coste muchísimo mas reducido de lo habitual. Ya existen numerosos alimentos capaces de alimentarnos correctamente que son impresos en 3D en todo el mundo.

Si queréis conocer un poco más que le depara a esta tecnología, no os perdáis esta charla.

Daniel Sotelsek

Argentina entre la recesión, la inflación o la estanflación

 

In these days  of a chaotic situation, Argentina has been obtained Griesa contempt. What does this new situation alter the course of events?, what are the consequences?

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En estos primeros días de octubre y, en medio de una situación caótica en lo económico, la actuación de Argentina ha obtenido por parte del Juez Griesa el calificativo de desacato. ¿Qué significa esta nueva situación?, ¿cuáles son las consecuencias?.

En términos generales no significa más que eso: des-acato, no cumplir la sentencia; pero, en realidad subyace otra cuestión que tiene que ver con castigar no solo el incumplimiento de la sentencia (tema que ya hemos analizado en este blog. Es obvio que no se puede cumplir por parte de Argentina lo que dice el juez pues pasaríamos de un “default selectivo” a un “default en toda regla”) sino la insistencia del Gobierno argentino en generar procedimientos, leyes y mecanismos para no cumplirla. Quizás el próximo capítulo de esta saga tenga que ver con la multa que puede imponer el juez, pero mucho me temo que todavía esta parte del culebrón no esté maduro.

En favor de Argentina, podemos decir que la sentencia es a todas luces injusta en el tratamiento formal de los intereses que el juez acepta  como normales; y, por último que los fondos buitre al tener otros instrumentos de especulación CDS con la propia deuda no tienen ninguna ganas de negociar al menos en el corto plazo.

En contra de Argentina, lo más obvio a censurar es el comportamiento del Gobierno, donde CFK está llegando a límites insospechados como presidenta de un país (acusación de intento de matarla por parte de fuerzas ocultas de los Estados Unidos) y que, además, el ministro Kicillof sigue estropeando la posibilidad de una negociación indirecta por parte de un grupo financiero para la compra de esta deuda. Las deudas pueden ser mas o menos injustas, pero no se pueden repudiar. Lo cual no significa que se no puede plantear, en las condiciones apropiadas, un “concurso de acreedores”. Mientras Argentina no supere la posibilidad de financiarse en moneda nacional, es un poco absurdo pensar que habrá financiamiento en las condiciones que pretende la nueva legislación aprobada el 11 del 11.

Las consecuencias de todo esto se pueden ver desde dos puntos de vista: uno más general y que tiene que ver con la conciencia que poco a poco se va generando en un grupo mayoritario de países sobre la necesidad de una “regulación internacional a la hora de la reestructuración  deudas soberanas” .

El otro más concreto para la Argentina lo podemos visualizar desde tres ámbitos distintos: en el plano económico hay muchas opiniones al respecto, pero creo que este lio de Griesa agrava la evolución de los indicadores macroconómicos (producción, inflación, tipo de cambio blue, etc etc… ) pero, también es cierto que enmascara una realidad que se veía venir desde hace un tiempo. Tampoco podemos olvidar otro factor muy importante en lo relacionado con el sector exterior y es la repentina pero firme tendencia de Brasil a entrar en una recesión económica (no olvidemos que Brasil es el principal socio comercial de Argentina).

Otros, sin embargo, opinan que el efecto es tremendo y que de no llegar a un arreglo con los fondos buitres la caída del PIB para 2015 podría ser de 4,5% y la de 2014 de 3% (esto es un caída del PIB de un 6% mas de lo previsto).

En lo financiero si está más claro que a partir del 30 de julio pasado y de la declaración de desacato se han agravado los problemas de financiamiento en Argentina. El principal problema de la Argentina hoy es obtener una capacidad de financiación que le permita producir tanto para exportar como para asegurar la demanda interna. Esta restricción (que no es nueva para el país y se explicaba muy bien en los años-70 con los conocidos modelos de “dos y tres brechas“) implica que el gobierno y las empresas tiene como prioridad cuidar y encontrar dólares que permitan este financiamiento.

En este sentido, aparece el primer dilema de cómo hacer la política económica mas acertada que permita financiar la economía en una situación de default selectivo: 1) el Gobierno (digo el ministro de economía y no así Fábrega, ex presidente del BCRA) regula cada día más; y, con ello pretende reducir entre otras cuestiones las importaciones (en septiembre el dato en tasa interanual es una caída del 20%) para que no haya sangría de dólares. Pero esto provoca más recesión y desempleo. Este mayor control ayuda a no devaluar y tratar de controlar una inflación (que a estas alturas ya nadie publica y que los observadores sitúan en un 40% y subiendo). Esta política genera su propios antídotos, como son la falta de liquidación de las cosechas agrícolas hasta que el dólar tenga otra paridad y con ello genere menos impuestos al Gobierno. Lo que implica un tendencia al déficit desbordante (sobre todo porque el sistema de subsidios no permite bajar el gasto). Por otra lado, están los partidarios de un ajuste cambiario que permita mejorar la ecuación exportación-importación, mejorar la recaudación y no entrar en pánico con las reservas. Pero todo tiene un precio y el de la devaluación puede ser un aumento de la inflación que lleve a niveles inmanejables y cercanos a la hiperinflación, caída en el corto plazo de reservas internacionales y subidas de los tipos de interés, lo que también genera recesión y desempleo.

2) En segundo lugar, la consecuencia de la novela de Griesa también afecta a lo social y a lo político pues, igual que siempre, CFK ha dividido a la sociedad entre “patria y buitres” y, en mi opinión esto puede desembocar en problemas sociales muy importantes hacia finales de año cuando las consecuencias del desempleo y la inflación se dejen sentir.

Queda un año para las elecciones presidenciales. Es mucho pero que mucho tiempo en las circunstancias económicas del país. Si en enero se llega a un acuerdo es posible que el financiamiento dé una tregua para llegar a los comicios. De no ser así y de agravarse alguna otra variable como Brasil, mucho me temo que la situación será insostenible pues con caídas del 4,5% del PIB, inflación del 50%, dólar blue 100% y aumento de desempleo no hay economía ni sociedad que pueda permanecer impasible. A estas alturas casi cualquier cosa que haga el gobierno llega tarde y mal. Y, sin expectativas favorables no es posible bajo ninguna circunstancias acertar en política económica.

3) Por último qué hacer: no está muy claro los caminos que se pueden seguir. En todo caso, los economistas y responsables políticos deberían estar pensando casi en una sola cosa: como superar la restricción externa y cómo parar la inflación. Este cóctel populista nunca termina bien, pero los experimentos neoliberales ensayados en Argentina no han sido mucho mejores si tenemos en mente lo que sucedió en 2001.

Carpe Diem

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Daniel Sotelsek

El default argentino y la sátira neoyorkina.

El default argentino y la sátira neoyorquina.

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This post shows how is the reality of the Argentina default. However this situation is not easy to understand and every body, like in football, has an opinion. Due to so many opinions out there, I would like to share my point of view on a number of Argentinian sins. In a fact we can use the original version of the “original sin” to understand how Argentina and other underdeveloped countries fall “again” and “again”.

El 27 de agosto Argentina ha visto como parte de sus argumentos era avalados por algunos peces gordos, Soros poseedor de títulos de deuda argentina (bonos estatales) consideraba la posibilidad de demandar al Bank of New York porque éste había retenido el pago hecho por Argentina. De ese modo, la sentencia del juez Griesa podría originar una serie de demandas en cascada (Kill Bass del FMI y Hayman Capital opinaban lo mismo) contra el Bank of New York, lo cual sin duda no era ni mucho menos la intención del juez. Pero todo hay que decirlo, Soros no hace esto solo por convencimiento moral sino básicamente porque tiene un 3,5% del capital de YPF, cuyo principal accionista es el Gobierno y del que es acreedor en tanto que tenedor de bonos. Así que, con razón o sin ella, Soros debe pensar que, para seguir siendo socio debe aceptar al menos que: “mi socio ha tenido buena fe y ha cumplido”.

La historia de este “default selectivo” o “Griesafault” (bonito nombre para la hemeroteca) es, sin duda, muy controvertida porque depende de quién escribe el libreto. Como si de un partido de futbol jaleado por hinchas se tratara, cada uno ha elegido a un equipo y no atiende a razones: los que están a favor de Argentina (llámese Stiglitz) creen que se está cometiendo una injusticia muy grande pues un país está cumpliendo con sus compromisos y unos especuladores tratan que esto ocurra pero con sangre, sudor y lágrimas. Por otra parte, están los partidarios del juez Griesa y de la estabilidad del sistema financiero apoyando lo que llaman la legalidad internacional y el mantenimiento del sistema -como Eichengreen- que argumentan que si no se paga, todo puede irse al garete. Sin embargo, a mi me parece una historia muy ejemplarizante (lamentos aparte) para enumerar una serie de pecados que deberíamos tener presentes para futuros episodios de deuda, de ajustes, de democraduras, de prepotencia, de regulación financiera, etc, etc..

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Me voy a limitar por tanto, a describir estos pecados ya que la historia es mas que conocida

El primer pecado es contar la historia de la deuda como si esto no fuese con los argentinos ni con su gobierno. El origen es el que es: un país ha emitido deuda en moneda extranjera (por eso, también había aceptado la legalidad internacional y nacional de otro país). Y, algunos individuos, sociedades y gobiernos prestaron ese dinero comprando bonos. Todos ellos se supone que recibían unos réditos acorde con el riesgo pues no conozco a nadie que preste sin medir los riesgos, y, para ello no hay cobertura más sencilla como pedir mas rentabilidad. Que esto sucediese antes de la llegada del presidente Kirchner al poder no exime, ni siquiera debería ser argumento, para descalificar a los acreedores. Si se hizo un mal uso de estos recursos, si las condiciones no fueron las adecuadas es un problema de la Argentina. Por ello, debemos admitir que la deuda es legal y que tenía sus riesgos.

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El segundo pecado es pensar que un gobierno que reestructura su deuda o, simplemente entra en impago, comete una falta no solo legal sino también ética. La base del capitalismo se estructura en, al menos, tres pilares: uno de los cuales es la posibilidad de quiebra. Sin ello hubiera sido muy difícil que el capitalismo llegara hasta donde llegó (lo digo en sentido positivo, por ejemplo midiendo la renta per cápita y el crecimiento a nivel mundial). Por ello, las moratorias soberanas son eventos tan comunes como las quiebras empresariales. Es la aceptación de que no se puede pagar lo que se debe y un país lo valora a través del sacrificio que debería hacer. En ese sentido, Argentina había acumulado en 2001 una deuda interna muy grande en materia de pobreza, estabilidad y desempleo. Por ello, la reestructuración de la deuda Argentina en 2005 y en 2010 trataba de decir a los acreedores que solo podían pagar un porcentaje de la deuda y que harían todo el esfuerzo para ello si las condiciones ayudaban. El 92,3% creyó que este compromiso fungía como buen argumento y aceptaron el canje de deuda esperando que Argentina cumpliría su promesa; el 7,7,% encontró mercados secundarios mas amigables en los que deshacer posiciones y vender los bonos a los así llamados “fondos buitres”.

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El tercer pecado fue pensar que si no se paga al 7,7% y si al 92,3% Argentina entra en impago y su prestigio internacional caería en picado. El 7,7% y, más concretamente, el reclamo del 1% ante la justicia es de fondos eminentemente especulativos, que si les va mal a nadie le importará un bledo. Por ello, el problema de la sentencia del juez Griesa no es que cobren los fondos buitres, sino que no cobren los acreedores que ya confiaron en los argumentos de esa misma reestructuración. No tengo ninguna duda de que todos los esfuerzos del Gobierno y de la banca internacional van en esa dirección; y, por eso, es casi seguro que alguien pagará indirectamente la deuda al 7,7% para salvar al resto. Porque esto es lo único que importa y porque plantearse pagar la deuda a todos al precio ajustado a los buitres es imposible.

El cuarto pecado es el sistema legal. Este parece dar la razón al juez Griesa. Al fin y al cabo, los bonos se negociaron al amparo de esa jurisdicción y por ello es razonable pensar en que se cumplan las sentencias; pero como en todo proceso judicial cada uno busca las soluciones que parecen mas adecuadas. Argentina está buscando la suya y la verdad es que no parece muy difícil si pensamos en encontrar escenarios donde poder pagar la deuda a los acreedores que estén fuera del alcance de Griesa.

Lamentablemente, el sistema legal no esta preparado para este tipo de casos, como no lo estaba cuando se derramó el petróleo en las costas de Alaska y los jueces dijeron que las indemnizaciones a los daños suponían una cantidad ridícula por lo irreparable de los mismos. En este caso, el juez tampoco ha estado preparado para dictar una sentencia de consecuencias tan irreparables. La primera falla es pensar que un deudor ofrece intereses muy altos porque es posible y haya un riesgo de no pagar. Y, un juez considere estos intereses razonables y dicte una sentencia que condene al deudor a pagar si o, si; pero, con intereses que incluyen el riesgo de no pago. (Tampoco es tan difícil el argumento, al menos para una sentencia que disminuya los intereses reclamados).

El quinto y último pecado es que no hay que creerse las propias mentiras. Cuando el ministro del gobierno argentino ha explicado ante la prensa los resultados de la negociación con los fondos buitres -que se ha llevado a instancias del juez Griesa- en un momento ha llegado a decir que Argentina era un país más creíble que otros porque el ratio de deuda/PIB era el mas bajo de los últimos 25 años y que era la envidia de la mayor parte del mundo desarrollado. Si bien en términos nominales es cierto; lo real es que Argentina no tiene deuda por dos motivos principales (ninguno de los cuales son motivo de orgullo): uno, porque desde el año 2001 el grifo está cerrado y, dos, porque se ha reestructurado la deuda y la quita ha sido muy importante (en promedio mas de un 65%).

Son mucho más los pecados que podría enumerar, pero quería incidir en estos que se resumen en el llamado “pecado original” que en su día enunciaron Eichengreen y Hausmann sobre la imposibilidad que tienen los países subdesarrollados de endeudarse en su propia moneda ya que, si esto fuera posible ningún de los pecados anteriores se hubieran cometido.

Nadie repudia su propia deuda, el impago no se produce porque se puede emitir y vía inflación desaparece la deuda real. A todos se les paga por igual porque no es necesario hablar con ninguna de las partes. La legislación es nacional, así que nadie podría reducir la deuda nominal a golpe de reestructuración.

El día que el sistema de finanzas internacionales condicione, casi obligue, a los inversores financieros a que las deudas que se adquieran deben ser en la propia moneda nacional y que la ley debe de ser la del propio país tendremos algo más de tranquilidad. Menos jueces estrellas, menos especuladores, pero cuidado es posible que la financiación hacia aquellos países que no den garantías de largo plazo y de estabilidad jurídica e institucional desaparezca.

 Mi opinión es que, como en todo los conflictos, las culpas están repartidas. La Argentina quiere pagar, pero quiere imponer el “cuánto”; los deudores quieren cobrar; el juez quiere que se haga justicia aunque sea a favor de los injustos y que el mundo sufra las consecuencias (el sistema financiero); los buitres quieren maximizar sus beneficios. La vieja consigna sigue vigente “piratas siempre los hubo”, pero mientras tengamos el pecado original mucho me temo que la Argentina del 2015 será un “palindrome” con un default más en su calendario y un nuevo gobierno, que a través de la explotación del recién aparecido yacimiento de shale gas o gas de esquisto en Vaca Muerta (lo que convertiría a Argentina entre uno de os primeros tres productores mundiales), caerá en los mismos errores a la hora de buscar financiación internacional.

Daniel Sotelsek