¿La Nueva Normalidad?

¿La Nueva Normalidad?

Today , allow me to begin a show of the reality of the pandemic Covid-19 . It is time to think about imagining what the post pandemic will be and what will happen in Spain

Después de mucho tiempo he considerado la posibilidad de retomar mi blog, ya que si bien hay multitud de información en la red me parece importante iniciar un período de reflexión en lo político y económico, retomar algunos post sobre conceptos antiguos y nuevo de la economía y tratar en lo posible de hacer una reflexión sobre la realidad de la Educación.

 Hoy permítame iniciar con una reflexión sobre la realidad de la pandemia justo en unos momentos donde nos jugamos mucho con la evolución de la pandemia. Es hora de pensar e imaginarnos como será el mundo post pandemia y que pasará en España con todo esto.

Ya estamos al final del túnel y creo que esto es así a pesar de los gobiernos que no han sabido administrar una emergencia sanitaria (es posible que ninguno de nosotros lo hubiera hecho mucho mejor, al menos al principio) y gracias exclusivamente a un mundo de ciencia y tecnología que ha permitido a un año de declararse la pandemia crear y producir una cantidad importante de vacunas con nuevas técnicas (también es de agradecer el comportamiento de la población ).

En tan solo 360 días es mucho mayor el número de personas vacunadas que las que se han infectadas con el virus. Una pandemia que ha dejado y sin duda dejará en el camino muchas vidas sobre todo de nuestros mayores. Pero seamos sinceros el impacto sobre el porcentaje de población mundial (1,5% de infectados y 0,03% de fallecidos) no ha sido ni mucho menos de escándalo si lo comparamos con pandemias anteriores (40 a 50 millones de habitantes -de una población de 1.800 millones- murieron en la pandemia de 1918 y cerca del 50% de la población mundial llegó a infectarse) o con eventos puntuales como el tsunami de 2005 en el Índico (300.000 muertos en un día), el tema central es que esta vez la diana ha sido en el mundo emergente y principalmente desarrollado (China, USA, Europa) y no es la primera vez, la crisis financiera de 2008 también estuvo por estos lares.

Por lo tanto para salir del túnel vacunas y mas vacunas, ya es hora que digamos con un tono algo mas fuerte a los políticos y pseudo expertos que el valor multiplicador de una vacuna tanto en euros como en vidas es muy elevado mucho más de lo que se piensa , por ello un día menos de covid es mucho futuro. Quizás entablar negociaciones con las farmacéuticas para liberar parcialmente las vacunas y producir a escala global es un reto que deberíamos pensar (es calderilla si lo comparamos con los costes de lo que implica salir de la crisis sanitaria mas tarde). Si bien los argumentos en contra de liberar patentes es de sobra conocido lo que se propone es una suerte de expropiación a precio de mercado de esas patente y por un tiempo prudencial. Así a bote pronto vacunar al 70% de la población mundial costaría unos 75.000 millones de euros (con un precio medio de 15 euros), y que significa eso al lado de las cuantiosas ayudas por ejemplo los 750.000 millones del Fondo Europeo en fin , la geo estrategia ha jugado y sigue jugando un papel especial en esta crisis. Por eso, al menos no nos llamemos a engaño.

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Dicho esto y suponiendo que pasamos el bache, el mundo vuelve a enfrentar dos situaciones muy complejas como el cambio climático (posiblemente el origen de esta pandemia y vaya a saber de cuántas cosas más en el futuro) y la cuarta revolución industrial en un contexto de un mundo globalizado. Para enfrentar estas cuestiones España lo hace con algunas tareas pendientes: el modelo productivo ha demostrado en 2008 (construcción ) y en 2020 (servicios turísticos) que el país no puede salir adelante mientras no transforme esa realidad, por lo tanto la economía verde y circular, la digitalización y la innovación (hay que diferencias innovación de ciencia y tecnología) tienen que ser una prioridad en esta nueva etapa.

No se tratar de poner el PIN de los ODS en la solapa, es algo mucho mas complejo no se vayan a creer que es fácil llevar a cabo esta tarea tal cual estamos organizados política y territorialmente, tal cual organizamos nuestro modelo educativo , tal cual estamos organizando nuestro futuro de las pensiones y el mundo de los subsidios.

 Un cambio de modelo productivo no se puede hacer sin mediar cambios profundos e intensos por lo tanto si no se visualizan esas transformaciones y no se discuten el coste de las mismas no nos engañemos es que “todo cambia para que nada cambie”.

Cuidado que el desempleo y el incremento de la pobreza pueden condicionar estos cambios tan necesarios para que en la nueva crisis no nos pille desnudos y seamos nuevamente uno de los países Europeos más perjudicados. Y lo que si es seguro es que las crisis parecen no diferenciar entre desarrollo y subdesarrollo.

 Por lo tanto, el mundo post pandemia debe ser un cambio no como la TV de blanco y negro a color sino como del papiro a la imprenta y en eso radica los cambios en el modelo de pensiones, de empleo público, de estado de bienestar, de funcionamiento democrático y de priorizar los derechos humanos fundamentales.

 La nueva normalidad no pasa por afirmar de manera frívola que la gente irá menos a la oficina o que los viajes de negocios se van a reducir, la nueva normalidad implica imaginar una economía distinta donde la próxima crisis no nos afecte en sectores que representen el 15 o el 20% de nuestro PIB, dicho lo cual implica la firma de un contrato social distinto entre lo público y lo privado, lo ético y lo estético, los jóvenes vs los mayores, la investigación vs la innovación, los políticos vs los ciudadanos y así tantas otras cuestiones que pasamos de puntillas.

Carpe Diem.

Los laberintos de la economía en el Siglo XXI

Los laberintos de la Economía en el Siglo XXI

If you understand: the productivity, the imperfect information and the trilema (International Macroeconomic) may be you will understand something about the welfare but if you do not understand one of this concepts you must be sure: you will never understand how the people can be more happy.

Mejor no hablemos de política pues en éstos días da la impresión que nada funciona. El Brexit de espejismo va mutando poco a poco en realidad, España puede estar abocada a unas terceras elecciones sucesivas y, la campaña de Donald Trump no muestra signos de agotamiento . Ya veremos que ocurre.

 En este post quería recuperar tres ideas, conceptos y teorías que han cambiado la forma de entender la economía en los últimos 60 años y, que de alguna forma han superado la primera revolución teórica de J. M. Keynes. Además, estas ideas coinciden con las principales preocupaciones de la mayor parte de los agentes económicos (los gobiernos -incluidos los organismos multilaterales, las empresas, los trabajadores y los que conocemos genéricamente como “los mercados”).

 En primer lugar tenemos “la productividad”, concepto que más o menos lo define todo, pues sin “productividad” es imposible avanzar en el bienestar de la sociedad. El crecimiento económico ya no tiene sentido sin un incremento de lo que se denomina “Productividad Total de los Factores” (PTF), en tanto en cuanto los factores trabajo y capital son cada día más productivos, con los mismos insumos podemos obtener una mayor cantidad de bienes y servicios. También hay quién afirma que la distribución de la renta al final depende esencialmente de la PTF.

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 El año que viene se cumplen 60 años desde que en 1957 R. Solow (nobel de economía en 1987) escribiera un artículo denominado: TECHNICAL CHANGE AND THE AGGREGATE PRODUCTION FUNCTION donde básicamente venía a decir que no sabemos muy bien porqué hay crecimiento. O, lo que es igual hay un factor, que no es el trabajo ni el capital, que explica un porcentaje elevado del crecimiento económico. A ese factor lo denominó el “factor residual” (que de residual no tenía nada ya que algunos estudios consideraban que ese factor explicaba en algunos casos el 70% del crecimiento) o, también “la medida de nuestra ignorancia”. Durante todo este tiempo los economistas ligados a la teoría del crecimiento han tenido como objetivo fundamental inspeccionar ese residuo (igual que en la bioquímica).

 En estos años, se han encontrado muchas explicaciones que han mermado nuestra ignorancia. Por ejemplo, entender que no solo basta con contar la mano de obra, sino también su calidad (educación , experiencia, entrenamiento). O, que no basta con acumular capital, sino también analizar cuánta tecnología e innovación se incorpora en ese capital. También se ha estudiado cómo la ubicación geográfica de esos factores y su movilidad logran explicar parte del residuo. Cómo los llamados problemas institucionales (estados democráticos, violencia, corrupción, seguridad jurídica..) también explican parte de esa ignorancia.

 Pero llegados al punto en el que se ha refinado el estudio del “factor residual”, nos sigue faltando qué es lo que explica la productividad. Debemos decir que aún nuestra medida de la ignorancia sigue siendo muy elevada y, que debido a ello se han cometido muchos errores a la hora de generar políticas. Por ejemplo, aplicando políticas educativas de gasto pensando que mejoraban nuestra productividad; o, infraestructuras que ayudaban a generar externalidades para un crecimiento sano. Ciertamente, cada vez con más frecuencia, muchos bancos internacionales de desarrollo , entre ellos el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, se vuelven a plantear la misma pregunta. Y, muchos coinciden que nuestra medida de la ignorancia sigue siendo importante; y, que no sabemos muy bien qué es lo que hace aumentar la productividad, sobre todo a la hora de utilizar políticas públicas conocidas.

 La segunda cuestión tiene que ver con la “información” durante muchos años y hasta hace muy poco tiempo (aún algunos lo creen) se pensaba que en el mercado se ajustaba casi todo y, que, por lo tanto, se lograban equilibrios más o menos estables. Por desgracia, la realidad nos ha demostrado que los mercados funcionarían de esa forma si la información fuese perfecta. En 1970 (hace unos cincuenta años), un incomprendido economista G. Akerlof (por cierto cuyo director de doctorado fue R. Solow) veía como un paper “The Market for “Lemons: Quality Uncertainty and the Market Mechanism” era rechazado tres veces por prestigiosas revistas, artículo que años más tarde, en 2001, le valió un premio nobel compartido con Spence y Stiglitz y, quizás, bromas aparte, una boda con Janet Yellen (actual Chairman de la FED).

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 La idea no era demasiado sofisticada. Akerlof observó que en el mercado unas personas saben más que otras; y, a partir de esa “información asimétrica” se podían explicar demasiadas cosas que no siempre son tenidas en cuenta cuando reina la estabilidad.

 La información asimétrica, por ejemplo, es causa de que muchas veces se paguen salarios más bajos a trabajadores que son más cualificados, pero como los empleadores no lo saben, prefieren ofrecerles un salario como si todos fuesen mediocres. Una muestra de cómo se intentó resolver esta cuestión fue cuando se propuso contratar trabajadores de acuerdo a su “record” bancario. El resultado fue que quedaban fuera del mercado de trabajo gente preparada, lo cual implicaba que existía una información imperfecta. Y, ocurría una “selección adversa”.

 Un primo cercano de ésta es el “riesgo moral”. Veamos la primera derivada. Si tomas un seguro completo es posible que tengas menos cuidado con la velocidad y el riesgo de accidentes; si el gobierno ayuda a un banco porque su quiebra es un problema sistémico, corre el riesgo que el banco no se cuide como debiera. (esto nos suena…).

 La segunda derivada es “el salario de eficiencia” (Stiglitz) que implica pagar más de lo que te mereces porque con ello me evito controlar que en tus horas de trabajo no te comportes de manera inadecuada. (el trabajador lo hará mejor) y con ello evito la falta de información. Esto se puede reconocer como la teoría del “principal” (empleador) y el “agente” (trabajador) la cual ha cambiado la forma de pensar sobre la economía y, sobre todo, de la política económica. La reflexión es: “pregunte a un joven negro de Washington, con un buen récord bancario, quién encuentra el mejor trabajo”. Muchas de las políticas públicas y las regulaciones que se establecen para el buen funcionamiento de la economía se enfrentan a este problema y corren el riesgo de lograr efectos perversos si no se tiene en cuenta.

La tercera cuestión tiene que ver con el funcionamiento de la macroeconomía a nivel internacional y su famoso “trilema” o, también conocido como “la trinidad inconsistente”, término con el que fue bautizada por Krugman (nobel de Economía en 2008) y Obstfeld en 1997.

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Viene a decirnos que un país debe elegir entre: a) movilidad de capitales libres (que entren y salgan sin restricciones) y, b) gestionar el tipo de cambio (desde el gobierno –normalmente, los bancos centrales) a través del valor de la moneda nacional respecto al valor de las divisas (tipo de cambio fijo) y, c) autonomía en la política monetaria o, lo que es igual, fijar, a través del manejo de su oferta y demanda de dinero, el tipo de interés.

 Lamentablemente aunque muchos gobiernos quieren influir sobre los tres instrumentos -movilidad, tipo de cambio y tipo de interés-, solo es posible elegir dos de ellos. Si elijo un tipo de cambio y también el tipo de interés, no puedo tener movilidad de capitales. Si elijo el tipo de cambio y la movilidad, no puedo influir en el tipo de interés. Si elijo el tipo de interés y la movilidad debo dejar que el tipo de cambio fluctúe.

 Los países desarrollados normalmente han elegido la movilidad y el tipo de interés; y dejan fluctuar su moneda, pero en el caso de la zona Euro al fijar el tipo de cambio y tener movilidad se renuncia a la política monetaria.

 Este trilema viene de un modelo conocido como “Mundel – Fleming” en honor a dos economistas que intentaron en los años 60 decirnos mas o menos lo mismo. Robert Mundell, economista canadiense y premio nobel en 1999, mostró, en 1963, en su artículo “Capital Mobility and Stabilization Policy under Fixed and Flexible Exchange Rates”, la inefectividad de la política monetaria cuando hay tipos de cambios flexibles y movilidad de capitales. Y Fleming llegó a la misma conclusión.

Ambos escribieron sus respectivos artículo trabajando en el FMI, por lo que no era casual, por tanto, su preocupación sobre cómo deben actuar los países para lograr aumentar su competitividad (se entiende que lo que hay detrás es la capacidad para devaluar o bien expandir la demanda). Si bien esto influye totalmente a la hora de fijar la política económica, hay algunos estudios nuevos especialmente de H. Rey en “International Channels of Transmission of Monetary Policy and the Mundellian Trilemma” donde con base al modelo Mundell, Rey viene a decirnos que los movimientos de la FED respecto al tipo de interés influyen más allá de lo que esperamos. Y, que, por tanto, la opción de tener política monetaria independiente no parece ser del todo real. En todo caso, el trilema nos deja, al igual que los otros dos temas, un cuestionamiento muy importante a la hora de definir el bienestar de la sociedad a través de mecanismos en este caso vinculados a la competitividad externa.

 Como conclusión, podemos afirmar que la productividad, la competitividad y el funcionamiento del mercado (información simétrica) son conceptos que están presentes en nuestro día a día; pero, quizás nos somos conscientes que cuando nos dan recetas para lograr mejoras en estos objetivos, el grado de incertidumbre sobre los resultados es muy elevado. O, por decirlo de otro modo, sabemos muy poco sobre cómo ser más productivos, sobre cómo hacer para que los mercados funcionen bien y, sobre qué coste pagar para ser más competitivos.

 Carpe Diem

Daniel Sotelsek

¿Y después de las elecciones, qué?

España, Europa y Estados Unidos tienen, en poco tiempo, citas electorales que pueden ser cruciales para el futuro de sus sociedades. Estas elecciones son muy importantes, básicamente, por una razón: en muchos años es la primera vez que nos enfrentamos a populismos y nacionalismos con una probabilidad cierta de gobernar y eso, sin duda, pone de pelos de punta a mucha gente.

En este sentido, las cosas no van tan bien como nos gustaría, pero debemos ser conscientes de que tampoco van tan mal. El mundo, y en ello cuento, no solo a España, Europa y Estados Unidos, ha experimentado un tiempo muy largo de paz y prosperidad. Indicadores sociales como la mortalidad infantil o la esperanza de vida han mejorado de manera exponencial, incluso en regiones como África. La pobreza y la desigualdad son mucho menores que hace ochenta años. Nos guste o no, en Occidente, el nivel de vida de la población medido como se quiera ha ido a mejor.

Ni hablar de cómo ha mejorado la política: atrás quedaron tiranos como Hitler, Stalin y las dictaduras sangrientas del siglo XX, lo cual no implica que haya que bajar la guardia ni que las guerra “no mundiales” no nos afecten. La amenaza yihadista o países como Corea del Norte son un lastre que debemos atender.

Dicho esto, la situación económica de España ha mejorado desde el final de la crisis. El paro ha bajado y la economía crece, dos indicadores necesarios para mantener la sociedad del bienestar que los cuatro partidos mayoritarios, cada uno a su manera, propugnan. Nadie sabe a estas alturas qué pasará en las elecciones ni quién gobernará España los próximos años, pero de lo que si estamos seguros y esto me parece lo más importante es que ningún gobierno podrá hacer lo que le venga en gana. El partido o partidos que gobiernen deberán ser prudentes en sus acciones y concertar casi todas las medidas importantes que decidan tomar: la reforma de la constitución y la cuestión territorial deberá acometerse por consenso; y, no solo por una mayoría de derechas o de izquierdas. Quizás es un bueno momento para resolver tres de los grandes problemas de España: la constitución, la organización territorial y la educación; y, dejar para más adelante otras cuestiones igual de importantes para el día a día, pero que pueden esperar.

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Es curioso pero ningún partido habla de Europa en la campaña, básicamente porque quita votos. Hablar de Europa no es prudente ni popular, pero deberíamos reflexionar sobre este tema porque el futuro de la Unión Europea es otro de los grandes desafíos que enfrentamos. Casi nadie en Europa habla de Europa y su gobernanza. Qué debemos hacer para retomar la confianza en Europa: creo que la respuesta se encuentra en redefinir cuál es el objetivo de la Unión Europea. Para qué sirve a los ciudadanos más allá de mantener la paz y la concordia (cosa que no está tan mal si miramos la historia de los últimos doscientos años). Creo que es importante pensar en una Unión Europea mas reducida, al menos, en lo que se refiere a la unión política, la cual debe incluir la unión monetaria (más o menos consolidada con el euro) y la unión fiscal.

En este punto, entra de lleno la próxima votación del referéndum del Brexit sobre la permanencia o salida de la Unión Europea. A estas alturas nadie sabe tampoco que pasará, pero desde mi punto de vista, siendo coherente con lo dicho anteriormente, no pasará nada pues el Reino Unido no forma parte del proyecto europeo que tiene futuro. Si gana el “si“ se abran marchado de Europa donde nunca se integraron del todo; si gana el “nó” se quedarán en esa Europa que debe redefinirse y donde mucho me temo los ingleses no ven un futuro muy promisorio. En todo caso pienso que el “remain” se va a imponer” y el Brexit no se producirá.

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Por último, quedan las elecciones en Estados Unidos que pintan de lo más interesante (al menos hace años que no había un republicano tan populista como Trump, ni una lucha por la izquierda de la izquierda). Un país, que digan lo que digan, ha sufrido la peor crisis económica y financiera de los últimos años y ha salido adelante en tan solo cinco años, lo cual muestra que a pesar de la amenaza de las economías emergentes sigue siendo una locomotora mundial.

Por esa razón, las elecciones norteamericanas posiblemente son más relevantes para nuestro bienestar que lo que pase en España, o incluso en Europa. Con el resultado de las elecciones presidenciales americanas nos jugamos que el ámbito atlántico pierda importancia, y que los factores positivos de una globalización (con sus luces y sombras) se desvanezca. Donald Trump puede generar una política que vaya en contra de los valores que hacen de ese país el motor de la economía mundial, la integración, la tolerancia y el empuje de una clase media que ha logrado avances en productividad sin precedentes; y que lidera el conocimiento y la tecnología que nos ayuda a mejorar nuestro bienestar.

Tenemos que preguntarnos porque el populismo está avanzando. Hay que preguntarse por qué sucede y no negar la mayor. Esta pregunta tiene muchas respuestas, pero se me ocurren algunas que nos deben hacer pensar. La primera es la falta de trabajo tanto cualificado como no cualificado. El empleo ya no se crea como antes y la sociedad tendrá que dar respuesta a un mundo sin empleo y con muchos pensionistas; así será la sociedad del futuro. La segunda es que la nueva economía tecnológica es deflacionista. Todo se hace más barato, el capital en si mismo y su propiedad ya no son relevantes (incluso el discurso de la clase anticapitalista tendrá que cambiar). La lucha se dará al interior del mercado laboral, pues esa será la fuente de la desigualdad que no parece disminuir. El 1% más rico de la población ha surgido ya no del capital, sino de los elevados salarios de los ejecutivos que gestionan mega empresas que nadie controla, al menos como antes. La tercera respuesta se encuentra en el mundo de las finanzas. Los bancos comerciales y la intermediación pronto tenderán a desaparecer y el mundo interconectado suplantará a una élite financiera que ha sido la dominante en los últimos cincuenta años. El cuarto tema es el nuevo orden internacional, los países del Pacífico y los emergentes habrán logrado, antes que tarde, una importancia impensable hace unos años. Los países emergentes han pasado de representar el 36% del PIB Mundial en 2012 al 60% en 2020, mientras que la UE ha retrocedido del 30% al 15% en tan solo 40 año. Las instituciones multilaterales tendrán, por tanto, nuevos protagonistas, lo cual puede implicar que los bienes públicos internacionales se cada vez más públicos y menos occidentales.

Por todo esto, creo que lo que pase en España el 26-J no es tan relevante ni será tan grave, tanto si sigue Rajoy y su política de austeridad como si gana Iglesias y el populismo llega al poder, pues hoy más que nunca el meollo de la cuestión, nuestro bienestar futuro está en Europa y mucho más en Estados Unidos.

Hace poco me llamó la atención una frase que mencionaba el secretario de Naciones Unidas a los estudiantes en una universidad americana: “voten programas y no candidatos” y un estudiante que estaba a mi lado se preguntaba: “dónde se pueden consultar los programas” ….

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Carpe Diem

Daniel Sotelsek

La gobernanza global pasa factura

Global governance takes its tool

What does the World Trade Organization (WTO) , the International Monetary Found (IMF)  and the European Union (EU) have in Common?
They are  supranational organizations that incited by the globalization process, have re-formulated their mission and organization. In this post we will discuss how global governance affect us.

 La gobernanza global pasa factura

¿Qué tienen en común la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE)? Son organizaciones supranacionales que, espoleadas por el avance del proceso de globalización, han reformulado su misión y organización; en este post comentaremos cómo afecta a la gobernanza global, la renovación institucional de estas tres instituciones; también reflexionaremos sobre lo que estas organizaciones no comparten: su eficacia o efectividad en la gestión de los bienes públicos globales.

Las tres instituciones son fruto, en su estado actual, de la globalización. Nadie imaginaba, hace tan solo 30 o 40 años, un mundo tan inter-conectado, en el cual los bienes y servicios circularan con gran rapidez. Tampoco imaginábamos que el FMI junto a la UE y el Banco Central Europeo formaran un trio -los hombres de negro- que permitiera generar control y estabilidad financiera en una de las zonas más prósperas del planeta. Pocas personas podían aventurar una Europa tan amplia como la actual y, con tantos problemas nuevos, que van más allá de lo económico,  afectando a cuestiones políticas, sociales, culturales, etc..

 En cuanto a los bienes públicos, hay un amplio consenso en que su provisión debe ser tanto a escala local como a escala global.  En el caso de los bienes públicos locales, casi todos aceptan que los gobiernos deben imponer impuestos, regulaciones y  recomendaciones para que la provisión de los así llamados bienes públicos puros (no exclusión y no rivalidad en el consumo) e impuros (como puede ser el caso de la congestión de tráfico o de la generación de una externalidad negativa) sea eficiente.  Por el contrario, a escala global al no haber una gobernanza mundial,  la provisión de determinados bienes públicos es todavía un concepto abstracto y con contados ejemplos reales.

En definitiva, el debate acerca de la  gobernanza global y la gestión de los bienes públicos globales (estabilidad, seguridad, bienestar, sostenibilidad ambiental) está más presente que nunca, al tiempo que el debate nunca ha sido tan difícil como ahora.

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En todo caso, la hipótesis de partida de este post sobre la gobernanza global debe construirse sobre un hecho: de las tres instituciones mencionadas, una de ellas –la UE- aparenta mayor fortaleza; pero tiene, a mi juicio, una debilidad estructural -la brecha entre sus objetivos como Unión y los objetivos de sus estados miembros- que pone en cuestión la posibilidad de proveer determinados bienes públicos globales. Con el añadido de que, de una forma u otra, esta organización es un elemento imprescindible de  la gobernanza global.

Las otras dos instituciones que mencionamos están atravesando un período de serias dificultades. El FMI intenta su reorganización para transformarse en una  institución que se pueda sumar a la gobernanza mundial. Y, la OMC intenta volver a la ronda de negociaciones sobre el comercio mundial que logre una mayor liberalización.

¿Todo esto nos hacer ser pesimista sobre el futuro de la gobernanza global? La respuesta, desde mi perspectiva es que no; por el contrario, la necesidad de la provisión de bienes públicos globales nos hace estar cada más cerca de la problemática y de la pregunta que hemos postergado durante mucho tiempo: ¿Cómo construir instituciones supranacionales? y ¿Cómo adaptar su funcionamiento a los cambios provocados por la globalización?

Comencemos con la OMC:  la mayoría piensa que no se avanza en las rondas de negociaciones para liberalizar el comercio porque la organización es muy débil. Sin embargo, algunos argumentos como los de S. Guriev nos indican justamente lo contrario. Guriev afirma que si el avance no es rápido, se debe a que los gobiernos saben que cuando la OMC aprueba condiciones, su nivel de cumplimiento en el mediano plazo es muy fuerte. En otras palabras, cuando se producen acuerdos en la OMC, se consolida una gobernanza global del comercio internacional que ningún país por poderoso que sea, puede incumplirla por mucho tiempo. Este mecanismo de sujeción a la norma se refuerza por la propia dinámica de la globalización. Por lo tanto que la OMC no avance como nos gustaría es una paradójica buena señal de que la gobernanza comienza a funcionar.

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En lo que respecta al FMI , hasta hace poco tiempo era institución dedicada a proveer soluciones a los problemas de los países en desarrollo y de algunos países emergentes. Ahora juega un rol fundamental en la provisión de un bien público global como es la estabilidad financiera. En ese sentido, muchos se quejan de que tampoco avanza al ritmo que nos gustaría. Y, de forma similar al caso de la OMC, es posible que este avance lento nos muestre que el camino de la gobernanza mundial está a la vuelta de la esquina. Pensemos, por ejemplo, en la lucha en la que están empeñados muchos países para conseguir mayores cuotas de decisión, o en el caso del yuan para que forme parte  de las monedas de reserva. Quizás esa falta de acuerdo se deba a que gradualmente se acepta más y más que las decisiones del FMI en materia de recomendación son equiparables a la calificación de las agencias de riesgo; y, que sus decisiones ya no pueden ser menospreciadas pues forman parte de una gobernanza que quién sabe puede en el corto plazo imponer los primeros impuestos o tasas financieras globales.

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El caso de la Unión Europea es otro ejemplo de creación de una autoridad supranacional proveedora de bienes públicos que los Estados no pueden generar a su nivel con un grado de eficiencia aceptable. Pensemos en la moneda única vs la gestión de tipos de cambio nacionales. O determinados acuerdos ambientales que  hoy en día, sin el protagonismo de la UE, difícilmente podrían aprobarse. Otros acuerdos también se enfrentan a desafíos importantes que ponen en duda la legitimidad y existencia de la UE. Pensemos, por ejemplo, en la situación a la que se ha llegado con la flexibilización de los criterios de Maastricht: casi todos los países los incumplen (bueno mejor dicho todos), lo cual muestra una debilidad manifiesta de la UE en tanto que proyecta la idea de que no puede imponerse un gobierno europeo más allá de lo nacional, si lo que está en juego es el bienestar de los ciudadanos nacionales.

Consejo de la UE grande

En este sentido, sobre el futuro de la UE, son más numerosos los optimistas que los pesimistas. Al fin y al cabo, Europa ha logrado una paz y prosperidad como nunca en su historia ha logrado un estado social y de derecho. Logros muy relevantes en los países del Norte y grandes aspiraciones en los países del Sur. Europa ha logrado superar retos como la unificación alemana o la ampliación al Este. Mientras que en el caso de la OMC y el FMI posiblemente se dé lo contrario, siendo mayoría los pesimistas que afirman que las instituciones se han quedado anticuadas y que no sirven para mucho.

Mi posición es distinta. Creo que la provisión de bienes públicos globales  (podemos incluir la mejora de la equidad o la regulación de la economía colaborativa entre otros ya muy conocidos) necesita de organizaciones globales que vayan más allá de la UE. Comparando Europa con la OMC o con el FMI, creo que hay una mayor debilidad en la UE respecto a la hipótesis de una gobernanza supranacional capaz de proveer bienes públicos globales. Ello se debe básicamente a dos cuestiones: la primera que son menos los países involucrados y, la segunda que algunos países son demasiados grandes para caer. Un riesgo moral que ninguna de las otras dos instituciones soportan. Hay ejemplos de sobra que muestran como en Europa se puede sancionar a Grecia o Portugal, pero no a Francia o Alemania. Mientras que también hay ejemplos de sobra conocidos en los que la OMC puede sancionar a países grandes, incluso a Estados Unidos sin temor a una represalia.

La reflexión final con la que quiero concluir este post es que, paradójicamente, el tipo de instituciones globales como el FMI o la OMC, que aparentan haber fracasado, son las instituciones que gradualmente, paso a paso, están garantizando la provisión de ciertos bienes público globales.

Y, si no son éstas, otras ocuparán su lugar. Pero, en cualquier caso, siempre bajo la forma de instituciones globales, no necesariamente supranacionales.  Mientras que el modelo de la UE sigue atrayendo al resto de organizaciones regionales supranacionales, son otras instituciones globales las que están cosechando más éxitos, reemplazando a los estados y foros regionales en la provisión de bienes públicos globales que ni los estados ni las organizaciones supranacionales por criterios organizativos o de tamaño están en condiciones de proveer. Pensemos en la aparición de mega-ciudades y qué organizaciones están sirviendo de canalizadores de iniciativas que dan respuesta a problemas como la adaptación al cambio climático. En el caso del comercio y las finanzas, éstas se han globalizado, ahora hace falta asegurar determinados bienes públicos que aseguren que la globalización discurra por los cauces que nos interesan a todos.

Por último me gustaría introducir el tema de la “equidad” como bien público, pero nuevamente cuando nos referimos a la desigualdad global entre los ciudadanos (no entre las naciones) nos damos cuenta que los niveles son exageradamente elevados (GINI =0,67 de promedio -concepto 1-) y que no tiene nada que ver con la idea nacional o supra nacional (UE) de la equidad donde lo que interesa es la equidad entre los ciudadanos de un mismo territorio (GINI ponderado por habitante de 0,55 -concepto 2-). La pregunta nuevamente es si las Instituciones que no sean globales podrán resolver un problema global como el de la equidad.Y la respuesta posiblemente es que “no”.

Dejamos planteada la idea para un siguiente post que analice el papel de instituciones como el Banco Mundial y los Bancos de Desarrollo Multilaterales y su rol como proveedores de “bienes públicos globales”

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Carpe Diem

Bitcoin: ¿el futuro o una moda pasajera?

When we asked what is the Bitcoin (BTC) traditional wisdom find out many replies to try to explain how this acronym usually identified as “virtual money” and “crypto-currency -P2P-”

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Cuando preguntamos qué es el Bitcoin (BTC) la sabiduría popular encuentra infinidad de respuestas para tratar de explicar el funcionamiento de esta sigla que normalmente se identifica como “Dinero Virtual” o “Cripto-moneda”.

En este post no pretendo ni me creo capacitado para abordar una cuestión tan compleja de forma integral pero no está demás conocer algunos elementos que hacen del Bitcoin una frase de moda y cada vez más de moda, lo que no sabemos es si será pasajera o el inicio de una época donde algunos entusiastas hablan de deshacerse del yugo de los Bancos Centrales o de multiplicar el comercio mundial.

Bitcoin es ante todo una nueva red de pago y en ese sentido podemos decir que consituye un forma de “dinero” (que si bien no cumple con todas las características del dinero si incluye las de medio de pago y depósito de valor) y una tecnología de carácter experimental, de allí que no se aconseja invertir los ahorros en Bitcoin.

Pero esto no significa que haya un emisor detrás de los Bitcoin pues es una tecnología entre pares donde no hay una autoridad central que resguarde y cree materialmente el dinero, las emisiones de Bitcoin se hacen de forma colectiva en la red (en otras palabras nadie es dueño, nadie controla y cualquiera puede estar presente).

Para tener BTC lo primero es tener un lugar donde guardarlo o sea un monedero (ordenador , tel etc.etc) y luego comprar a través de la entrega de bienes o servicios o bien directamente a otros usuarios que tienen BTC. No es como un billete que pasa de una mano a otra sino que es un código encriptado.

Decíamos que se asemeja a una moneda porque también se puede gastar comprando bienes y servicios que cada día más se expanden en el mundo de la economía formal y legal (pues es cierto que todo el comercio ilegal y no formal suele utilizarlo desde hace tiempo ya que presenta un grado de privacidad muy superior a las transacciones tradicionales que se realizan con dinero, para ello nada mas elocuente que mirar un poco más sobre cómo funciona Internet y qué es la “deep web” donde el BTC se utiliza de forma generalizada.)

La explicación sobre el BTC se puede encontrar en los documentos para desarrolladores, la idea es que uno genera en su monedero una dirección de Bitcoin y luego esta se da a las personas que se relacionen con usted como su fuese una dirección de correo electrónico personal, lo que lo diferencia es que las direcciones de los Bitcoins que se mueven se pueden usar una sola vez, cuando se realiza una transacción se utiliza lo que se llama la “cadena de bloques” que es una especie de gran libro de contabilidad pública compartida entre todos (gestionada por los “mineros”), esta tecnología permite un grado de privacidad e integridad que no existe en otras transacciones. En este caso si transfiero valores de mi monedero Bitcoin a otra persona uso mi clave (prueba matemática) que asegura la autenticidad y la red lo conoce y lo contabiliza siendo imposible que alguien pueda manipularla.

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Esta estructura de gestión y pagos no permite algo muy importante que otras monedas si lo permiten: la posibilidad de manipulación por parte del mercado o de alguna autoridad central, nadie puede crear bitcoin y por tanto no puede haber inflación de bitcoin.El incremento limitado de la oferta monetaria del sistema Bitcoin (la creación de nuevas monedas) se distribuye de manera uniforme (según la potencia computacional) a los nodos participantes, denominados mineros, que contribuyen a asegurar la red.

La pregunta clave es: ¿cómo se forma el precio relativo del BTC con otras monedas? ¿Qué hace que su precio suba o baje?. Preguntas muy relevantes pues sin duda el precio del BITcoin es muy volátil pero no hay otra explicación que su oferta y demanda y en algunos casos puede tener períodos ilíquidos. Si aumentara la cantidad de sitios donde comprar con BITcoin es posible que su precio suba y lo contrario lo haría bajar, algo parecido pasa con otras divisas (oferta y demanda) pero lo diferente es que la base de un billete es la confianza en un emisor central y lo que se supone que hay detrás de una emisión son bienes y servicios reales

Debido a lo volátil de esta tecnología que se usa como canal y medio de pago se hacía necesario contar con alguna institución que medie de forma seria para hacer mas transparente el “precio diario del XBT” y esto ha sucedido en mayo de 2015 cuando el la Bolsa de New York NYSE estrenó su “índice Bitcoin” como el primer índice de una divisa digital siguiendo su evolución en los distintos mercados que opera. El índice NYXBT se ofrece diariamente después de las 4 de la tarde. También la Comisión de comercio de futuros sobre comodities (CFTC), ha declarado que todas las monedas virtuales por supuesto el BITcoin es un comodities

Es importante poner de manifiesto que el BITcoin al ser una tecnología más que una moneda es una innovación que va más allá de un sistema de pagos y que incluye: Protección contra el fraude por un intercambio seguro, puede ayudar a globalizar, optimizar el sistema de costes, mejorar los micropagos, ayudar a la financiación colectiva etc etc. Realmente esto es lo importante y no quedarnos en la anécdota de si Satoshi Nakamoto (su misterioso y desaparecido creador) es un genio o un manipulador.

Como toda tecnología tiene su lado pesimista y en este caso viene de la mano de quiénes consideran que el sistema no tiene capacidad para crecer (solo se puede hacer 7 transacciones por segundo) por el tamaño de los bloques pero ya hay quienes están trabajando en una versión de Bitcoin XT de ello depende que el Bitcoin sobreviva y posiblemente se generalice o bien que desaparezca.

En España no son pocas las tiendas o despachos que aceptan BITcoin pero igual que el coche eléctrico todavía su futuro no es muy claro, por ahora la última noticia es que Princeton University ha lanzado un curso masivo MOOC en Coursera el 5 de septiembre será por algo.

Veremos que pasa…..

Daniel Sotelsek

El Medio Ambiente y la encíclica LaudatioSi´

Environment and Encyclical LauadatioSi´

The idea of this post comes from the recent publication of the encyclical of Pope Francisco I, LaudatioSI´and the UN proposal on “Sustaniable Development Goals” (ODS). I don´t want to go beyond a general reflection on the issues we can find underline in the encyclical and particullary think about the “trilema”; development-enviroment-poverty.

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La idea de este post parte de la reciente publicación de la encíclica LaudatoSI´ del Papa Francisco y de la propuesta de la ONU sobre los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS). No pretende ir más allá de una reflexión muy general sobre cuestiones que están subyacentes en la encíclica y especialmente sobre los problemas ambientales más significativos. Cuestiones ambientales, justamente en un año donde, además, de sumarse la Iglesia Católica con la encíclica de Francisco, la ONU echa el resto en París y New York con objeto de dar impulso a los llamados “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS) y lograr compromisos que revitalicen el Protocolo de Kyoto para mejorar uno de los problemas ambientales mas serios a los que se enfrenta la humanidad: el calentamiento global.

No tiene demasiado sentido analizar cuáles son los problemas ambientales más importantes, pues mal que bien (la encíclica y la ONU) los describen de una manera adecuada; la primera, en el capítulo primero -Lo que le está pasando a nuestra casa- y, los ODS, en un sentido muy parecido, también los describe con precisión.

Mi primera reflexión es que resulta poco estimulante considerar solamente los problemas de carácter global, aunque resulta muy efectista; pues, también, hay problemas ambientales de carácter nacional y local, que, si bien no  influyen de manera determinante en el futuro del Planeta, están ahí. Y, afectan al bienestar de las personas.

En este sentido, el desplante que se le hace a la “Economía Ambiental” es notorio. Muchos problemas ambientales, locales y nacionales, se han resuelto, y, ha mejorado el bienestar de la sociedad, a partir de soluciones que da la Economía. Tal es el caso de las “técnicas de valoración monetaria” (pensemos por ejemplo cuánto debe ser la tasa acústica para las compañías que operan en los aeropuertos); o, la aplicación de “instrumentos económicos”en las políticas ambientales (qué útiles han resultado ser los mecanismos de desarrollo limpio -MDL)

En segundo lugar, la Ecología, sin lugar a dudas, tiene mucho que decir a la hora de comprender como funcionan los sistemas que conforman el funcionamiento de la vida en nuestro planeta. Esta reflexión tiene que ver con las intenciones de los que se empeñan en recurrir en proponer metas exigentes y dan cifras sobre reducciones de CO2 (por poner un ejemplo), que sin duda son complicadas de cumplir. Muchos dirán (y, en esto, la Encíclica es un claro ejemplo) que hay que perseguir la utopía; pero, resulta que en las negociaciones que dan lugar a los acuerdos sobre el clima hay dos variables a considerar: una los límites que se proponen (umbrales); y, otra es la probabilidad de que el evento sea posible (incertidumbre).

Simplemente aplicando la teoría de juegos se demuestra que, mientras mejores estén definidos los umbrales, menor probabilidad de incertidumbre se produce, y, el resultado es que la cooperación es mayor. Hasta ahora, y, tanto la Encíclica como la ONU, insisten en poner umbrales exigentes. Y, así solo logran mayor incertidumbre y menos cooperación, tal y como ilustran la historia de los acuerdos y sus denuncias.

Así podemos entender que establecer umbrales menos ambiciosos no significa ser irresponsables, sino todo lo contrario. Pero muchas veces lo “politicamente correcto” es proponer más y más. Un estupendo ejemplo sobre la aplicación de la teoría de juegos en el ámbito de la negociación del clima lo encontramos en Barret, S. and Dannenberg, A (2012).

Una tercera reflexión tiene que ver sobre quién le da valor al Medio Ambiente. Por descontado, esta pregunta nos obligaría a un post específico y mucho más detallado. No obstante, parece que hay cierto acuerdo en que, para bien o para mal, es el “hombre”el único que puede asignar un valor al medio ambiente. Esta visión antropocéntrica, posiblemente es bastante limitada. No se nos escapa que necesitamos extenderla a fin de considerar casos, donde algunas cuestiones ambientales tienen un valor muy elevado. La visión antropocéntrica debe ampliarse.El ser humano es el único depositario de valores morales, y, en esa singularidad reside el imperativo que le compele a reconocerse con obligaciones consigo mismo y con su entorno, deberes de protección y cuidado con aquello que conocemos como la “naturaleza”.

En este sentido, la Iglesia, y esta Encíclica en particular, nos ofrecen una revisada exégesis de la narración que nos ofrece el Génesis de la “Creación”. Afirma su convicción de que “el hombre dominará esta Tierra”, para seguidamente agregar “responsablemente”. Lo cual sigue siendo una visión antropocéntrica. Y sigue, aunque ampliada, quedando alejada de algunas visiones ecologistas donde existe una clara contradicción a la hora de proponer mejoras. Tampoco es fácil dar contenido al término “responsablemente”. Quién suponemos que ostenta la legitimidad de decidir el alcance de lo responsable. Llegados a este punto, relacionando el uso responsable de los recursos con el concepto de pobreza, la cuestión se torna compleja. Muchas veces para paliar la pobreza, el ser humano no actúa responsablemente con la naturaleza. ¿Tiene derecho a ello?. Desde mi punto de vista, claro que sí.

Hemos pasado de la única época estable para la Tierra (unos 1000 años) el Holoceno a la del Antropoceno, y, por ello, son muchas las presiones y los límites que hoy deben afrontarse con un paradigma diferente, donde el crecimiento de la población estén en el centro del debate, parafraseando a Rockstrom (un video que vale la pena ver) :

“El problema es que estamos exprimiendo a este pobre planeta; una explotación que, como presión principal, tiene al crecimiento demográfico, claro. Pero esto no se trata sólo de números. No se trata sólo de que somos 7.000 millones de personas en vías de ser 9.000 millones, también es una cuestión de equidad. La mayoría de los impactos ambientales en el planeta han sido provocados por la minoría rica; el 20% que se subióal tren industrial a mediados del siglo XVIII. La mayor parte del planeta, que aspira al desarrollo, que tiene derecho al desarrollo, aspira con ansias un estilo de vida insostenible, una presión trascendental.

En este sentido, la Iglesia no ha sido capaz de mencionar de forma clara en esta Encíclica la primera fuente de presión: el crecimiento de la población y la necesidad de hacer algo para conseguir la sostenibilidad. Tampoco la ONU ha sido explícita diciendo que este debería ser un objetivo. En mi opinión, como en la de muchos, no es la única presión, pero, sin lugar a dudas, para lograr un desarrollo sostenible, controlar la explosión demográfica actual es una condición necesaria.

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Una cuarta reflexión muy breve que me gustaría comentar es que la Encíclica si pone el dedo en la llaga al redefinir el concepto de sosteniblidad, ya que incorpora la equidad intra-generacional, que el mundo de la ecología ha ido abandonando poco a poco en beneficio del discurso inter-generacional. Lo único relevante para mejorar la sostenibilidad es reducir los niveles de pobreza, o, lo que es igual, solo logrando mayor equidad, seremos capaces de saber si estamos dispuestos a cuidar este planeta para las futuras generaciones. Olvidarse de este tema es no querer enfrentar el problema. Se hace necesario volver al espíritu de la definición de DS que se pensó en 1983 por la Comisión Brundtland (un informe original que vale la pena leer con atención)

“Está en manos de la humanidad hacer que el desarrolla sea sostenible, duradero, o sea, asegurar que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias.La Comisión cree que ya no es inevitable la pobreza general. La pobreza es no sólo un mal en sí misma. El desarrollo duradero exige que se satisfagan las necesidades básicas de todos y que se extienda a todos la oportunidad de colmar sus aspiraciones a una vida mejor. Un mundo donde la pobreza es endémica estará siempre propenso a ser víctima de la catástrofe ecológica o de otro tipo.”

Debo decir que, es tanto lo que cuesta desde el punto de vista ambiental lograr la equidad intra-generacional, que solo es posible con una reducción sustancial de los niveles de vida de los países de la OCDE. ¿De verdad creemos que es posible algo así?. Personalmente, creo que no; y, si no estoy equivocado, el discurso que vincula la pobreza y el medio ambiente puede ayudar y tranquilizar conciencias; pero, no es realista. Una buena forma de evitar instalarnos en el cinismo puede ser poner el énfasis en las generaciones venideras….. (en la equidad intergeneracional)

Para terminar, una reflexión sobre la imposibilidad de lograr todos los objetivos. Todo no se puede, la Encíclica pide todo a la vez, y, creo que no posible. La idea (que se repite de forma constante en la Encíclica) de corregir el funcionamiento del capitalismo mundial, de evitar las externalidades negativas de la globalización etc.. sin duda pueden ayudar a generar un ambiente mas sostenible, pero no necesariamente conlleva un desarrollo tal cual lo entendemos. Porque muchos de los beneficios que hacen que el ser humano disfrute de niveles de vida impensables hace cien años llevan implícitos el modo de producción capitalista. Podemos ilustrarlo con dos ejemplos: la energía y el empleo. En el primer caso, es necesario el crecimiento, y, por tanto, el aumento de la demanda de energía que no puede ser cubierta por las energías“renovables”en el mediano plazo. ¿Qué hacemos?. Producimos energía mas cara, quizás una solución intermedia sea mejorar la eficiencia. Respecto al empleo, su creación es una necesidad acuciante que se prioriza muy por encima de la sostenibilidad. La economía no generará el empleo suficiente para cubrir una oferta creciente, sin un crecimiento económico acelerado. ¿Qué hacemos?. Dejar a la población en el paro indefinido. No creo que esto sea posible.

En definitiva, los temas que hoy se debaten, por supuesto, que son relevantes. Pero, sobre todo implican un trilema a la hora de buscar soluciones: medio ambiente- crecimiento  y pobreza.


MAFALDAMUNDO

Daniel Sotelsek

¿Qué nos depara el 2015?

Que nos depara el 2015 en Europa

Por ahora, el año comienza de la peor forma posible, con un ataque terrorista que ha costado la vida a los trabajadores del semanario Charlie Hebdo y que por su brutalidad se nos hace incomprensible desde cualquier punto de vista. Las imágenes nos dejan sin palabras y con un sentimiento de impotencia ante tanto terror y maldad. Un suceso que tendrá repercursiones -no sabemos cuáles- en la Francia de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

En lo político, la situación es de mucha incertidumbre, el ascenso en intención de voto de partidos populistas (tanto de derechas como de izquierdas) en Grecia, España, Francia, Italia y Holanda, sumado al posible adelanto del referéndum en Reino Unido sobre  la continuidad en la UE y, la debilidad política en Portugal hacen que los cimientos de la UE se vean amenazados seriamente.

En lo económico, la situación no es mucho mejor y alimenta el rumbo político con la frase “demasiado es demasiado”. Europa está estancada (no crece), con deflación (la demanda no tira del carro), con deuda soberana y privada muy elevada (sacrificios para el pago de intereses), y con un alto nivel de desempleo ( exige sacrificios para mantener los seguros de desempleo).

En lo social, desde la crisis de 2008, la situación no ha hecho más que empeorar tanto en los niveles de pobreza como de desigualdad. Los ciudadanos están cansados de escuchar que la única solución es el ajuste y comienzan a pensar que la única solución es menos Europa, opinión más extendida entre los que forman la Eurozona. El horizonte no parece ser muy bueno pues a estos niveles algunas estadísticas indican que el nivel de vida en 2015 en términos medios puede haber caído un 18% desde el 2008; y, si excluimos Alemania, Reino Unido y los Países nórdicos la situación es realmente preocupante. Piketty se ha convertido en el gurú de toda el ala izquierda que clama una vuelta a una economía mas humana y mas igualitaria.

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Algunos economistas como N. Roubini han destacado la fragilidad del momento en que se encuentra Europa, especialmente cuando se la compara con Estados Unidos pero también hay diferencias con el caso de Japón.

En el primer caso considera que son tantas las diferencias con Estados Unidos, que Europa se encuentra en una situación donde realmente no puede hacer frente a los problemas que son necesarios superar para mantener el Euro: la demografía de un continente envejecido que se dirige a la insostenibilidad ( en 2060 puede alcanzar el 60%); la geografía no ayuda ( Europa sigue siendo un conjunto de países heterogéneo); el libre movimiento de personas y capitales está restringido por cuestiones lingüísticas, culturales, legales; la asimetría entre las países es enorme: mientras un grupo gasta (Grecia, Portugal, Italia..), otro grupo debe ahorrar (Alemania, Holanda, etc.) y por último la incoherencia de un área monetaria óptima (no existe unión fiscal ni política -en términos reales de soberanía-).

Éstos y otros factores explican la forma de hacer política en la UE y más específicamente la forma de hacer política monetaria. El BCE lo esta haciendo todo, absolutamente todo, con un retraso considerable: la política monetaria activa, la supervisión bancaria, la expansión monetaria, etc.

Frente a estos argumentos están los que dicen que la situación será similar a la de Japón ,pero hay una pequeña – gran diferencia- y es que Japón no tuvo la crisis de deuda de Europa porque supo monetizar su deuda imprimiendo dinero en una economía única. El BCE no puede hacer esto simplemente porque la divergencia entre países hace imposible un consenso y adoptar una estrategia coherente a la hora de actuar. Sólo con palabras de “súper Mario” no se puede hacer frente a una situación como esta.

En estos días, se decidirá el futuro político de Grecia y si las cosas salen mal (esto es, que gane Syriza con planteamientos radicales) es posible que la salida del país heleno del Euro comience a plantearse seriamente, pues la devaluación es, al fin y al cabo, la primera herramienta a mano cuando uno se encuentra en una situación desesperada. Es cierto que el Euro ya lo esta haciendo (devaluándose), pero esto no puede tener mucho recorrido pues la asimetría entre países saldría a la luz y veríamos como para un país como Alemania un euro/dólar de 1,50 es una buena medida mientras que para las países del Sur de Europa es posible que el equilibrio se encuentre en una banda de 1,10-0,9.

Con estos mimbres la pregunta es qué hacer y luego cómo hacerlo. Mucho me temo que no tenemos demasiadas respuestas para la primera pregunta y llegado el caso de una decisión concreta tampoco tenemos respuesta para la segunda pregunta.

Pero siempre hay optimistas que piensan que tirando para adelante la situación cambiará y los astros nos serán favorables: pues a siete años de vacas flacas le siguen siete años de vacas gordas; pero como decía un amigo mío no vaya a ser que estos años fueron lo de las vacas gordas.

Las soluciones no son fáciles, pero debemos entender que el ciclo político económico es difícil de predecir. A medida que continúe el ajuste, la política será populista y, a medida que la política sea populista la culpa será de Europa. Quizás sea el momento de reflexionar sobre un avance en materia fiscal que nos haga mas iguales pues de esa forma podremos hacer una política económica coherente con dos principios: apostar por la tecnología y la innovación como única vía para aumentar la productividad en términos reales en el largo plazo; y, una política monetaria y fiscal que ayude a toda la Unión en el corto plazo.

En todo caso, sigue pesando como tema central de esta Europa dividida (también en Japón y en cierto modo en Estados Unidos) la desinflación y el estancamiento. En Europa el tipo de interés real es negativo y el índice de inflación también, lo cual implica que a la postre se puede producir lo que la propia Alemania (y posiblemente todos los países de la UE) persigue a la hora de poner firme al BCE con el tema de la inflación. Esto es que nada permita que el ahorro de sus concuidadanos pierda valor, en otras palabras lo que no ha hecho la inflación lo puede hacer la deflación. Y en medio de este enredo de tipos de interés nominales en cero y reales negativos están aquellos economistas que como L. Summers plantean una etapa en la economía mundial (mucho más acentuada en Europa) de un “estancamiento secular”.

El argumento no es difícil de entender: el desequilibrio entre el ahorro y la inversión ha hecho que el tipo de interés de equilibrio (o sea el que coincide con el pleno empleo) sea de un -2 o -3% pero como el interés nominal no puede ser negativo, las economías se verían abocadas a un estancamiento secular, o lo que es igual a un crecimiento muy bajo especialmente por falta de demanda. Sin embargo, los problemas por el lado de la oferta no son menores y se pueden explicar, en parte, por los problemas económicos del pasado; pero, también, por la caída de la demografía y la pirámide de edades, el final del incremento de la fuerza del trabajo por la incorporación de la mujer al mercado, el bajo rendimiento (en términos de productividad) que nos otorga una mejor educación y, el escaso incremento de la productividad.

Daniel Sotelsek

El que da y reparte se queda con la mejor parte: La desigualdad en la distribución de la renta

 

The one that gives and distributes gets the best part: The income inequality

In this post, I would like to reflect on a very important topic to the economists in recent months: I am referring to the inequality of income distribution. The first question to analyze is that this issue is much more complex than it initially appears, what is the measure under consideration?. Income inequality between people (functional inequality); inequality in the territories (regional inequality);or inequality of income distribution between generations (temporal inequality). In this sense the book of Piketty is a good approximation to the discussion.

En este post me gustaría reflexionar sobre un tema muy de moda en los últimos meses tanto entre los economistas como en la sociedad en general: me refiero a la desigual distribución del ingreso.

Lo primero que debemos decir es que esta cuestión resulta mucho más compleja de lo que aparece a primera vista, ¿cuál es la medida que estamos considerando? la desigualdad de la renta entre las personas (desigualdad funcional ), la desigualdad en la distribución de la renta en los territorios (desigualdad regional) o la desigualdad de la distribución de los ingresos entre las generaciones (desigualdad temporal). Según sea el caso puede suceder que personas que tienen una renta parecida en un país consideren que la desigualdad de la renta regional es lo importante. También puede suceder que países (OCDE) con igual renta y distribución (convergencia) entre un grupo de países (OCDE) consideren que lo importante es que las generaciones presentes estarán mucho mejor que las generaciones futuras.

Lo segundo y no menos importante es definir donde están los límites de una desigual distribución de la renta. Muchos aceptarían de buen grado que una mejora en la distribución (equidad) forma parte de una mejora en el bienestar social, pero recordemos que el bienestar social también requiere de un nivel de eficiencia (crecimiento). Por ello, fijar el umbral no es una cuestión baladí y, en todo caso, representa un juicio de valor muy difícil de distinguir. Me atrevería a afirmar que a mayor igualdad no implica necesariamente un mayor bienestar.

La tercera cuestión tiene que ver con la definición de renta: la idea es sencilla: con más renta, las personas pueden tener acceso a más bienes y servicios, pero también es cierto que hay un agente que es el Estado que puede redistribuir la renta a través de la provisión y disfrute de los así llamados bienes públicos. (salud y educación) Esto último casi nunca se incorpora en las medidas tradicionales de desigualdad. (índice de Gini, curva de Lorenz,etc.) Además, es curioso, pero la globalización también provee “bienes públicos” globales que poco a poco se van incorporando en nuestro devenir diario.

En fin, un tema complejo que casi siempre se decanta por un sesgo muy peculiar y jerarquizado donde primero se considera la desigualdad entre las personas, luego entre los países y muy poco entre las generaciones. Dicho esto, mi reflexión seguramente pecará de más de lo mismo y será susceptible de muchas críticas.

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Piketty, el economista de moda, con su libro “Le capital au XXI siècle” ha dado una patada en toda regla al avispero y saca dos conclusiones muy contundentes: la primera es que el rendimiento del capital en un sentido amplio (tanto de las rentas como del patrimonio) se ha mantenido constante durante muchos años (su estudio comienza en el siglo XIX para algunos países) y ha sido muy superior a la tasa de crecimiento de la economía lo que deja mal parado a la parte de la renta del trabajo. Este hallazgo implica que la distribución del ingreso va de mal en peor para la mayor parte de las sociedades (independientemente de su nivel de desarrollo). La segunda conclusión es que esta situación que denomina “capitalismo patrimonial” junto a una estabilidad en el crecimiento de la población llevará a la sociedades a niveles inaceptables de convivencia. Su tesis se apoya en evidencias empíricas: el mundo ya pasó por esto a principios del Siglo XX, cuyo resultado más inmediato fue la Primera Guerra Mundial.

El estudio de Piketty no hubiera sido muy cuestionado por algunos economistas de no ser porque pone en entredicho principios básicos de la teoría económica: -amén de la crítica de algunos autores como Giles´s o Sala -i -Martin que se centran en constatar errores en los datos, y que desde mi punto de vista no son tan relevantes-.

El primero es que el rendimiento del capital se presuponía que era decreciente y, por ello, a medida que se acumulaba más y más, rendiría menos y menos. Sin embargo, por muchas razones que en este post no trataremos en detalle (en todo caso menciono una que es la globalización) este principio no se ha cumplido. Los rendimientos del capital se han mantenido y se mantendrán constantes y, por encima del crecimiento del PIB (renta). El segundo principio tiene que ver con lo que afirmaban muchos economistas del desarrollo (entre los cualesKuznets y su ya famosa curva en forma de U invertida) respecto al punto de inflexión por encima del cual cuando una sociedad alcanzaba un determinado nivel de renta la distribución del ingreso mejoraba. En otras palabras, los datos que parecían mostrar cierta igualación de la renta del capital y el crecimiento (lo cual indicaría que la distribución mejora) estaba muy sesgada por un período de “oro” que abarcaba los años posteriores a la segunda guerra mundial (1950) hasta la crisis del sistema financiero internacional (1971).

Aún más en Estados Unidos, Japón o la propia UE, la desigualdad no sólo está aumentando en líneas generales, sino que hay una porcentaje en lo alto de la pirámide, el 10%, el 1% y el 0,1% que cada vez acumulan un mayor nivel de riqueza; y, esto no puede continuar por mucho tiempo afirma Piketty, quién propone algo así como un impuesto mundial al capital.

La medida de desigualdad que Piketty y sus colaboradores proponen viene a ser la cantidad de años medidos en ingresos (PIB) que contiene la cantidad de capital de una economía. O sea un “5” significa que un país necesita 5 años de PIB para alcanzar la medida del stock de capital o de la “riqueza”.

En este sentido, han aparecido numerosas reflexiones en torno a las conclusiones y medidas usadas por Piketty, pero sin duda quién más nos ilustra (no podía ser menos) es un artículo de Robert Solow (padre de la teoría moderna del crecimiento económico) al respecto. Si bien los argumentos de Solow son muchos mas detallados, se puede decir de manera resumida, que para él lo importante es encontrar las causas del problema. Qué es lo que hace que las sociedades distribuyan de forma inequitativa. Menciona lo que ya era de sobra conocido: las causas pueden ser la caída del salario, la falta de protección sindical, los contratos, los cambios tecnológicos, la segmentación del mercado del trabajo, la globalización, etc… Sin embargo, hay algo que no explican estas causas y es el crecimiento desmedido de ese 1% que cada vez tiene mayores ingresos y riqueza.

Una primera aproximación al núcleo del problema parte de distinguir la idea que tenemos de riqueza, que a su vez genera una renta anual, de la idea de capital como factor de producción (maquinarias por ejemplo) que es la llamada renta del capital; pero es distinta a la idea de riqueza, sobre todo porque muchos activos que forman parte de la riqueza no son productivos en un sentido tradicional. (Solow pone el ejemplo de un cuadro valioso colgado en una pared cuyo “renta” depende de las condiciones de mercado y no de la productividad).

Solow insiste en que este punto es el relevante y es lo novedoso en la discusión de Piketty: si la tasa de retorno del capital es mayor que la tasa de crecimiento de la economía (incluida la población) sin duda la distribución mejora en el sentido del capital y empeora en el sentido del trabajo. Y aquí entra el 1% de los más ricos pues ellos obtienen ingresos de la acumulación de su riqueza (obtenida a través de sus elevados salarios) pero como no gastan todo lo que ingresan, siguen acumulando riqueza. Y así sucesivamente de manera tal que a largo plazo si bien la tasa de retorno del capital productivo (dadas unas condiciones normales) se mantiene constante, no sucede lo mismo con el ratio riqueza-ingreso que cada vez es mayor. Lo que termina con la idea de una distribución de la renta que cada vez es mas injusta.

En pocas palabras es el ingreso proveniente de los salarios de los más ricos que acumulan riqueza lo que explicaría, en principio, la idea de Piketty sobre la distribución del ingreso. Y, no necesariamente la idea de que los rendimientos del capital son mayores que los rendimientos del trabajo.

Otra cuestión que resulta de interés es preguntarse: porqué está sucediendo (como nunca antes en la historia de los países desarrollados) que pocos tengan tanto. No estoy seguro de la respuesta pero el fenómeno de la “globalización” nos puede dar una primera pista. D. Rodrik define a la globalización como “la integración comercial y financiera intensificada”. Si esto es cierto, y muchos aún dudan de que se esté produciendo una verdadera globalización (lo cual significa que apenas hemos visto el principio), es posible que la expansión de los mercados genere una prosperidad sin precedentes si nos atenemos a que cada uno produzca lo que sabe hacer mejor y lo podamos vender a una clientela global.

Por otra parte, el Estado Nación cada vez tiene menos oportunidades de regular este proceso, y recordemos que es el Estado y no el mercado el que podría ayudar a mejorar la creciente desigualdad en la distribución del ingreso. En definitiva, si defendemos la jurisdicción nacional se puede perjudicar la eficiencia que generan mercados globales; pero si defendemos la jurisdicción global se puede perjudicar la equidad que aseguran las reglas de juegos nacionales.

Un mundo mas amplio implica empresas y megacorporaciones antes desconocidas y la gestión empresarial genera una clase diferente de trabajadores (el 1%, 0,1%) cuyos ingresos hacen que la tendencia de la distribución de la renta sea cada vez a peor y refuerce el argumento de Piketty y porqué no las ideas preliminares de Maskin sobre los efectos de la globalización y la desigualdad entre los trabajadores de los países menos desarrollados lo cual explicaría la segunda cuestión: porqué los países pobres no alcanzan a los países ricos, sino todo lo contrario.

Por último, y solo de pasada me gustaría mencionar lo que sucede con la desigualdad entre los países: hasta que punto los países pobres están alcanzado a los ricos (convergencia) en los niveles de renta.

Hasta no hace mucho, veinticinco años atrás se creía que, por fin, los países menos desarrollados convergerían con los niveles de renta de los países ricos. Quizás la tecnología y la globalización dieron rienda suelta a la idea de un mundo más igualitario; y que el concepto de economías emergentes reemplazarían definitivamente al concepto de economías subdesarrolladas. Pero a medida que han pasado los años, los datos y la experiencia no parece demostrar que esto sea así. Si excluimos India y China (que no es poco) la gráfica tomada prestada del Blog de Brookings Institutions (E. Talvi) muestra que comparado con EEUU la mayor parte de los países emergentes no convergen con la renta de EEUU. La gráfica de la derecha incluye solo América Latina y la situación es mas o menos parecida, aunque se puede destacar que la crisis del 2008 ha cambiado un poco la tendencia. Pero en un período de sesenta y cinco años la situación no solo no ha mejorado sino que ha ido a peor.

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En este sentido, el estudio de la convergencia ha regresado al principio: ¿Cuáles son los “drivers” del crecimiento? ¿Qué es lo que hace que una economía aumente su productividad? Aunque nos desagrade sabemos muy poco de estos temas como para asegurar que apostando por cuestiones como el capital humano o la tecnología, el crecimiento será suficiente para que los países rezagados alcancen a los países desarrollados.

Es probable y, solo probable, que podamos descubrir que la desigual distribución de la renta es uno de esos factores esenciales para la convergencia; y, por lo tanto, a medida que la distribución empeora, también le sucede lo mismo al crecimiento; y así el círculo vicioso se puede poner en marcha y el proceso de convergencia se aleja cada vez más.

Nos queda para un siguiente post tratar la tercera visión de la desigualdad: me refiero a la desigualdad temporal (generaciones presentes y futuras) Dejo un aviso a navegantes: la encuesta global de felicidad nos indica que más del 65% de los jóvenes creen que vivirán peor que sus padres….

Daniel Sotelsek

El futuro del negocio bancario en entredicho

The future of banking: ⇓⇓⇓⇓

“Big bank have changed a lot, but not sufficient , since the crisis (2008-2009) it has become commonplace to argue that bank should be run as utilities, not casinos”. What happens to the profits?.

El futuro del negocio bancario: “un mal presagio”

Las próximas horas conoceremos los resultados de los test del Banco Central Europeo sobre la banca, lo que ha despertado las alarmas en la prensa económica. Por supuesto tendremos análisis para todos los gustos. Ya ha empezado The Economist (25/10/14) calentando motores con un artículo sobre la deuda de los países en el que viene a decir, mas o menos, que la deuda es impagable; y, más si se suma que a la recesión, lo siguiente es la deflación.


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También se han adelantado, al coro que vendrá, voces nacionales que alertan de la recesión europea, que de darse, también será española. Santiago Carbó escribe en El País (21/10/14) un artículo muy interesante sobre la foto de lo que sería el purgatorio (7 años) de la banca europea. Lo que no sabemos es cuántos van al infierno y cuántos van el cielo. En todo caso, lo que si parece un hecho es que Europa en conjunto, y España en particular, no despega a pesar del activismo de Draghi y de la buenas palabras del ministro Montoro. Europa está en recesión y deflación, y España tiene 5,4 millones de parados, 6% de déficit, 300% del PIB de deuda pública y privada…

Pero de lo que quería hablar es de un tema algo mas de fondo que de coyuntura, aunque sin duda no es fácil desvincularlos. Me refiero a que, poco a poco, se va descubriendo que el negocio bancario está en declive y que sus causas se han agravado con la crisis. La tendencia venía de antes y, por lo tanto, la industria de la banca (especialmente, la comercial) ya no será la misma en el mediano plazo. Algunos se atreven a decir que “ya no será” en el largo plazo. Frases como “Too big to fail” seguidas de “Too big to bail out”, “leverage”, “bail out”, “bail in”, “Basilea”, “Tobin Tax”, “big data”, “Euribor flat” deberían habernos dado una pista de que las cosas no iban bien.

Hasta 2007, según Oliver Wyman (la consultora bancaria por antonomasia) la banca americana tenía retornos del 30% (acciones). En la actualidad, una vez ajustado el sector, la rentabilidad no llegaría al 8%, rentabilidad mas parecida a las compañías de servicios públicos. Incluso en 2013, el promedio para los grandes bancos no ha superado el 5%.

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Lo que está pasando es que los tres pilares sobre los que se sustenta la rentabilidad bancaria comercial (al menos en el mundo desarrollado) se están quebrando y el camino no parece tener un retorno fácil.

1. Los bancos necesitan de un ambiente donde la intermediación entre el ahorro y la inversión sea necesaria. Antes los bancos ayudaban a reducir los así llamados costes de transacción y las asimetrías de información. En otras palabras, alguien (los bancos) estaban en el medio para evitar costes y riesgos no deseados. La crisis ha demostrado que esto ya no es así. Al contrario, cuando los riesgos llamados sistémicos aparecieron, la justificación de la intermediación y la confianza sobre la industria cayó en picado.

2. Los bancos necesitan una ecuación de rentabilidad-riesgo que les permita obtener ingresos suficientes para mantenerse en pie, que están disminuyendo inexorablemente. Algunas variables coyunturales como los bajos tipos de interés pueden cambiar la tendencia en el mediano plazo (aunque la sangría de estos años puede dejar huella para aquellas instituciones que no han realizado una adecuada reestructuración). El resto de ingresos como las comisiones por servicios y los préstamos en condiciones ventajosas del BCE tampoco parecen ser el camino. (por cierto, es un tema que atañe a la política de ayudas y subsidios, de la que curiosamente nadie en la UE quiere hablar demasiado).

Pero el tiro de gracia a esta, antaño virtuosa, ecuación rentabilidad-riesgo viene del lado de las regulaciones que en pocos meses más se empezarán a imponer. Las normas de Basilea III (además de ser muy complejas en su cálculo –casi 5.000 variables) apuntan básicamente a tres cuestiones relevantes: la primera es el aumento del capital exigible, tanto en calidad como en cantidad (mayor seguridad pero menos rentabilidad). Y, esto especialmente aplicable para los bancos “too big to fail” llegando incluso a niveles que duplican los ratio anteriores a la Crisis (del 8% al 15%.) La segunda tiene que ver con el ratio de liquidez que ajustan el balance para evitar en lo posible crisis de liquidez (pues el riesgo sistémico hace que la frontera entre liquidez y solvencia sea cada vez mas fino y evita las ganancias vía desfase temporal). Esto implica un sistema mas desapalancado (leverage) o, lo que es igual con menos activos. Lo que supone, voilà, un sistema con menos crédito. La tercera vía apunta a cómo se comportarán en la gestión y la transparencia los bancos, ya que se reducen los incentivos para generar productos financieros de alto riesgo, y, al tiempo, aparece una reglamentación del supervisor orientada a que los problemas no los paguen los contribuyentes (bail out) sino los accionistas (bail in).

Todo esto tiene un claro componente restrictivo desde el punto de vista del negocio y, por tanto, de la rentabilidad. En este contexto, la pregunta obvia es: ¿Quién pone capital en una actividad poco rentable? Si, como parece obvio la respuesta es negativa -a no ser que se asuman mas riesgos- los bancos tendrán problemas para mejorar su capital y, en consecuencia, en un entorno donde la situación de la economía no es favorable, la falta de eficiencia del sistema es elevada, los préstamos disminuyen, las ayudas públicas (rescates) solo existen luego de la perdida del capital, etc. etc. Se genera un circulo vicioso donde el resultado es una caída en la rentabilidad desconocida hasta ahora.

3. En tercer lugar, los bancos, como industria, necesitan de un ambiente donde los costes de entrada sigan siendo importantes. O, lo que es igual, en un negocio donde los competidores se mueven en un mercado imperfecto, lleva naturalmente a la formación de bancos mas grandes. Inevitablemente, la hegemonía de estos bancos “demasiado grandes para caer” conlleva dejar un poco de lado la presión regulatoria y supervisora. Pero es evidente que la globalización tiene un apellido llamado “innovación tecnológica” que favorece que los competidores en esta industria aumenten y aparezcan nuevos jugadores, que conocen mejor el juego de las nuevas tecnologías. Es posible que veamos novedosas fórmulas y transacciones financieras que lleven, en algunos casos, a un perfecta desintermediación…

Dicho esto, son muchos los elementos que estamos dejando de lado, entre los cuales vale la pena destacar la propuesta de Piketty ahora y de muchos otros antes sobre el “Tobin Tax” (impuesto a las transacciones bancarias). Hay mucha literatura al respecto que se puede consultar, solo quería incidir en que el cóctel del negocio bancario parece tener una difícil solución. Seguramente nos llevará a cuestionar el funcionamiento de muchas entidades cuya ecuación rentabilidad-riesgo no dará respiro a la salida de capitales de la industria en busca de otros derroteros, algunos de los cuales tomarán el relevo de la tradicional banca comercial.

Mientras tanto, en Europa seguimos deshojando la margarita sobre la famosa intervención del BCE que nunca llega. En este sentido, los resultados  sobre el sistema europeo de bancos pueden dar un primera pista, pero creo que las ramas del árbol nos siguen tapando el bosque.

Por último, creo importante diferenciar este análisis de países mas o menos desarrollados. A estos últimos, es posible que el tirón del negocio bancario les sea mas duradero. Todo dependerá de la capacidad de adaptación que a estas alturas se nos antoja muy difícil de predecir.

Daniel Sotelsek

Lo próximo en impresión 3D

Avi Reichental is a maker of things. Now he can use 3D printers to make almost anything, out of almost any material. Reichental tours us through the possibilities of 3D printing, for everything from printed candy to highly custom sneakers.

En una fenomenal charla sobre el futuro de la impresión 3D, Avi Reichental nos muestra una historia que comienza con la primera pieza impresa en 3D en 1983 (si, en 1983¡) hasta como la “manufactura distribuida”, en la cada uno pueda crearse las cosas que necesita, cambiará el mundo dentro de muy poco.

Desde zapatos o gafas hasta prótesis corporales. Problemas como la escoliosis o las prótesis dentales pueden mejorar de una forma insospechada con esta nueva tecnología.

La simetría, algo que nos reconforta como seres humanos, vuelve a dominar el día a día de muchas personas que de otra forma no hubieran podido llevar una vida normal.

Aprovechar una prótesis de rodilla impresa en 3D para introducir sensores en el cuerpo con el que poder medir desde cómo esta funcionando la prótesis hasta el tipo de vida que lleva quien la porta, puede ser uno de los futuros de esta tecnología.

Gracias a la impresión 3D una pequeña startup lanzará este año su propio artefacto al espacio a un coste muchísimo mas reducido de lo habitual. Ya existen numerosos alimentos capaces de alimentarnos correctamente que son impresos en 3D en todo el mundo.

Si queréis conocer un poco más que le depara a esta tecnología, no os perdáis esta charla.

Daniel Sotelsek